Porsche lo sigue intentando con los combustibles sintéticos ¿una vía muerta?

La transición energética del transporte personal tiene múltiples opciones. Desde la mayoritaria del coche eléctrico a batería, hasta el hidrógeno o los combustibles sintéticos. Estos últimos están siendo explorados por Porsche, que ha presentado el 718 Cayman GT4 RS y su variante Clubsport durante un evento, y que destacaban por estar alimentados por combustibles sintéticos.

Los combustibles sintéticos se crean utilizando electricidad generada mediante energía eólica. El agua se descompone en sus componentes, hidrógeno (H2) y oxígeno (O), mediante electrólisis. Luego, el hidrógeno se procesa con CO₂ extraído del aire para producir e-metanol. En el siguiente paso, conocido como síntesis de metanol a gasolina, se convierte en gasolina sintética, que a su vez se procesa hasta convertirse finalmente en un combustible que cumple con los requisitos necesarios para poderse utilizar en todos los motores de gasolina.

Esta es una alternativa según Porsche, que permitirá cubrir el espacio que no está siendo capaz de cubrir el coche eléctrico a batería. Así lo indica Michael Steiner, miembro del Consejo de Dirección de Porsche AG como responsable de Investigación y Desarrollo: “En las carreteras de todo el mundo hay una gran cantidad de vehículos (unos 1.300 millones, según las últimas estimaciones) y la transición a la movilidad eléctrica no se está produciendo lo suficientemente rápido como para alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. Además, el coche eléctrico está llegando a distintas velocidades en diferentes regiones, lo que significa que durante las próximas décadas seguirán circulando vehículos con motor de combustión”.

Por su parte el mito de los rallys y ahora directivo de Porsche, Walter Röhrl, ha indicado que «con los combustibles producidos de una manera prácticamente neutra en CO₂, los vehículos actuales podrían hacer su propia contribución a la rápida reducción de este gas. Necesitamos urgentemente una solución para el funcionamiento sostenible de los coches existentes. Este objetivo se puede lograr con combustibles renovables, que son un complemento sensato a la electrificación«.

Los retos ¿insuperables? de los combustibles sintéticos

Pero esta idea de expandir la movilidad sostenible con combustibles sintéticos se topa con la realidad una vez pasan del laboratorio. 

Un reciente estudio de la organización Transport & Environment (T&E) ha puesto sobre la mesa algunos de los efectos secundarios que tendrán este tipo de combustibles, empezando por algunos tan importante como que estos aumentarán los costes para los conductores.

Para la organización «hacer funcionar un coche con combustibles sintéticos durante cinco años le costará al conductor 10.000 euros más que con un coche eléctrico de baterías»

Otro problema será el de la producción de los mismos combustibles. Y es que como hemos visto con el hidrógeno, para su producción usando excedentes será necesaria una enorme expansión de las energías renovables ya que es mucho más sensato y económico usar esa energía de forma directa y no poderla en procesos de conversión y almacenamiento.

La propia Porsche ha indicado que levantarán junto con Siemens la mayor planta de producción de conbustibles sintéticos del mundo, que destinará la totalidad de su producción al fabricante alemán. Una planta situada en Chile, y que tendrá una capacidad de 130.000 litros al año. Una cifra minúscula dentro del sector de los carburantes que se destinarán a los programas de competición de la propia Porsche. 

Pero sin duda el mayor problema de los combustibles sintéticos es que según los últimos estudios, son tan contaminantes como los fósiles. 

Así lo ha indicado un nuevo estudio realizado por la propia Transport & Environment (T&E), se ha demostrado que los automóviles propulsados por combustible sintético emiten tantos óxidos de nitrógeno venenosos (NOx) como los motores de combustibles fósiles.

T&E advierte que «un automóvil que funciona con gasolina sintética emite niveles igualmente altos de NOx tóxico que la gasolina estándar E10 de la UE y mucho más monóxido de carbono y amoníaco», según las últimas pruebas realizadas por la organización de investigación IFP Energies Nouvelles para la organización sin ánimo de lucro.

Cuando la gasolina sintética se quema, causa casi tres veces más monóxido de carbono en comparación con la gasolina. Según los estudios, los vehículos propulsados por e-fuels terminaron por emitir hasta dos veces más amoníaco, que puede combinarse con otros compuestos en el aire para formar partículas (PM2.5) para las que no hay un nivel seguro de contaminación.

Por lo tanto, un extraño ejercicio de publicidad de Porsche con unos combustibles sintéticos que parecen a todas luces no tener ninguna aplicación en el mundo real más allá de pequeños nichos de mercado, como los coches de competición o los clásicos, pero que como vemos llega con efectos secundarios bastante importantes.

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