Esta prueba demuestra por qué elegir unas llantas grandes puede ser un error en un coche eléctrico

Tradicionalmente, unas llantas grandes y de perfil bajo eran sinónimo de deportividad y estética. Pero con el coche eléctrico además se suma otro elemento, la menor eficiencia. Y es que los fabricantes siguen obsesionados con colocar enormes llantas a sus coches eléctricos, algo que lastra de forma muy importante sus cifras de consumo tal como muestra esta prueba con el BMW iX3.

Esta prueba demuestra por qué elegir unas llantas grandes puede ser un error en un coche eléctrico

Publicado: 28/08/2026 11:18

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El nuevo BMW iX3 es, para su tamaño y diseño aerodinámico, un coche bastante eficiente. Pero hay un detalle que puede cambiar bastante esa eficiencia: las llantas elegidas. Sobre el papel puede parecer una cuestión puramente estética, pero las pruebas realizadas con dos unidades prácticamente opuestas demuestran que el tamaño y diseño de las ruedas tienen un impacto considerable en el consumo y, por tanto, en la autonomía.

El nuevo BMW iX3 está causando una muy buena impresión desde sus primeros kilómetros. El modelo de la nueva generación ha conseguido imponerse en varias comparativas frente a rivales importantes, entre ellos el Audi Q6 e-tron y el Mercedes-Benz GLC. En ambos casos se utilizó el BMW iX3 50 xDrive, la versión de lanzamiento con 469 CV, tracción total y una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. BMW anuncia para esta versión un consumo homologado de entre 15,1 y 17,9 kWh/100 km y una autonomía WLTP de hasta 805 kilómetros. Y ahí está el tema, "hasta 805 km".

Y es que según la homologación, esto corresponde a la versión con llantas de 20 pulgadas. Según la web de BMW "El BMW iX3 50 xDrive tiene un consumo de energía WLTP combinado de entre 15,1 y 17,9 kWh/100 km, con una autonomía eléctrica WLTP de entre 805 y 678 km" Como vemos, una diferencia enorme para un mismo coche, pero con diferentes zapatos.

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Para saber la diferencia real, la revista holandesa Autoweek se llevó a dos unidades muy diferentes. Una de ellas contaba con las masivas llantas de 22 pulgadas, mientras que la otra contaba con las de serie.

La diferencia más interesante entre ambos coches estaba en las ruedas. El BMW iX3 más económico utilizaba llantas de 20 pulgadas, concretamente las Styling 1046, diseñadas para favorecer la aerodinámica. Los pequeños elementos aerodinámicos incorporados en su diseño ayudan a reducir todavía más las pérdidas, mientras que el resto de la configuración de esta unidad también estaba pensada para favorecer la eficiencia.

La otra unidad representaba prácticamente el extremo contrario. Incorporaba el paquete M Sport, techo panorámico y unas enormes llantas M de 22 pulgadas Styling 1054 M, las más desfavorables para el consumo dentro de la gama. Con ellas, el consumo homologado del BMW iX3 50 xDrive sube hasta 17,9 kWh/100 km. BMW ofrece oficialmente diferentes diseños de 20, 21 y 22 pulgadas para el modelo, con las grandes ruedas de 22 pulgadas como una de las opciones más llamativas visualmente.

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La comparación resulta especialmente interesante porque enfrenta literalmente la configuración más eficiente y la menos eficiente del BMW iX3 50 xDrive. Eso sí, conviene hacer una pequeña aclaración antes de sacar conclusiones definitivas: las dos unidades se probaron durante la primavera, pero no exactamente en las mismas fechas. Una prueba se realizó en abril y la otra en mayo, además de que fueron conducidas por periodistas diferentes.

Por tanto, no se trata de un ensayo de laboratorio en el que todos los parámetros se hayan mantenido idénticos. Los conductores buscaron obtener un consumo representativo dentro de sus respectivas pruebas comparativas y no reproducir exactamente las condiciones del otro recorrido. Aun así, la diferencia obtenida resulta suficientemente llamativa como para poner sobre la mesa el efecto de las ruedas.

El BMW iX3 con el paquete M Sport y las llantas de 22 pulgadas registró un consumo real de 19 kWh/100 km. Si se tienen en cuenta las pérdidas producidas durante la recarga, el consumo medido desde el punto de carga subió hasta 21,3 kWh/100 km. A pesar de ello, consiguió superar al Audi Q6 e-tron con el que se enfrentó, aunque la diferencia fue bastante reducida.

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La unidad con las llantas de 20 pulgadas obtuvo un resultado mucho mejor. En este caso, el consumo durante la conducción fue de 16,6 kWh/100 km, mientras que desde el punto de carga se situó en 18,6 kWh/100 km. En su correspondiente comparativa, el BMW también consiguió imponerse a su rival, el Mercedes-Benz GLC, que registró 17,6 kWh/100 km en el ordenador de a bordo y 19,7 kWh/100 km teniendo en cuenta la energía necesaria para recargarlo.

La conclusión es bastante sencilla y especialmente interesante para quien esté configurando un coche eléctrico: las llantas grandes pueden quedar muy bien, pero tienen un precio que va mucho más allá del propio coste de la opción. Aumentar el diámetro y utilizar diseños menos favorables desde el punto de vista aerodinámico puede traducirse en un consumo superior durante toda la vida útil del vehículo.

Y eso termina afectando directamente a la autonomía. Con el consumo obtenido durante la prueba, los cálculos apuntan a una autonomía aproximada de 570 kilómetros con las llantas de 22 pulgadas, mientras que la misma versión con las ruedas de 20 pulgadas podría rondar los 650 kilómetros. Estamos hablando de unos 80 kilómetros de diferencia entre dos unidades con exactamente el mismo sistema de propulsión y la misma batería.

La diferencia puede ser todavía más importante durante el invierno. Las bajas temperaturas, la calefacción, el estado de la carretera y otros factores ya penalizan por sí mismos la autonomía de cualquier coche eléctrico. Si además se parte de una configuración que consume más energía, el margen disponible para realizar kilómetros sin parar a recargar se reduce todavía más.

A todo esto se suma otro problema, el coste. Y es que los neumáticos de 22 pulgadas son incluso más caros que los ya caros de 20. No hablemos ya de un problema como un choque con el bordillo y el coste de reparación.

La conclusión es que los fabricantes deberían incentivar a los clientes a comprar coches con llantas acordes al tamaño del vehículo, y avisar de que las más grandes además de un mayor coste de compra, y mayor coste de los neumáticos, también tienen efectos secundarios como un mayor consumo. Y si ya de por si los ciclos de homologación no son muy fiables, si se suman unas llantas sobredimensionadas la decepción del cliente con la autonomía puede ser mucho mayor.

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Y como muestra un botón, con el Renault Megane que he estado probado estas semanas. Un SUV compacto de 4.2 metros de largo que monta unas llantas, opcionales, de 20 pulgadas!!!. La misma cifra que el BMW iX3.

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