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Bolsa de extinción de Vetter, la idea de un bombero alemán contra los incendios de coches eléctricos

Un coche eléctrico no se incendia más fácilmente que cualquier otro coche, pero su extinción resulta difícil y existe el riesgo de que el incendio se reavive horas después de haberse apagado. Cierto tipo de incendios simplemente no se pueden apagar a base de echar agua, por lo que hacen falta soluciones alternativas. Una de las más eficaces es el Vetter E Vehicle Isolation System, o EIS para abreviar.

El concepto es muy simple, se trata de una enorme bolsa con la que se envuelve el coche eléctrico una vez que los bomberos han controlado el incendio y ha quedado aparentemente extinguido. La bolsa cuenta con entradas de agua a la que los bomberos conectan las mangueras y la rellenan. Mediante eslingas la bolsa con el coche y el agua se suben a un camión y se retira todo del lugar.

Se soluciona así uno de los quebraderos de cabeza de los bomberos. Si una de las celdas se sobrecalienta puede afectar a las contiguas, de ahí el riesgo de otro incendio. Por eso hay que eliminar el riesgo a las bravas, impidiendo físicamente una nueva combustión de los componentes de las baterías con la inmersión de las mismas.

El pre-prototipo en cuestión

La idea vino del bombero alemán, Leo Steinhauser, que acudió a un seminario impartido por el Instituto de Tecnología de Karlsruhe en 2017. En dicho seminario se explicó que la manera más eficaz de evitar un incendio posterior es sumergir el vehículo en un tanque de agua. Steinhauser pensó que tenía que haber un método más sencillo, y acabó haciendo un pre-prototipo: un coche de juguete envuelto en una bolsa de basura.

Acabó dando con la empresa Vetter, especializada en proporcionar equipamiento de rescate para bomberos. La idea les gustó. Tras enseñarles el pre-prototipo en 2018, pasó casi un año hasta que se solicitó la patente para la bolsa de aislamiento. El coronavirus retrasó todo y la patente acabó siendo concedida en marzo de 2021. El pasado octubre se mostró en una feria especializada y empezaron a llegar los primeros pedidos, a razón de 5.000 a 6.000 euros cada una.

Cada bolsa de aislamiento tiene unas dimensiones de 5.000 mm de largo, 2.500 mm de ancho y 1.200 mm de alto, por lo que iría muy justa para berlinas y SUV grandes. Pesa 46 kg y necesita tres operarios para su correcto despliegue. Está compuesta por tejido de poliéster recubierto de PVC por ambos lados (conforme a norma DIN EN 12641-2). No solo resiste el peso del propio vehículo al arriarse, también el del agua, y recordemos que cada 1.000 litros añaden una tonelada, pero la bolsa aguanta hasta 15 toneladas.

El vehículo incendiado se puede introducir en la bolsa una vez que la temperatura ha bajado de 70 ºC, lo que puede comprobarse con una cámara termográfica. Para colocar el vehículo dentro hace falta una grúa, pasan la bolsa por debajo, y se vuelve a bajar para que las ruedas toquen la bolsa (y el suelo). Entre tres, la bolsa se cierra, y es el momento de llenarla de agua.

Obviamente, queda un incómodo paso posterior, que es sacar el agua y tratarla, pues estará contaminada por las baterías. También queda pendiente descontaminar el vehículo y proceder a su reciclado, ya que tras una inmersión en agua lo más seguro es que quede completamente inservible.

Para terminar, dos datos poco relevantes: Steinhauser tiene un Toyota Prius con algunos años y su siguiente coche será totalmente eléctrico. Aparte de eso, en 2016 preparó la tortilla de patata más grande del mundo entre ocho compañeros. Medía 2,42 metros de diámetro y tenía un área de 4,6 metros cuadrados. Es irrelevante, pero te habrá dado hambre seguro.

Vía | EFahrer
Enlace | Vetter GmbH

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