Habrá litio y níquel suficiente para producir 21 millones de coches eléctricos al año para 2025

En los últimos meses, principalmente desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, hay muchas voces que alertan de los posibles problemas de suministro de componentes como el níquel o el litio. Una amenaza a la transición a una movilidad más sostenible y las energías renovables, que los datos indican no tienen una base desde el punto de vista de la disponibilidad de materiales.

Según un informe de la organización Transport and Environment, que usa datos de Bloomberg, en 2023 habrá suficientes materiales para sacar adelante al menos 14 millones de coches eléctricos en todo el mundo. Una cifra que podemos comparar con las estimaciones que indican que en 2022 se fabricarán unos 9 millones de unidades en todo el mundo.

Dos años después, en 2025, el informe indica que el incremento en la producción de componentes permitirá mantener el impulso del sector, y los fabricantes contarán con litio y níquel suficiente para sacar adelante unos 21 millones de coches eléctricos, o el 31% del mercado mundial según los datos de ventas de 2021.

Incluso se tiene en cuenta el impacto del corte de suministro de níquel desde Rusia, que supondría que un recorte de dos millones de vehículos para 2025, quedando el suministro en 19 millones. Algo que nos indica que salvo sorpresa, habrá níquel suficiente para cubrir toda la producción.

Un aspecto que si tiene su influencia en una dinámica de precios que a corto plazo se ha convertido en la principal preocupación de los fabricantes, que están viendo como el coste de las materias primas está aumentando de forma muy importante.

Pero el informe indica que en los próximos años entrarán en marcha los proyectos de producción de batería y de minería que están ahora mismo en fase de desarrollo, lo que puede dar como resultado un exceso de producción y una considerable bajada de precios.

Unos materiales que corren el riesgo de sufrir el efecto papel higiénico durante la pandemia, y donde el miedo a quedarse sin los suficientes recursos está provocando una carrera por hacerse con la mayor cantidad posible de reservas, y donde Estados Unidos y China están tomando la delantera aprovechando su músculo político y financiero, mientras Europa se está quedando atrás atrapada también por su dependencia de Rusia.

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