Volkswagen Polo gasolina vs ID. Polo eléctrico: una comparativa donde la diferencia es mucho mayor de lo esperado

El Volkswagen Polo afronta una de las mayores transformaciones de su historia; el modelo de gasolina seguirá unos años más en los concesionarios mientras llega una nueva alternativa eléctrica; ambas compartirán nombre, pero existen diferencias importantes en diseño, espacio, tecnología y precio.

Volkswagen Polo gasolina vs ID. Polo eléctrico: una comparativa donde la diferencia es mucho mayor de lo esperado

Publicado: 09/08/2026 21:05

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El Volkswagen Polo lleva más de medio siglo siendo uno de los modelos de referencia entre los compactos. Desde su lanzamiento en 1975, el modelo alemán ha pasado por seis generaciones y se ha convertido en uno de los nombres más reconocibles de Volkswagen. Ahora, sin embargo, se encuentra ante una situación curiosa: el Polo gasolina seguirá unos años más en los concesionarios, mientras que el nuevo ID. Polo eléctrico llega para convertirse en la alternativa para quienes quieran dar el salto a la electrificación.

Aunque comparten nombre, no estamos ante dos versiones del mismo coche. Volkswagen ha aprovechado el lanzamiento del ID. Polo para cambiar buena parte del planteamiento del modelo, con una carrocería más ancha y alta, un interior más moderno, más espacio para los pasajeros y un maletero considerablemente mayor. El Polo convencional, por su parte, mantiene una fórmula conocida y motores de gasolina de hasta 116 CV. Por eso, ponerlos frente a frente resulta especialmente interesante.

Diseño, espacio y maletero: el ID. Polo juega con ventaja

Volkswagen Polo gasolina vs ID. Polo eléctrico: una comparativa donde la diferencia es mucho mayor de lo esperado

A primera vista, el Polo y el ID. Polo tienen una relación evidente. Volkswagen ha querido que el nuevo eléctrico conserve algunos rasgos reconocibles de su hermano de combustión, aunque con una interpretación mucho más moderna. En el frontal destaca el gran elemento luminoso que conecta los faros, mientras que la parte trasera mantiene algunas proporciones y formas que recuerdan claramente al Polo y al Golf.

Sin embargo, las dimensiones dejan claro que el ID. Polo es un coche diferente. El Polo mide 4,07 metros de largo, ligeramente más que los 4,05 metros del ID. Polo. La diferencia se invierte cuando hablamos de anchura: el eléctrico alcanza 1,82 metros, frente a los 1,75 metros del Polo. También es más alto, con 1,53 metros frente a 1,45 metros, y dispone de una distancia entre ejes de 2,60 metros, cinco centímetros más que el modelo de gasolina.

Estas diferencias tienen un efecto directo en el habitáculo. El Polo mantiene una distribución interior bastante convencional y en las plazas traseras cuenta con un túnel central que condiciona algo la colocación de los pies. El ID. Polo, al utilizar una arquitectura eléctrica, dispone de un piso completamente plano, lo que facilita aprovechar mejor el espacio disponible. Además, los pasajeros traseros cuentan con más espacio para las piernas.

Volkswagen Polo gasolina vs ID. Polo eléctrico: una comparativa donde la diferencia es mucho mayor de lo esperado

La ventaja del ID. Polo también aparece cuando se abre el maletero. El Polo ofrece una capacidad de entre 351 y 1.125 litros, mientras que el modelo eléctrico alcanza entre 435 y 1.243 litros. Una parte importante de esta diferencia procede de un espacio situado bajo el piso del maletero, una solución que permite aprovechar mejor el volumen disponible sin necesidad de aumentar excesivamente la longitud de la carrocería.

Por tanto, aunque el Polo sea ligeramente más largo, el ID. Polo resulta más espacioso y ofrece una mayor capacidad de carga. Es uno de los mejores ejemplos de cómo una arquitectura eléctrica permite aprovechar de otra manera el espacio disponible.

Interior y tecnología: una generación de diferencia

Volkswagen Polo gasolina vs ID. Polo eléctrico: una comparativa donde la diferencia es mucho mayor de lo esperado

Si hay un apartado donde la diferencia entre ambos modelos resulta especialmente evidente es el habitáculo. El Polo todavía puede equipar un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas, pero el diseño general del interior empieza a acusar el paso de los años frente a la propuesta del ID. Polo.

El nuevo modelo eléctrico apuesta por una presentación mucho más moderna, con una instrumentación que prescinde de la tradicional visera y una pantalla central de 13 pulgadas, frente a las 8 pulgadas del Polo. Volkswagen también ha trabajado más la percepción de calidad, utilizando materiales textiles y superficies más cuidadas en diferentes zonas del salpicadero y las puertas.

Volkswagen ID. Polo

El Polo no deja de ser un coche bien resuelto por ello, pero al comparar directamente ambos interiores se aprecia que pertenecen a generaciones diferentes. El ID. Polo ofrece además una distribución que aprovecha mejor el espacio y más posibilidades para guardar objetos en el habitáculo.

Motores y prestaciones: gasolina frente a electricidad

Aquí es donde la comparación cambia completamente. El Polo se comercializa actualmente con motores de gasolina de 80, 95 y 116 CV, mientras que el ID. Polo contará con una gama eléctrica mucho más amplia en términos de potencia. El modelo eléctrico estará disponible con 115, 135 y 210 CV, mientras que más adelante llegará una versión deportiva ID. Polo GTI de 225 CV.

La diferencia no está únicamente en las cifras de potencia. El ID. Polo entrega la fuerza del motor eléctrico de forma inmediata y elimina buena parte de los elementos mecánicos asociados a un motor de combustión. El Polo, en cambio, mantiene una mecánica conocida y una experiencia de conducción más tradicional.

En el caso del ID. Polo también hay que tener en cuenta las diferentes baterías disponibles. La versión de acceso utilizará una batería LFP de 37 kWh y alcanzará hasta 329 kilómetros de autonomía. Las versiones más potentes utilizarán una batería de 52 kWh con tecnología NMC y podrán llegar hasta 455 kilómetros de autonomía.

El Polo de gasolina juega con una ventaja diferente: no depende de una batería para desplazarse y el repostaje sigue siendo mucho más rápido. En el ID. Polo, la autonomía disponible y los tiempos de carga pasan a formar parte de la ecuación que debe valorar el comprador.

Precio: el Polo sigue siendo el más barato

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El precio es probablemente uno de los argumentos más importantes para quien esté dudando entre ambos modelos. El Volkswagen Polo parte de 21.990 euros y alcanza los 30.380 euros en sus versiones superiores. El ID. Polo, por su parte, tendrá precios comprendidos entre 24.995 y 39.990 euros.

Por tanto, el Polo continúa siendo la opción más económica de las dos, especialmente en el acceso a la gama. La diferencia se hace más evidente a medida que subimos de versión, aunque también hay que tener en cuenta que el ID. Polo ofrece una carrocería más ancha y alta, más espacio interior, un maletero mayor y una mecánica eléctrica.

Volkswagen PoloVolkswagen ID. Polo
Tipo de propulsiónGasolinaEléctrico
Longitud4,07 m4,05 m
Anchura1,75 m1,82 m
Altura1,45 m1,53 m
Distancia entre ejes2,55 m2,60 m
Maletero351-1.125 litros435-1.243 litros
Potencia máxima116 CV225 CV
Batería37 y 52 kWh
Autonomía máxima455 km
Precio21.990-30.380 euros24.995-39.990 euros

La conclusión es que no existe un ganador absoluto entre el Polo y el ID. Polo, porque Volkswagen está dirigiendo cada uno a un tipo de comprador diferente. El Polo convencional tiene a su favor un precio de acceso más bajo, una mecánica conocida y la sencillez del repostaje. El ID. Polo responde con un habitáculo más moderno, mayor espacio, más capacidad de carga y las ventajas propias de una mecánica eléctrica.

Además, Volkswagen no tiene previsto retirar inmediatamente el Polo de gasolina. El modelo seguirá en los concesionarios durante aproximadamente dos o tres años más y todavía recibirá novedades mecánicas, entre ellas una futura versión híbrida que también llegará a modelos como el Golf y el T-Roc.

Esto significa que durante los próximos años tendremos una situación poco habitual: dos Volkswagen Polo con el mismo apellido, pero con dos formas muy diferentes de entender el automóvil. Uno representa la continuidad de una saga que comenzó en 1975 y el otro busca convertirse en su alternativa para la nueva generación de compradores. La decisión dependerá, sobre todo, de cuánto valore cada conductor el precio de compra, el espacio, la autonomía y la posibilidad de prescindir del motor de combustión.

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