La gran incógnita del coche eléctrico: ¿habrá materiales para tantas baterías e 10 años?

Un nuevo estudio anticipa un crecimiento masivo en la demanda de materiales para las baterías de los coches eléctricos en la próxima década. El aumento afectará a litio, níquel, cobre y otros componentes clave, con China, Europa y Norteamérica como protagonistas.

La gran incógnita del coche eléctrico: ¿habrá materiales para tantas baterías e 10 años?
Diferentes químicas de baterías

Publicado: 04/03/2026 10:30

6 min. lectura

Un nuev estudio acaba de poner cifras al futuro de los coches eléctricos, y no son precisamente pequeñas. Según un análisis de la consultora IDTechEx, lo que viene en los próximos diez años en el mundo de las baterías puede cambiar por completo el tablero industrial y, de paso, el precio final de los modelos que veremos en los concesionarios.

El estudio dibuja un escenario de crecimiento muy intenso para la movilidad eléctrica. Y cuando hablamos de crecimiento no es una frase hecha: el aumento de la demanda de materiales para las baterías de los coches eléctricos podría más que triplicarse de aquí a dentro de 10 años.

La demanda de materiales para las baterías se disparará hasta 2036

La gran incógnita del coche eléctrico: ¿habrá materiales para tantas baterías e 10 años?

Los cálculos de IDTechEx apuntan a una tasa de crecimiento anual del 11,8% entre 2025 y 2036 en lo que respecta a materiales para celdas y componentes del pack de las baterías. Traducido a volumen, eso significaría alcanzar una demanda total de 22 millones de toneladas en 2036 a nivel mundial.

El epicentro de este terremoto industrial estará en tres grandes mercados: China, Norteamérica y Europa. China sigue siendo el líder indiscutible en ventas de coches eléctricos, pero los analistas creen que tanto Estados Unidos como el Viejo Continente acelerarán con fuerza en los próximos años.

Las razones no son ningún misterio. Las ayudas públicas, los incentivos fiscales y las regulaciones que empujan hacia la electrificación ya demostraron en China su capacidad para transformar el mercado en tiempo récord. Ahora, con normativas más estrictas sobre emisiones y nuevos planes de apoyo industrial, Europa y Norteamérica podrían cerrar parte de la brecha.

Y no hablamos solo de más coches eléctricos circulando. Hablamos de una cadena de suministro que tendrá que multiplicar su capacidad para alimentar esa demanda creciente.

Litio, níquel y silicio: la batalla estará en la química

Nuevas baterías de sodio: más cerca que nunca de su producción masiva

Cuando se habla de materiales para baterías no se trata únicamente de litio. La lista es larga: litio, cobalto, níquel, manganeso, hierro, fosfato, cobre, aluminio, grafito o silicio. A eso hay que sumar aglutinantes, carcasas, materiales de gestión térmica, conductos de refrigeración y elementos de protección contra incendios.

Cada pequeño componente cuenta. Y cualquier cuello de botella puede tener consecuencias directas en el precio de un coche eléctrico.

Además, la demanda no crecerá de forma homogénea. Según el análisis, estará muy condicionada por la evolución de la química de las baterías. Uno de los cambios más relevantes podría llegar hacia el final del periodo estudiado, con un mayor protagonismo del silicio en los ánodos.

La gran incógnita del coche eléctrico: ¿habrá materiales para tantas baterías e 10 años?

La incorporación de silicio permite aumentar la densidad energética, es decir, almacenar más energía en el mismo espacio. Esto se traduce en más autonomía o en packs más compactos y ligeros. En la práctica, coches eléctricos con mejores prestaciones sin necesidad de montar baterías gigantes.

Este tipo de avances también conviven con otras líneas de desarrollo, como las baterías con electrolito sólido —también conocidas como baterías sólidas—, que prometen mejoras en seguridad y densidad energética. Aunque su implantación masiva todavía no está cerrada, forman parte del horizonte tecnológico que puede alterar el equilibrio actual.

Ahora bien, hay una pregunta que flota en el aire: ¿qué pasará con los precios? El propio informe recuerda que los mercados de materias primas son extremadamente volátiles. Lo vimos hace apenas unos años. Entre 2022 y 2023, el fuerte encarecimiento del litio provocó un aumento notable en el coste de las baterías de litio, lo que acabó impactando en el precio final de muchos coches eléctricos.

Y aquí está el punto clave. Aunque la tecnología avance y la producción gane eficiencia, si el precio de los materiales básicos se dispara, el mercado lo nota casi de inmediato. Una subida fuerte del litio, del níquel o del cobre puede arruinar cualquier previsión optimista de abaratamiento.

Los expertos no se atreven a dar cifras concretas sobre cuánto costarán las baterías en 2030 o 2036. Lo que sí dejan claro es que el volumen de materiales necesarios será colosal y que la estabilidad de los precios dependerá de la capacidad global para aumentar la producción, diversificar suministros y evitar tensiones geopolíticas.

En definitiva, el futuro de los coches eléctricos no solo se juega en los concesionarios o en las ayudas públicas. Se juega en minas, refinerías y fábricas de celdas repartidas por todo el planeta. Si la previsión se cumple y la demanda supera los 22 millones de toneladas en apenas una década, estaremos ante uno de los mayores desafíos industriales de nuestro tiempo.

Y eso, queramos o no, acabará reflejándose en el precio y en la evolución tecnológica de cada nuevo coche eléctrico que llegue al mercado.

Este artículo trata sobre...

Pixel