Una vez terminada su vida útil, las baterías de los coches eléctricos podrán servir de respaldo otros 10 años más

La segunda de las tres «R» es reutilizar. Una vez que las baterías de los coches eléctricos se retiran del vehículo por accidente o desguace, siguen siendo útiles para una segunda vida, la de acumuladores energéticos. Siguen teniendo una capacidad interesante para almacenar electricidad, y si se juntan las suficientes, hablamos del orden de megavatios hora.

Por ejemplo, la compañía energética RWE y Audi han puesto en marcha unas instalaciones de almacenamiento de energía con baterías sobrantes de prototipos de modelos e-tron. Estos coches no se pueden vender, una vez han cumplido con su trabajo se mandan al desguace, pero las baterías todavía sirven. Un total de 60 baterías se han instalado en la planta hidroeléctrica de bombeo de Herdecke, en Renania del Norte-Westfalia (Alemania).

Cada una de estas baterías pesa unos 700 kg y se han integrado en un edificio de 160 metros cuadrados mediante técnicas de construcción ligera. Con una capacidad restante de más del 80%, totalizan 4,5 MWh, o lo que es lo mismo, 75 kWh de media por paquete de baterías. Según la compañía energética, estas baterías pueden tener una segunda vida de hasta 10 años antes de su próximo destino, el reciclaje y la recuperación de sus componentes para nuevas baterías.

Los trabajos para la instalación de estas baterías comenzó en octubre, y a mediados de noviembre se empezó a probar, una vez se habían instalado todos los componentes necesarios para su gestión y explotación. A partir del año que viene estas baterías de respaldo servirán para estabilizar el suministro de electricidad, especialmente cuando la planta haga labores de mantenimiento y no esté produciendo energía.

La experiencia piloto en Herdecke servirá para la creación de más instalaciones de almacenamiento con baterías estacionarias en el futuro. Se calcula que de el mercado de baterías de automoción para segunda vida crecerá desde los 8 GWh de 2020 hasta 76 GWh en 2035, lo cual amplía la población de paquetes que serán aptos para uso estacionario. RWE tiene actualmente 10 proyectos de este tipo en EEUU, Alemania e Irlanda.

El hecho de que las baterías de automoción tengan una vida de hasta 10 años en este uso, más los 10-15 años que pueden durar en un vehículo, reparte a lo largo de más de 20 años todo el coste medioambiental y energético que supuso su fabricación. Cuanto mayor sea la capacidad estacionaria de almacenamiento del sistema eléctrico, más se pueden aprovechar las energías renovables. Por ende, la dependencia de las térmicas y nucleares de respaldo se irá reduciendo de forma paulatina hasta ser completamente innecesarias.

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