
Volkswagen lanza el ID.3 Neo: 630 km de autonomía, un diseño renovado y calidad mejorada
Volkswagen ha dado a conocer el segundo restyling del ID.3, que recibe el apellido Neo para dejar claro que no se trata de una simple actualización, sino de una renovación muy profunda.

El Volkswagen ID.3 vio la luz por primera vez en el año 2019. Por aquel entonces, la firma alemana definía al compacto eléctrico como el tercer modelo más importante de su historia tras los Beetle y Golf; no en vano, se trataba del primer integrante de la nueva familia ID. Además, también fue el encargado de estrenar la plataforma modular MEB, que con el tiempo se fue extendiendo a otras marcas como Audi, CUPRA o Skoda.
Sin embargo, las cosas se le pusieron cuesta arriba desde el principio. En el momento de su lanzamiento, el ID.3 recibió críticas por su diseño 'poco Volkswagen', por sus mejorables acabados y por sus fallos de software, producto de un desarrollo acelerado. Las prisas nunca son buenas, y la marca solucionó todos estos problemas con el restyling de 2023, que lo convirtió en una propuesta mucho más equilibrada e interesante.
A pesar de todo, Volkswagen era consciente de que la familia ID. no terminaba de convencer a sus clientes, motivo por el que hace un par de años decidió dar un giro a su estrategia eléctrica, regresando a un lenguaje de diseño más tradicional y recuperando algunos nombres ya asentados en el mercado. Así es como nacieron los ID. Polo e ID. Cross, que se presentarán este mismo año.
Curiosamente, el encargado de estrenar este nuevo enfoque ha sido precisamente el ID.3. Al contrario que el ID.4, que se renombrará como ID. Tiguan con su inminente restyling, el renovado compacto simplemente gana el apellido Neo. Y es que Volkswagen quiere reservar la denominación ID. Golf para su sustituto, que llegará a finales de la década.

El Volkswagen ID.3 Neo presume de unos acabados más cuidados y cualitativos
El ID.3 Neo adopta una estética similar a la del prototipo ID. 2all Concept, con unos grupos ópticos más afilados que se unen entre sí mediante una barra LED que visualmente actúa como una calandra. Los paragolpes también son nuevos, mientras que el techo y el portón del maletero ya no están pintados en negro, sino que van a juego con el resto de la carrocería. Mide 4.287 mm de largo, 1.809 mm de ancho y 1.554 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.764 mm. El maletero por su parte cubica 385 litros.
Los cambios son todavía más profundos si cabe en el habitáculo, cuya calidad percibida ha ganado enteros. La instrumentación digital ahora es mucho más grande (10.25 pulgadas), mientras que la pantalla táctil central es de 12.9 pulgadas y se asocia al sistema de infoentretenimiento Innovision, basado en Android. Los botones del volante son físicos, y ahora hay cuatro pulsadores individuales para los elevalunas en lugar del antiguo conmutador. La consola central está más elevada e incluye un mando giratorio para el sistema de audio.

La gama está compuesta por un total de tres opciones mecánicas. La versión de acceso combina un motor de 170 CV (125 kW) con una batería LFP (litio-ferrofosfato) de 50 kWh, suficiente para homologar una autonomía de 417 km WLTP. Puede cargarse a 105 kW. El modelo intermedio llega a los 190 CV (140 kW) y 58 kWh, con un alcance de 494 km WLTP y el mismo pico de carga.
El tope de gama rinde 231 CV (170 kW) y utiliza un pack de 79 kWh. Su autonomía en este caso llega a los 630 km WLTP y la potencia de carga máxima a los 183 kW. En el mejor de los casos, puede cargarse del 10 al 80% en apenas 26 minutos. Su lanzamiento comercial está previsto para julio, mientras que las primeras entregas se harán esperar hasta otoño.


