Jaque al carbón. Ya sale más barato construir renovables que mantener centrales térmicas

La bajada de los costes de las energías renovables llevan años amenazando el modelo de negocio de las centrales térmicas de carbón y gas. Ahora un informe de Bloomberg ha puesto sobre la mesa una dura realidad que viene a aumentar la incertidumbre sobre las fuentes de producción fósiles que ya resultan más caras de mantener en activo que poner en marcha nuevas instalaciones solares o eólicas.

Este informe indica de forma clara y contundente que cuando una planta de carbón llega al final de su vida útil, no tiene sentido desde el punto de vista económico renovarla o construir una nueva. Ya es más barato poner en marcha nuevas instalaciones renovables. Algo que se suma al cada vez más importante componente del impacto ambiental del propio carbón.

Una de las primeras consecuencias de este informe puede ser la congelación de las futuras inversiones en esta tecnología. Incluso desde Bloomberg se indica que mercados como China, India y gran parte de Europa podrían acelerar el cierre de algunas plantas por su elevado coste operativo.

La evolución es más fácil de ser interpretada con datos. El informe indica que a nivel mundial el valor del coste total actual de construir y operar una instalación generadora de energía a lo largo de su vida útil  (LCOE) donde se incluye la inversión de capital en un nuevo proyecto más el coste operativo, en la energía solar es ahora de 48 dólares por MWh, mientras que para la eólica terrestre es de 41 dólares el MWh.

En China, que es el mayor emisor de CO2 del mundo y el mayor consumidor de energía procedente del carbón, el LCOE de energía solar es ahora de 34 dólares por MWh, un dólar más barato que el coste de operar una central eléctrica de carbón. Una diferencia muy similar a la que encontramos en India, donde la solar es de 25 dólares el MWh, y el coste del carbón es de 26 dólares el MWh.

Dos mercados, China e India, donde este dato tendrá un fuerte impacto y que suponen nada menos que el 62% de la capacidad instalada con carbón en el mundo, y que suponen el 44% de las emisiones de CO2 a nivel global, unas 5.500 toneladas al año.

En Europa la situación es muy parecida. Aquí según Bloomberg la construcción de nuevos parques solares y eólicos también son más baratos que el mantenimiento de plantas de carbón. Una dinámica que se ha visto favorecida por un aumento vertiginoso del precio del CO2 en el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea.

Por ejemplo, en Alemania, el mayor emisor de la UE y todavía un importante cliente de la energía procedente del carbón, tienen un coste medio de 85 dólares el MWh para el gas y el carbón. Costes que podemos comparar con los 50 dólares el MWh que supone construir y operar una instalación solar, o los 51 dólares el MWh para los sistemas eólicos terrestres. Tendencia donde de momento queda fuera la eólica marina, todavía por encima del carbón.

Esta tendencia la podemos ver en el gráfico inferior, donde observamos que el coste de la generación con carbón y gas en Alemania (líneas negra y gris) se ha disparado durante los últimos dos años, en línea con el precio del CO2, que pasó de menos de 20 euros el MWh hace poco más de un año a más de 50 euros en la actualidad. Y subiendo.

Esto tiene como resultado que en mercados como España y Francia, el LCOE de los nuevos parques solares es ahora más bajo que el coste operativo de las plantas de carbón.  Por su parte en otros lugares como Reino Unido, Suecia, Polonia y Brasil, la nueva energía eólica terrestre es más barata que el carbón existente.

Preocupación por la subida de precios de las materias primas

Pero en el horizonte asoman algunos peligros. Entre ellos está la subida el pasado año de algunos materiales que dan forma a los paneles solares y las turbinas eólicas. Algo que se ha trasladado ya al mercado y por ejemplo en la segunda parte del 2020 los paneles fotovoltaicos han sufrido un incremento de precios en China del 7% y un 10% en India, mientras que la eólica se estima ha vivido un aumento del 5%.

Pero para Bloomberg: «Estas subidas de los precios de las materias primas deben verse en perspectiva. Primero, la fabricación, no los materiales, representa la mayor parte de los costes finales de las turbinas eólicas, los módulos fotovoltaicos y las baterías. En segundo lugar, las cadenas de suministro absorberán parte de ese aumento, antes de que afecte a los desarrolladores. En tercer lugar, algunos desarrolladores tienen órdenes de compra a más largo plazo que podrían protegerlos contra este aumento durante algún tiempo«.

La conclusión es que la carrera por dejar de depender de las fuentes sucias como el carbón está tomando una nueva dimensión en los últimos meses, algo que supondrá agravar el problema de este tipo de fuentes por la pérdida de confianza de los inversores que verán como los motivos para dirigir sus inversiones a las renovables se amontonan en sus escritorios.

Algo que solo puede tener una consecuencia como es el abandono de esta tecnología a nivel mundial mucho antes de lo que los expertos pronosticaban.

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Fuente | Bloomberg

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