
Tesla triplica sus planes de producción de baterías su fábrica europea hasta los 18 GWh
Tesla recupera el optimismo en Europa y ha confirmado que ampliará la capacidad de su fábrica de baterías de Alemania con una inversión millonaria; la capacidad crecerá mucho más de lo previsto inicialmente; pero siguen existiendo dudas sobre el rendimiento de esta tecnología en carga rápida.

Tesla ha confirmado una nueva inversión de 250 millones de dólares en su planta de Berlín para ampliar la producción de baterías destinadas a sus coches. El objetivo del fabricante norteamericano es acelerar el desarrollo de sus conocidas celdas 4680 y trasladar parte de la producción que actualmente depende de Estados Unidos directamente a Europa.
La compañía tenía previsto inicialmente alcanzar una capacidad de producción de unos 8 GWh, pero finalmente elevará esa cifra hasta los 18 GWh, una capacidad que le permitiría producir unos 240.000 packs cada año. Según los planes de la marca, la producción local de baterías comenzará durante la primera mitad de 2027.
Actualmente, el Tesla Model Y Gran Autonomía fabricado en Berlín utiliza baterías con celdas procedentes de Estados Unidos. Con esta inversión, Tesla busca reducir costes logísticos, ganar independencia industrial y aumentar la integración vertical dentro de Europa, algo cada vez más importante en plena guerra comercial y tecnológica entre fabricantes.
La apuesta gira alrededor de las celdas 4680, un formato que Tesla lleva años promocionando como uno de los pilares de su futuro. Estas baterías prometían menores costes de producción, más densidad energética y procesos de fabricación más eficientes. Sin embargo, la realidad está siendo bastante más complicada de lo esperado.

Los primeros modelos equipados con estas celdas no han terminado de convencer a muchos usuarios, especialmente en aspectos relacionados con la potencia de carga rápida. De hecho, parte de la comunidad considera que el rendimiento en carga rápida de algunas versiones del Model Y con baterías 4680 ha quedado por debajo de otras alternativas anteriores de la propia Tesla.
Y ahí aparece la gran incógnita. Tesla está acelerando la producción de estas baterías y aumentando la inversión industrial, pero todavía queda por ver si será capaz de mejorar uno de los apartados más sensibles para muchos conductores: los tiempos de recarga en viajes largos.
A pesar de ello, el movimiento tiene bastante lógica estratégica. Europa se ha convertido en uno de los principales campos de batalla del coche eléctrico, y producir baterías localmente permite a Tesla competir mejor frente a fabricantes chinos y europeos. Además, disponer de producción propia en Alemania también reduce la dependencia de proveedores externos y protege a la marca frente a posibles tensiones comerciales internacionales, además de mejorar algo la maltrecha imagen de la marca por culpa de las aventuras políticas de Elon Musk.
La cuestión es que el mercado ya no se conforma solo con autonomía o potencia. Ahora los clientes también miran muy de cerca la eficiencia real, los tiempos de carga, la degradación de la batería y el coste final del coche. Y precisamente ahí es donde Tesla tendrá que demostrar que las celdas 4680 todavía pueden cumplir las enormes expectativas que generaron sus propios productos, contra los que ahora tienen que competir las nuevas celdas.


