
Carga en 18 minutos y 375 Wh/kg: Stellantis acelera el desarrollo de las baterías sólidas
Las baterías sólidas dan un importante salto adelante de la mano de Stellantis y Factorial, que esta semana han iniciado las pruebas en carretera con un prototipo dotado de esta tecnología; un paso clave para comprobar su rendimiento y fiabilidad en condiciones reales; y acercar su llegada a los futuros coches eléctricos de producción.

Las baterías de electrolito sólido llevan años siendo una de las grandes promesas del sector del automóvil. Más autonomía, cargas más rápidas, mayor seguridad y costes potencialmente más bajos son algunas de las ventajas que se les atribuyen. Sin embargo, hasta ahora la mayoría de los avances se habían limitado a laboratorios y bancos de pruebas. Eso acaba de cambiar.
Stellantis y la empresa estadounidense Factorial han anunciado el inicio de las pruebas en carretera de un vehículo equipado con una batería sólida. El protagonista de esta nueva fase es el Dodge Charger Daytona, que se convierte en el primer modelo del grupo en integrar esta tecnología y someterla a condiciones reales de uso.
Se trata de un paso especialmente importante para ambas compañías, ya que supone trasladar una tecnología experimental desde el entorno de desarrollo hasta un coche funcional capaz de circular por carretera. Un movimiento que permitirá comprobar no solo sus prestaciones, sino también aspectos clave como la seguridad, la fiabilidad y el comportamiento diario del sistema.
Según han indicado las empresas, este programa de pruebas forma parte del acuerdo de colaboración anunciado anteriormente entre Stellantis y Factorial para acelerar el desarrollo industrial de las baterías sólidas destinadas a futuros modelos de producción.
Del laboratorio a la carretera: el Dodge Charger Daytona pone a prueba las baterías sólidas

El Dodge Charger Daytona utilizado para estas pruebas está basado en la plataforma STLA Large del grupo Stellantis. Los ingenieros han integrado las celdas FEST (Factorial Electrolyte System Technology) desarrolladas por Factorial dentro de un pack de baterías específicamente adaptado para esta tecnología.
La integración no ha sido sencilla. A diferencia de las baterías convencionales, las baterías sólidas requieren soluciones específicas para gestionar aspectos como la expansión de los materiales, el control térmico y la durabilidad a largo plazo. Para ello, Stellantis ha desarrollado una nueva arquitectura mecánica patentada que permite aprovechar al máximo las ventajas de estas celdas.
Además, los equipos de ingeniería han tenido que modificar tanto los sistemas de control como el diseño general del pack para garantizar que el conjunto cumpla con los exigentes estándares de seguridad y resistencia que exige la industria del automóvil.
Los resultados obtenidos hasta ahora son prometedores. En 2025, Factorial ya había mostrado celdas FEST con una densidad energética de 375 Wh/kg, una cifra que podemos comparar con los 200-250 Wh/kg de las celdas actuales más avanzadas, o los 150-170 Wh/kg de las LFP. También logró demostrar cargas ultrarrápidas, pasando del 15% al 90% en apenas 18 minutos, además de un funcionamiento estable en temperaturas comprendidas entre -30 y 45 grados centígrados.
Ahora llega la fase realmente decisiva. Las pruebas en carretera permitirán validar si esos resultados obtenidos en laboratorio pueden reproducirse en condiciones reales de circulación, con diferentes estilos de conducción, ciclos de carga y condiciones ambientales.

Desde Stellantis consideran que este avance acerca las baterías sólidas a una futura producción comercial. Ned Curic, director de Ingeniería y Tecnología del grupo, ha señalado que el verdadero desafío no consiste únicamente en mejorar una característica concreta, sino en conseguir un sistema equilibrado que aporte ventajas tangibles dentro de un vehículo real.
La compañía destaca especialmente el potencial de esta tecnología para ofrecer más autonomía, tiempos de carga más reducidos y menores costes de producción, además de una ventaja estratégica importante: su compatibilidad con gran parte de los procesos de fabricación utilizados actualmente para las baterías de litio convencionales. Esto podría facilitar una transición industrial mucho más rápida y económica.
Por su parte, Factorial considera este proyecto como una demostración de que las baterías sólidas están empezando a abandonar definitivamente la fase experimental. La colaboración con un fabricante del tamaño de Stellantis ha permitido desarrollar conjuntamente tanto la química de las celdas como la arquitectura del pack y todos los sistemas necesarios para su integración en un vehículo funcional.
Aunque todavía no se han anunciado fechas concretas para la llegada de esta tecnología a los modelos de producción, el inicio de las pruebas en carretera representa uno de los avances más relevantes vistos hasta ahora en el sector. Después de años de promesas, las baterías de electrolito sólido empiezan a demostrar que pueden funcionar fuera del laboratorio.
Si los resultados cumplen las expectativas, Stellantis podr��a convertirse en uno de los primeros grandes fabricantes en llevar esta tecnología a sus futuros coches eléctricos, marcando un punto de inflexión en la evolución de las baterías para automoción.


