
Esta es la autonomía real del Mini Aceman: un compacto eléctrico con problemas para viajar
El Mini Aceman es un compacto con diseño diferente y atemporal que combina el carácter de la marca con unas dimensiones compactas y un sistema que sobre el papel debería permitir realizar viajes sin problemas. Pero las pruebas realizadas por diferentes medios muestran que sus principales virtudes aparecen especialmente en ciudad y carreteras secundarias, mientras que en autovía sufre bastante con cifras de consumo mucho más elevadas de lo esperado.

El Mini Aceman llegó al mercado con una misión bastante clara: llevar el carácter de la marca a un formato más práctico y exclusivamente eléctrico. Sobre el papel, combina unas dimensiones contenidas, con un motor potente, y una autonomía homologada que puede superar los 400 kilómetros. Sin embargo, las pruebas realizadas por medios alemanes muestran una realidad bastante menos optimista cuando se abandona el ciclo de homologación.
El análisis del Mini Aceman SE pone el foco precisamente en uno de los aspectos que más preocupan a quienes buscan un coche eléctrico para utilizarlo a diario: la autonomía real difícilmente alcanza los 300 kilómetros con una carga completa. Y ya sabemos todos que en un viaje, raramente se usa la carga completa. Además, existe una diferencia importante entre las dos versiones disponibles en España, ya que la unidad probada cuenta con una batería de 54,2 kWh, mientras que el Aceman de acceso reduce esta capacidad hasta 42,5 kWh.
El Mini Aceman SE tiene más batería, pero la autonomía real sigue siendo su punto débil

El Mini Aceman mide 4,08 metros de largo, 1,75 metros de ancho y 1,51 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,61 metros. Es apenas cuatro centímetros más largo que el Mini Cooper de cinco puertas, aunque queda claramente por debajo del Mini Countryman, que alcanza los 4,44 metros. A pesar de sus dimensiones exteriores, ofrece un espacio trasero bastante aprovechable, mientras que el maletero se queda en apenas 300 litros, aunque puede crecer hasta unos 1.005 litros al abatir los asientos posteriores.
Su diseño mantiene los rasgos fácilmente reconocibles de Mini, aunque el Aceman apuesta por una imagen algo más desenfadada y menos dinámica que la del Cooper. El modelo se fabrica en China desde 2024, en una planta conjunta de BMW y Great Wall Motors y sobre una plataforma compartida con la versión eléctrica del Mini Cooper de tres puertas.
En el interior aparece uno de los elementos más característicos de los Mini actuales: la gran pantalla circular central. La calidad de imagen es muy buena y tanto los materiales como los acabados reciben una valoración positiva, pero la interfaz no convence tanto. Los menús están bastante escondidos, algunos datos aparecen con un tamaño reducido y manejar determinadas funciones mientras se conduce no resulta especialmente cómodo. Los asientos y la posición de conducción, en cambio, sí están entre los puntos fuertes del coche.

La unidad analizada corresponde al Mini Aceman SE, equipado con un motor eléctrico de 160 kW, equivalentes a 218 CV, y 300 Nm de par. Con unos 1.800 kilos de peso, el propulsor mueve al coche con bastante soltura y permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos. La velocidad máxima está limitada a 170 km/h, una cifra suficiente para el uso habitual, aunque algo discreta para un modelo que lleva el apellido Mini y pretende conservar parte de su carácter deportivo.
Aquí conviene hacer una aclaración importante respecto a la gama española. El Mini Aceman de acceso equipa una batería de 42,5 kWh, mientras que el Aceman SE probado monta una batería de 54,2 kWh. La diferencia es de 11,7 kWh, una cantidad considerable para un coche de este tamaño y que explica buena parte de la distancia entre ambas versiones en autonomía y capacidad para afrontar viajes. Y la diferencia de precio tampoco es exagerada entre ambas.
El comportamiento del chasis deja algunos interrogantes. Según los probadores, el ajuste de la suspensión es bastante firme y sobre un asfalto en buen estado el Aceman se comporta correctamente, pero cuando aparecen baches o zonas deterioradas el conjunto se vuelve más seco y puede llegar a transmitir movimientos poco habituales. También se perciben con claridad influencias del motor en la dirección, algo que resta refinamiento al conjunto.

Aun así, el Mini Aceman conserva una de sus principales virtudes cuando la carretera se retuerce. Sus dimensiones contenidas y su corta distancia entre ejes permiten moverlo con mucha agilidad entre curvas. El motor eléctrico entrega la potencia de forma inmediata y permite salir con rapidez de cada giro, por lo que las carreteras de curvas y el entorno urbano siguen siendo el terreno donde más sentido tiene este Mini.
La otra cara de la moneda aparece al analizar el consumo. En la prueba alemana, el Mini Aceman SE registró 17,4 kWh/100 km, frente a los 14,7 kWh/100 km indicados como consumo homologado en los datos técnicos del modelo. Esa diferencia resulta determinante cuando se pretende transformar la capacidad de la batería en kilómetros reales.
Con una batería de 54,2 kWh, los aproximadamente 300 kilómetros de autonomía total estimados por los probadores sitúan al Aceman SE en una posición razonable para el día a día, pero menos convincente cuando se utiliza para viajar. Sobre todo porque la capacidad adicional frente a la versión de acceso no viene acompañada de una carga especialmente rápida.
El Aceman de acceso, con sus 42,5 kWh, parte con una desventaja evidente frente al SE. Son 11,7 kWh menos de batería, por lo que aunque su motor sea suficiente para el uso urbano, está todavía más enfocado a quienes realizan desplazamientos diarios y pueden cargar en casa. Para quien busque un Mini Aceman con mayor margen entre recargas, la versión SE resulta claramente más interesante.

Tampoco ayuda su potencia de carga. El Mini Aceman SE admite hasta 95 kW en corriente continua, una cifra que actualmente empieza a resultar modesta incluso entre los coches eléctricos compactos. En condiciones ideales necesita unos 31 minutos para pasar del 20% al 80% de carga.
Para desplazamientos urbanos y trayectos habituales puede ser suficiente, especialmente si el coche se carga durante la noche. Sin embargo, cuando toca viajar, los cerca de 300 kilómetros de autonomía real y una carga rápida de 95 kW empiezan a convertirse en una combinación menos atractiva. El problema no está tanto en una cifra concreta como en el conjunto: batería contenida, consumo real superior al homologado y una potencia de carga que no destaca frente a los modelos más modernos.
Y aquí llega uno de los aspectos que más cambia la perspectiva del Aceman: el precio en España. El Mini Aceman de acceso, con batería de 42,5 kWh, parte de 37.250 euros, mientras que el Mini Aceman SE con batería de 54,2 kWh tiene un precio de 40.850 euros. La diferencia es de 3.600 euros, por lo que la versión SE no solo ofrece más potencia, sino también 11,7 kWh adicionales de batería.
Es una diferencia que merece la pena tener en cuenta. Por 3.600 euros más, el comprador pasa de los 42,5 kWh de la versión básica a los 54,2 kWh del SE, una mejora de capacidad del orden del 27,5%. En un coche eléctrico, disponer de ese margen adicional puede marcar una diferencia importante en el uso diario y, sobre todo, en los desplazamientos largos.

Eso si, es imposible evitar al elefante en la habitación, y es que la competencia es enorme. Está claro que el Mini juega en una liga diferente gracias a su diseño, que hace que mucha gente lo prefiera a pesar de ser técnica y económicamente poco competitivo. Y es que dentro del mercado de los 4 metros podemos encontrar propuestas como el Renault 4, que es un poco más grande, tiene más capacidad de maletero, una autonomía y tiempos de carga similares, pero cuesta 10.031 euros menos.
Y la lista de rivales es larga, sin olvidarnos que por 40.000 euros podemos comprar coches mucho más grandes, con mucha más autonomía y mejores tiempos de carga. Pero como hemos dicho, el que quiere un Mini, se compra un Mini. Eso si, conviene recordar las limitaciones que tiene el pagar más por menos.
El Mini Aceman, por tanto, deja una impresión bastante más compleja de lo que podrían sugerir sus cifras oficiales. Tiene un buen motor, un interior cuidado, unas dimensiones muy interesantes para ciudad y conserva parte de la agilidad que se espera de un Mini, pero también presenta una suspensión demasiado firme, una carga rápida discreta y una autonomía real que, según las pruebas reales, se mueve alrededor de los 300 kilómetros.
Para ciudad y desplazamientos interurbanos puede funcionar muy bien, especialmente por su tamaño y agilidad. Para viajar con frecuencia, en cambio, conviene valorar alternativas con baterías más grandes, un consumo más bajo o una carga rápida más potente. En el caso del Aceman, las cifras reales cuentan una historia bastante diferente de la que puede transmitir la autonomía homologada.

