
Suecia pone en jaque el FSD de Tesla en toda Europa
El sistema FSD de Tesla vuelve a generar polémica en Europa tras las dudas expresadas por autoridades suecas sobre su funcionamiento y su posible impacto en la seguridad vial. El debate se centra en la capacidad del sistema para permitir al conductor incumplir límites de velocidad en determinadas situaciones mientras se usa el sistema de conducción autónoma. Un problema que puede echar por tierra la homologación incluso en los países donde ya se ha habilitado.

El sistema de conducción autónoma supervisada Full Self Driving (FSD) de Tesla vuelve a situarse en el centro del debate en Europa, y esta vez con un tono mucho más serio. Dos organismos de Suecia habrían mostrado su preocupación por el funcionamiento del sistema, que permitiría en determinadas condiciones exceder los límites de velocidad de forma intencionada, algo que choca frontalmente con la normativa de tráfico europea.
Según un informe al que ha tenido acceso Reuters, la autoridad sueca de transporte habría remitido una carta fechada el 30 de abril al comité técnico de vehículos de motor de la Unión Europea, recomendando no apoyar la aprobación europea del sistema mientras esta función no sea desactivada. El motivo es claro: consideran que permitir que el coche ignore los límites de velocidad puede poner en riesgo la seguridad vial y, además, debilitar el propio marco legal que regula la conducción autónoma supervisada.
Como recordamos, el sistema de Tesla, incluso en su versión básica, permite al conductor seleccionar un margen sobre o bajo el límite de velocidad de hasta 10 km/h. Eso quiere decir que en una zona de 50 km/h, el coche podrá circular en modo autónomo a 60 km/h. En zonas de 120 km/h, a 130 km/h. Y es que el sistema no siempre es capaz de leer bien los límites de velocidad, al usar un formato de lectura de cámaras y datos de la cartografía, que no siempre aciertan, lo que hace que el conductor pueda adaptarlo mínimamente.

En paralelo, la agencia sueca de seguridad vial también habría expresado dudas internas sobre el despliegue del sistema, elevando el nivel de presión sobre un proceso que ya venía siendo delicado dentro de la Unión Europea. El asunto no es menor, ya que el FSD ya se encuentra autorizado en su versión supervisada en algunos países, pero todavía no cuenta con homologación europea completa, algo clave para su expansión en el continente.
El sistema FSD se basa en cámaras y cartografía digital para interpretar el entorno, reconocer señales y adaptar la conducción. Sin embargo, uno de los puntos más controvertidos es precisamente esa opción de conducción que permite superar los límites establecidos, algo que las autoridades consideran incompatible con una homologación comunitaria sólida. En el documento citado se advierte de que este comportamiento podría comprometer tanto el marco regulatorio como los supuestos beneficios de seguridad asociados a la conducción autónoma.
Homologación o suspensión

Actualmente, el tema se encuentra en manos de los organismos europeos competentes, y la decisión final no será menor. Para que el sistema reciba luz verde en la Unión Europea se necesita una mayoría cualificada de 15 de los 27 Estados miembros, representando al menos el 65% de la población comunitaria. Un equilibrio político y técnico complejo, donde cualquier fisura puede cambiar el resultado final.
Y aquí llega el punto más delicado de todo este asunto. Si finalmente no se consigue la aprobación europea, ese 65% de la población, los sistemas que hayan sido autorizados previamente bajo ese marco podrían perder su validez en un plazo de solo seis meses. Es decir, la homologación no solo depende de la decisión inicial, sino también de mantener ese respaldo comunitario en el tiempo.
Un escenario que añade aún más presión a un sistema rodeado de polémica, y datos de mejora de la seguridad, sobre el que Tesla ha depositado grandes esperanzas para lograr la una nueva vía de ingresos de sus coches.


