
El Polestar 3 mejora su carga rápida con nuevo software y 800 V
El Polestar 3 evoluciona con una nueva estrategia que combina hardware y software para reducir los tiempos de carga; la marca apuesta por mejorar la eficiencia y la constancia en cualquier condición con el resultado de paradas más cortas y mayor eficiencia.

La nueva generación del Polestar 3 llega con un objetivo claro: reducir al máximo el tiempo de espera en los puntos de carga sin comprometer la vida útil de la batería. Para lograrlo, la marca ha optado por una estrategia doble que combina cambios profundos en el hardware con una gestión inteligente mediante software.
Hasta ahora, el Polestar 3 utilizaba una arquitectura de 400 V con una potencia máxima de carga de 250 kW, lo que le permitía pasar del 10% al 80% en unos 30 minutos. Con esta actualización, el salto es importante: adopta un sistema de 800 V y eleva la potencia hasta 350 kW, lo que reduce la carga de su batería de 107 kWh en ese mismo proceso a unos 22 minutos, una mejora cercana al 25-30%.
Este cambio no es solo una cifra sobre el papel. Trabajar con una tensión más alta permite mover la misma potencia con menos intensidad de corriente, lo que reduce pérdidas energéticas y generación de calor. En la práctica, esto se traduce en una mayor eficiencia, menor estrés térmico y la posibilidad de mantener potencias elevadas durante más tiempo, algo clave en viajes largos, o simplemente cuando tenemos algo de prisa y necesitamos recuperar autonomía.
Pero para llegar hasta aquí, Polestar no se ha limitado a ajustar parámetros. Ha rediseñado buena parte del sistema: nuevos packs de baterías, motores revisados, inversores actualizados y un cableado optimizado. Todo está pensado para aprovechar mejor la energía y sostener una carga rápida más estable.
Breathe Charge: el software que marca la diferencia en la carga rápida

El otro gran protagonista de esta evolución es Breathe Charge, un sistema de gestión desarrollado por Breathe Battery Technologies e integrado en la plataforma SPA2. Este software actúa como un cerebro que analiza en tiempo real el estado de la batería, teniendo en cuenta variables como temperatura, nivel de carga o degradación.
Gracias a esta monitorización constante, el sistema ajusta la velocidad de carga en cada momento para encontrar el equilibrio entre rapidez y conservación. No se trata solo de cargar más rápido, sino de hacerlo de forma inteligente para no acortar la vida útil de la batería.
En el día a día, esto se traduce en una experiencia más consistente. Polestar asegura que, en condiciones reales, el coche puede mantener un rendimiento de carga elevado incluso en situaciones menos favorables, como temperaturas bajas. De hecho, según sus datos, en una sesión de solo 10 minutos puede añadir hasta un 38% más de autonomía frente a un sistema convencional sin este tipo de gestión.
Este punto es especialmente relevante en invierno o en viajes largos, donde las condiciones no siempre son ideales. El sistema permite que el coche se acerque a sus mejores cifras de carga sin depender tanto del clima, algo que hasta ahora era una de las grandes limitaciones de los coches eléctricos.
El resultado es un conjunto que no solo reduce tiempos de espera, sino que también aporta tranquilidad al conductor. Menos necesidad de vigilar constantemente la carga, menos impacto en la batería a largo plazo y una experiencia más predecible en cualquier situación.
Con esta combinación de arquitectura de 800 V y software avanzado, el Polestar 3 quiere dar un importante salto adelante en su propuesta donde se combina una diseño diferente, amplio espacio interior, autonomía más que solvente, 706 km WLTP, y ahora también una carga rápida más potente y eficiente. Tal vez le quede trabajar algo el aspecto del precio, y que con un PVP de 81.900 euros en su versión más económica se aleja de muchos de sus potenciales clientes.


