Los fabricantes comienzan a retirar modelos del mercado europeo al acercarse la fecha límite para homologarlos bajo el nuevo ciclo WLTP

El nuevo ciclo de homologación WLTP está resultando un auténtico quebradero de cabeza para marcas como Volkswagen, que han tenido que retirar temporalmente numerosos modelos del mercado para poder homologarlos. Además, la diferencia entre las emisiones registradas en el anterior ciclo NEDC y el nuevo WLTP está siendo más elevada de lo esperado, lo que podría suponer un serio problema para algunos fabricantes.

La enorme cantidad de modelos que necesitan la nueva certificación ha provocado cuellos de botella en las agencias que realizan pruebas de emisiones. TUEV Sud, una de las cerca de 20 organizaciones en Alemania dedicadas a la realización de dichas pruebas, está funcionando actualmente las 24 horas del día durante seis días a la semana para poder atender a los fabricantes antes de la fecha límite, de acuerdo con declaraciones del portavoz Vincenzo Luca.

Un ciclo de prueba completo para una familia de motores puede tomar hasta dos meses, porque las nuevas pruebas son mucho más complicadas que las del NEDC. Dicho de otra forma, a los fabricantes les ha pillado por completo el toro a la hora de homologar sus gamas, y por ello estamos asistiendo a la retirada temporal de numerosos coches del mercado, como es el caso del mítico Golf GTI.

«Fue claro para nosotros y nuestros clientes que habría muchas más pruebas que en el NEDC», declara Luca, añadiendo que algunos fabricantes han cumplido muy pronto con todo el proceso de homologación, mientras que los que llegaron más tarde podrían enfrentarse a retrasos. TUEV Sud puede realizar 12.000 pruebas anualmente en tres instalaciones, pero ahora está aumentando la capacidad de sus instalaciones de Stuttgart, si bien no estarán listas hasta 2019. «El próximo año habrá aún más variantes [homologadas]», incluyendo híbridos enchufables, que necesitan de más tiempo para testarse que los térmicos puros.

Según los fabricantes de automóviles, no se les dio tiempo suficiente para prepararse. Debido a que la regulación final WLTP de la Unión Europea no se publicó hasta finales de julio del año pasado, «simplemente no fue posible para los fabricantes comenzar las pruebas WLTP antes», declara una portavoz de la Asociación Europea de la Industria Automotriz, ACEA.

«Esto no es un esfuerzo insignificante, especialmente teniendo en cuenta que se produce al mismo tiempo que hay que lidiar con la nueva regulación RDE [medición de emisiones en condiciones reales]. En consecuencia, el proceso de obtención de la aprobación de la Unión Europea se ha desacelerado, lo que ha provocado que la producción planificada se detenga o retrase».

Fuente | Automotive News Europe

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