
¿Qué marca de coches eléctricos tiene las mejores baterías? El TÜV lo deja claro
Un estudio con 50.000 coches eléctricos analiza la degradación real de sus baterías; los resultados confirman una durabilidad mayor de lo esperado; además, ya es posible comprobar fácilmente el estado de salud antes de comprar un modelo de segunda mano.

Los coches eléctricos siguen rompiendo mitos, y uno de los más repetidos tiene que ver con la vida útil de sus baterías. ¿Se degradan rápido? ¿Pierden capacidad en pocos años? No nos cansaremos de repetir que son elementos muy resistentes y duraderos, salvo imprevistos. Pero ahora, un estudio bastante serio viene a poner cifras reales sobre la mesa… y hay sorpresas. Porque no todas las baterías son iguales, pero tampoco hay dramas como algunos todavía creen.
El organismo alemán TÜV Nord, en colaboración con la empresa de análisis Carly, ha llevado a cabo uno de los estudios más completos hasta la fecha. Han analizado nada menos que 50.000 coches eléctricos de diferentes marcas y años, con datos que se remontan hasta 2015. El objetivo era claro: medir el llamado estado de salud (SoH), es decir, cuánta capacidad útil conserva la batería con el paso del tiempo.
Y aquí llega la primera buena noticia: todas las grandes marcas ofrecen baterías bastante duraderas. Sí, hay diferencias, pero en general los resultados están muy por encima de lo que muchos esperaban hace apenas unos años. Eso sí, también queda claro que algunos fabricantes lo están haciendo mejor que otros.
Para entender la importancia de este análisis hay que tener en cuenta un detalle clave. La degradación de una batería de litio es inevitable, pero lo importante es el ritmo al que se produce. Cuanta más capacidad pierde, menos autonomía ofrece el coche y menor es su valor en el mercado de segunda mano. Por eso, el SoH se está convirtiendo en el equivalente al kilometraje en los coches térmicos.
Y ahora vamos a lo interesante: ¿quién fabrica las mejores baterías?

Según el estudio, el grupo coreano formado por Kia y Hyundai se sitúa en lo más alto del ranking. Sus modelos eléctricos con hasta nueve años de antigüedad mantienen de media alrededor de un 93% de la capacidad original, una cifra muy destacable teniendo en cuenta el tiempo y uso acumulado.
Muy cerca encontramos a Mercedes, incluyendo también a Smart. En modelos de 2019, las baterías del fabricante alemán superan el 94% de capacidad restante, quedándose Smart apenas medio punto por debajo. Un rendimiento muy sólido que confirma que los premium también saben jugar en este terreno.
El tercer puesto es para BMW, junto a Mini. En este caso, los modelos de 2020 también superan el 94% de capacidad, y lo más llamativo es que incluso unidades con hasta once años siguen por encima del 80%, lo que significa que todavía conservan más de cuatro quintas partes de su capacidad original.
Eso sí, hay que tener en cuenta que no todas las marcas aparecen en el estudio. Algunas, como Genesis o Seat, no cuentan todavía con suficiente volumen de coches eléctricos en circulación como para obtener datos representativos.

En el otro lado de la balanza también hay diferencias, aunque conviene ponerlas en contexto. Los fabricantes que muestran una mayor degradación son Tesla y Renault, especialmente en las unidades más antiguas analizadas, de 2015. En esos casos, la capacidad restante se sitúa en torno al 77,6% en Tesla y 72,5% en Renault.
Puede parecer mucho desgaste, pero hay que recordar que hablamos de coches con más de una década a sus espaldas. Además, estos valores siguen estando por encima del umbral habitual de garantía, que suele situarse en el 70%. Es decir, incluso en los peores casos, las baterías siguen siendo perfectamente utilizables.
Un dato curioso es que, en modelos como el Renault Zoe, la pérdida de capacidad tras once años puede ser cerca de un 20% superior respecto a modelos de Kia. Una diferencia importante que puede influir directamente en el valor de reventa.
También destacan los grupos Stellantis (Peugeot y Citroën) y Volkswagen (Volkswagen y Skoda), que presentan una degradación más contenida, especialmente a partir de 2018. Todo apunta a que en ese momento introdujeron mejoras técnicas que han permitido ralentizar el envejecimiento de las baterías.
Si miramos la evolución general, la mayoría de fabricantes muestran una degradación bastante estable de aproximadamente un 1% anual. Es decir, lejos de caídas bruscas, el desgaste es progresivo y bastante predecible.
Otro detalle interesante del estudio es que no todos los coches salen de fábrica con exactamente el 100% de capacidad. De hecho, solo Kia y Hyundai logran cifras constantes en ese sentido. En otras marcas, como Tesla, se han detectado variaciones que pueden rondar hasta un 3%, lo que sugiere ciertas diferencias en el proceso de fabricación.
Esto abre la puerta a una recomendación interesante: comprobar el estado de la batería incluso en coches prácticamente nuevos, algo que hasta ahora no era habitual.
El estado de la batería ya se puede medir en minutos

Junto con este estudio, TÜV Nord ha lanzado una herramienta de diagnóstico pensada para usuarios. Por unos 89 euros, cualquier comprador puede acudir a una de sus estaciones y obtener en pocos minutos un informe detallado del estado de la batería.
Este sistema utiliza el mismo método que el estudio y permite conocer con bastante precisión la capacidad real del coche. Algo especialmente útil en el mercado de segunda mano, donde hasta ahora había bastante incertidumbre en este aspecto.
Servicios similares ya existían a través de empresas como Aviloo o DEKRA, pero ahora se abre una nueva opción más accesible para el público general. También TÜV Rheinland ofrece una alternativa bajo el nombre de “Batería INSPECTR”.
En la práctica, esto supone un cambio importante. Porque a medida que el estado de la batería se convierte en un dato objetivo y verificable, el mercado de coches eléctricos de ocasión gana en transparencia. Y eso, inevitablemente, influirá en los precios.
La conclusión es bastante clara: las baterías de los coches eléctricos duran más de lo que muchos pensaban. Incluso tras más de diez años, siguen ofreciendo un rendimiento más que aceptable. Y aunque hay diferencias entre marcas, el nivel general es alto.
En definitiva, este tipo de estudios ayudan a desmontar miedos infundados y a aportar datos reales en un momento clave para la electrificación.



