Un experto tras probar un SUV chino lo deja claro: “los europeos deberían preocuparse”

Un SUV chino ha puesto en alerta a los expertos tras una prueba en Estados Unidos; su combinación de tecnología, prestaciones y precio rompe los esquemas habituales; el avance de los fabricantes chinos ya no pasa desapercibido en la industria global.

Un experto tras probar un SUV chino lo deja claro: “los europeos deberían preocuparse”
Geely Galaxy M9

Publicado: 11/04/2026 10:57

8 min. lectura

Si te gustan los coches, probablemente conozcas Edmunds. No es un medio cualquiera, es una de las referencias a nivel mundial y cuando sus probadores hablan, normalmente hay que escuchar. Esta vez se han puesto al volante de un SUV chino que, directamente, les ha dejado con la ceja levantada. Y no precisamente para mal.

China lleva tiempo convirtiéndose en el gran laboratorio de la movilidad eléctrica y electrificada. Mientras en Europa empezamos a ver una buena variedad de marcas y modelos, en otros mercados como Estados Unidos el panorama es muy distinto. Allí, las barreras políticas siguen frenando la entrada de fabricantes chinos, pero eso no ha evitado que algunos empiecen a mirar de reojo lo que está pasando al otro lado del mundo.

En este contexto, Edmunds ha hecho algo poco habitual: importar una unidad del Geely Galaxy M9 para probarlo en su pista de Los Ángeles. Y la conclusión ha sido tan clara como inquietante para los fabricantes tradicionales: lo que viene de China ya no es barato sin más, es directamente competitivo en todo.

Un experto tras probar un SUV chino lo deja claro: “los europeos deberían preocuparse”

Alistair Weaver, redactor jefe de Edmunds, lo resumía sin rodeos: “La tecnología es sencillamente fenomenal”. No es una frase lanzada al aire. Según sus pruebas, el M9 ofrece una experiencia digital y de confort que puede mirar de tú a tú a modelos mucho más caros en Estados Unidos, como el Toyota Grand Highlander o el KIA Telluride.

Un SUV que cuesta como uno de 25.000 euros y rinde como uno de 60.000

El Geely Galaxy M9 no es un modelo cualquiera dentro de la marca. Es su buque insignia dentro de la gama Galaxy, y eso se nota desde el primer momento. Hablamos de un SUV de gran tamaño con tres filas de asientos, pensado para familias, pero con una carga tecnológica que sorprende incluso a los más escépticos.

Por fuera, presenta un diseño moderno, limpio y bastante equilibrado, sin estridencias. No busca llamar la atención a base de exageraciones, sino transmitir solidez. Es un coche grande, de esos que en Estados Unidos encajan perfectamente, pero que en Europa también empiezan a tener su público.

Al abrir la puerta, el salto es evidente. El interior apuesta por un enfoque muy digital, con una pantalla de 30 pulgadas como gran protagonista. Pero lo importante aquí no es el tamaño, sino cómo funciona. Según Edmunds, la fluidez y respuesta del sistema están al nivel de Tesla, algo que no se dice a la ligera.

A esto se suman detalles como asientos con función masaje, materiales de buena calidad y una integración de sistemas que demuestra que los fabricantes chinos ya no están aprendiendo: están proponiendo. Todo fluye con naturalidad, sin esa sensación de producto “a medio hacer” que antes se asociaba a algunas marcas emergentes.

En el apartado mecánico, el M9 apuesta por una configuración eléctrico con extensor de autonomía (EREV). Esto significa que cuenta con motores eléctricos como base, mientras que un motor 1.5 turbo actúa únicamente como generador para alimentar la batería cuando es necesario.

Las cifras son, sobre el papel, muy llamativas. Se anuncian 209 kilómetros de autonomía eléctrica y más de 1.500 kilómetros totales. En condiciones reales, Edmunds ha medido unos 162 kilómetros en modo eléctrico, una cifra inferior a la oficial, pero que sigue siendo notable para este tipo de sistema.

Lo que sí sorprende es el rendimiento. Con más de 850 caballos de potencia, este SUV de unos 2.600 kilos es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos. Un dato que lo coloca en territorio de deportivos, pero en un formato familiar y cómodo.

Y luego está el precio. En China, el M9 arranca en unos 22.250 euros al cambio. Una cifra que, en palabras de los probadores, resulta directamente chocante. Incluso si llegase a Estados Unidos y su precio se duplicase por aranceles y costes logísticos, seguiría siendo competitivo frente a modelos de Ford, General Motors o Stellantis.

Tecnología que pone contra las cuerdas a los fabricantes tradicionales

Un experto tras probar un SUV chino lo deja claro: “los europeos deberían preocuparse”

Más allá de las cifras, lo que realmente ha encendido las alarmas en Edmunds es el conjunto. El Geely Galaxy M9 no destaca solo en un apartado, sino en muchos a la vez. Y eso es precisamente lo que lo convierte en un rival peligroso.

Detalles como la gestión de la batería, la calidad del sistema multimedia o la integración de inteligencia artificial muestran un nivel de madurez que hace unos años parecía impensable. Ya no se trata de copiar lo que hacen otros, sino de mejorar la experiencia global del usuario.

Para los fabricantes de Detroit, esto supone un problema serio. No solo porque el producto sea más barato, sino porque en algunos aspectos es directamente mejor. Y competir contra alguien que ofrece más por menos es, históricamente, una batalla complicada.

Desde Geely han querido restar importancia al movimiento, asegurando que la cesión del coche a Edmunds no implica un desembarco inmediato en Estados Unidos. Las barreras políticas siguen siendo muy altas, y no parece que eso vaya a cambiar a corto plazo.

Pero el mensaje ya está lanzado. Para muchos analistas, esto es una señal clara de que la industria china ha dado un salto definitivo. Ya no hablamos de alternativas económicas, sino de referencias tecnológicas que pueden marcar el ritmo del sector.

El caso del M9 es especialmente llamativo porque representa ese “coche prohibido” para muchos mercados. Un modelo que no se puede comprar en Estados Unidos, pero que deja claro lo que está en juego. Y en Europa, donde la presencia de marcas chinas no deja de crecer, este tipo de propuestas están cada vez más cerca.

Geely ya ha dado sus primeros pasos en España, aunque el M9 todavía no forma parte de su oferta. Aun así, sirve como escaparate tecnológico. Un ejemplo de hasta dónde han llegado y de lo que pueden traer en los próximos años.

Porque si algo deja claro esta prueba es que la industria del automóvil está cambiando más rápido de lo que muchos esperaban. Y algunos fabricantes tradicionales empiezan a quedarse sin margen de error.

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