
Los híbridos enchufables emiten seis veces más CO₂ de lo que dicen las pruebas oficiales
Los últimos datos europeos vuelven a poner en duda las cifras oficiales de los híbridos enchufables; el comportamiento de estos coches en carretera se aleja cada vez más de lo que reflejan las pruebas de homologación; una diferencia que además está aumentando año tras año y que puede tener consecuencias en la futura normativa europea.

Los híbridos enchufables vuelven a quedar en el centro de la polémica. Los últimos datos recopilados por la Unión Europea muestran que las emisiones reales de estos coches son muy superiores a las cifras que aparecen en sus homologaciones, y la diferencia no deja de aumentar.
Los datos correspondientes a los coches matriculados en 2024 sitúan las emisiones reales de los híbridos enchufables en 145 g de CO₂ por kilómetro, frente a los apenas 24 g/km que reflejan las pruebas oficiales. Es decir, en condiciones reales emiten seis veces más de lo que indican los ensayos de homologación.
La situación además ha empeorado respecto al año anterior. En 2023, los híbridos enchufables registraron unas emisiones reales medias de 138 g/km, frente a 28 g/km en las pruebas oficiales. La diferencia era entonces de unas cinco veces, mientras que en 2024 ha pasado a seis veces, un incremento del 500% respecto al valor homologado.

El problema resulta todavía más llamativo porque las cifras oficiales han mejorado sobre el papel. Entre 2023 y 2024, las emisiones reales de los híbridos enchufables aumentaron un 5%, mientras que las cifras obtenidas en las pruebas de homologación se redujeron un 15%, pasando de 28 a 24 g/km. Una evolución difícil de encajar con la imagen de mejora de eficiencia que habitualmente acompaña a esta tecnología.
Y la comparación con los coches de combustión tampoco deja a los híbridos enchufables en una posición especialmente favorable. Con esos 145 g/km reales, la diferencia frente a los coches convencionales, que registran una media de 169 g/km, se queda en apenas un 14%. En 2023 la diferencia era del 17%, por lo que también se está reduciendo la ventaja real frente a los modelos con motor de combustión.
220.000 híbridos enchufables analizados

La cifra procede de una fuente especialmente relevante: la Agencia Europea de Medio Ambiente. Los datos se obtienen a partir de los sistemas de monitorización del consumo instalados en los coches, que permiten conocer cuánto combustible utilizan realmente durante su vida en circulación. La última base de datos publicada por la agencia corresponde a los coches matriculados en 2024 y fue publicada el 3 de septiembre de 2026.
En total se han utilizado datos de 220.000 híbridos enchufables, una muestra que permite comparar el comportamiento real de estos coches con los resultados obtenidos en laboratorio. La propia Agencia Europea de Medio Ambiente explica que este sistema pretende comprobar hasta qué punto las emisiones determinadas durante las pruebas siguen siendo representativas de lo que ocurre cuando los coches circulan por carretera.
La explicación está en el propio funcionamiento de los híbridos enchufables. Estos modelos combinan una batería que permite circular durante una parte de los trayectos utilizando electricidad con un motor de gasolina o diésel. En las pruebas de homologación se utiliza un protocolo estandarizado que no reproduce todas las condiciones de una conducción cotidiana, mientras que los datos reales reflejan el uso que los propietarios hacen de sus coches.

Europa lleva años intentando corregir esta diferencia mediante los denominados factores de utilidad, utilizados para calcular qué parte de la conducción de un híbrido enchufable se supone que se realiza utilizando electricidad. La normativa europea contempla nuevas modificaciones para reducir progresivamente la distancia entre las cifras oficiales y las reales.
El problema es que la industria del automóvil está presionando para frenar algunos de estos cambios. A través de su asociación europea, los fabricantes quieren evitar una actualización normativa prevista para 2027 que endurecería la forma de calcular las emisiones de los híbridos enchufables. Al mismo tiempo, la Unión Europea ha abierto la puerta a que estos modelos puedan seguir vendiéndose después de 2035 bajo determinadas condiciones.
La cuestión tiene además una importancia creciente porque los híbridos enchufables representan actualmente el 9,8% de las ventas de coches en la Unión Europea, según los datos del primer semestre de 2026. Por tanto, no estamos hablando de una tecnología residual, sino de una parte significativa del mercado europeo.
Las negociaciones sobre la revisión de las normas europeas de emisiones de CO₂ ya están en marcha. El Consejo de la Unión Europea tiene previsto debatir esta cuestión el 12 de octubre, mientras que el Parlamento Europeo debería votar sobre la revisión durante noviembre.
El debate, por tanto, va mucho más allá de una simple diferencia entre dos cifras. Si los híbridos enchufables siguen contabilizando con unas emisiones oficiales muy inferiores a las que producen realmente en carretera, los fabricantes pueden obtener una ventaja regulatoria que no refleja el comportamiento de sus coches cuando salen del laboratorio. Y los nuevos datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente indican que, lejos de reducirse, la brecha entre homologación y realidad sigue creciendo.
Fuente | Europa.eu


