
La guerra en Irán afecta hasta cinco veces más a los coches de gasolina que a los eléctricos
Reducir la dependencia de la Unión Europea de las importaciones de petróleo solo será posible si se apuesta con decisión por el coche eléctrico; de lo contrario, los ciudadanos seguirán pagando las consecuencias derivadas de dicha dependencia.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por Transport & Environment en Alemania, los conductores de vehículos de gasolina se verán hasta cinco veces más afectados por la guerra en Irán que los de eléctricos. El año pasado, la Unión Europea gastó aproximadamente 67.000 millones de euros en importaciones de petróleo para automóviles.
La transición a la movilidad eléctrica podría suponer un ahorro de 150.000 millones de euros de aquí a 2035; en cambio, unos objetivos de electrificación más débiles podrían incluso empeorar el problema: un hipotético aumento de las importaciones de petróleo en la próxima década terminaría costándonos 45.000 millones de euros adicionales.
Los 8 millones de coches eléctricos que ya circulan por las carreteras europeas permitieron al bloque comunitario ahorrarse aproximadamente 2.900 millones de euros. La organización pide a los políticos europeos (y particularmente a los alemanes) una mayor presión sobre los fabricantes para que aceleren su apuesta por el coche eléctrico.
Tras analizar el impacto previsto en los precios de la gasolina, se estima que repostar un automóvil de gasolina pasará a costar de media 14.20 euros cada 100 km, un incremento de 3.80 euros. Debido al encarecimiento del gas, cargar un coche eléctrico también será 0.70 euros más caro; sin embargo, el coste total se quedará en 6.50 euros.

Defender el motor de combustión interna, una apuesta contraproducente
Al mes, repostar un coche de gasolina costará 142 euros (38 euros más), frente a los 65 euros (7 euros más) de un eléctrico, un aumento cinco veces menor. En el caso de los vehículos de empresa, que suelen recorrer distancias más largas, el impacto será todavía mayor: 89 euros adicionales al mes por cada modelo de gasolina, frente a los 16 euros extra que costará recargar cada eléctrico en el mismo periodo. Por lo tanto, electrificar las flotas profesionales se convierte cada vez más en una medida de ahorro.
"Quien llena el depósito de su coche de gasolina hoy en día necesita nervios de acero. Toda crisis petrolera se nota primero en la gasolinera. La mejor garantía contra el impacto de los precios son los coches eléctricos, pero el canciller Merz quiere ralentizar la transición. Al mismo tiempo, el ministro de Economía, Reiche, se asegura de que las fuentes de energía asequibles y nacionales, como la eólica y la solar, se debiliten", explica Sebastian Bock, director general de T&E Alemania.

"El gobierno alemán debe reconocer de una vez por todas que nuestra soberanía estratégica no se defiende en las gasolineras. Quien siga obstaculizando la electrificación está consolidando la fatal dependencia de Europa del petróleo importado y haciendo que los ciudadanos paguen las consecuencias. Si el canciller Merz cede a la presión del lobby automovilístico y permite que se flexibilicen los límites de emisiones, conducir resultará más caro para millones de alemanes a largo plazo, todo para proteger los beneficios a corto plazo de las grandes empresas".
Fuente | Transport & Environment


