Ni batería ni motor: lo que de verdad hay que cuidar al principio en un coche eléctrico

Estrenar un coche eléctrico no exige las mismas precauciones que uno de combustión,. No hay el famoso "rodaje". Pero eso no significa que todo valga desde el primer día. Hay elementos que necesitan un breve periodo de adaptación. Un inicio tranquilo ayuda a que el conjunto funcione mejor y dure más tiempo.

Ni batería ni motor: lo que de verdad hay que cuidar al principio en un coche eléctrico
Volkswagen ID.7

Publicado: 24/01/2026 17:45

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Cuando alguien estrena un coche nuevo con motor de combustión, lo normal es tomárselo con calma durante los primeros kilómetros. Aceleraciones suaves, nada de llevar el motor al límite y un uso progresivo para que todo se asiente como debe. Y es que el rodaje es una costumbre muy arraigada. Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de coches eléctricos? ¿Tiene sentido aplicar las mismas reglas o aquí la historia cambia?

Esta duda se la han planteado varios medios alemanes a Volkswagen. La pregunta era clara: ¿hay que rodar de forma distinta un Volkswagen Golf que un coche eléctrico de su gama media, como el Volkswagen ID.7?

La respuesta corta es sencilla: sí, hay diferencias, aunque no todo es tan distinto como podría parecer a primera vista.

Desde Volkswagen explican que, en un coche eléctrico, ni la batería ni el motor eléctrico necesitan un trato especial durante los primeros kilómetros. A diferencia de los motores de combustión, el sistema de propulsión eléctrica no requiere un rodaje específico ni normas concretas para su uso inicial. En ese sentido, el conductor puede estar tranquilo: no hay que ir con miedo a “estropear” la mecánica eléctrica por usarla desde el primer día.

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Ahora bien, que el sistema eléctrico no necesite rodaje no significa que el coche, como conjunto, esté listo para soportarlo todo desde el minuto uno. El propio fabricante recomienda, y así lo recoge el manual del ID.7, que durante los primeros kilómetros se conduzca con cierta suavidad para permitir que neumáticos y frenos se adapten correctamente.

La clave está en que tanto el agarre de los neumáticos nuevos como la eficacia de frenado pueden no ser óptimos durante los primeros 600 kilómetros. Las superficies aún están “verdes”, por así decirlo, y necesitan un periodo de adaptación. Por eso, incluso en un coche eléctrico recién salido del concesionario, lo más sensato es empezar con una conducción progresiva y sin brusquedades.

Si comparamos esta cifra con la de un coche de combustión, la diferencia es notable. En estos últimos, el periodo de rodaje suele rondar los 1.500 kilómetros, ya que no solo hay que cuidar neumáticos y frenos, sino también el motor térmico y todos sus componentes asociados. En un coche eléctrico, ese proceso es mucho más corto, pero no inexistente.

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El motivo por el que el rodaje sigue teniendo sentido es puramente técnico. Muchos componentes mecánicos están sometidos a esfuerzos térmicos y mecánicos desde el primer momento, y necesitan un tiempo para ajustarse entre sí. Durante este proceso, las pequeñas tolerancias de fabricación se van corrigiendo de forma natural, logrando un mejor encaje entre piezas y, a largo plazo, una mayor durabilidad del conjunto.

Es cierto que los coches eléctricos cuentan con una mecánica mucho más sencilla y con menos piezas móviles que un coche con motor de combustión. Aun así, hay elementos que también deben “hacerse” con el uso: la interacción entre el motor eléctrico y la reducción, los rodamientos, los lubricantes y los ejes. Todo este conjunto se beneficia de un uso progresivo durante los primeros kilómetros.

Uno de los grandes puntos a favor del coche eléctrico es que tolera mucho mejor los trayectos cortos que un coche tradicional. No hay problemas de arranque en frío, ni sistemas anticontaminación que sufran por no alcanzar su temperatura óptima. Aun así, empezar con buen pie y dar ese pequeño margen de adaptación inicial sigue siendo una buena idea.

En resumen, no hace falta tratar un coche eléctrico como si fuera de cristal, pero tampoco conviene pisarle a fondo nada más salir del concesionario. Unos cientos de kilómetros de conducción sensata bastan para que todo funcione como debe durante muchos años.

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