Chile quiere crear un corredor Atlántico de hidrógeno verde hacia Europa

La carrera por lograr una alternativa a las fuentes de energía no renovables está llevando a muchos gobiernos a apostar por el hidrógeno verde como una solución a largo plazo. Es el caso de Chile, que está trabajando en situarse como una referencia en la producción de este vector y realizar un corredor Atlántico que le conecte con Europa.

este mes de enero, entre los días 17 y 22, Chile será la sede del evento Mission H2, que reunirá a importantes figuras del sector energético europeo, que tendrán como objetivo discutir la posibilidad de aprovechar el enorme potencial en renovables de Chile para levantar una gigantesca infraestructura de producción de hidrógeno.

Durante cinco días, representantes de empresas europeas como Engie, Total, Enel, Siemens, RWE, Austria Energy, Linde y Statkraft, junto a los principales actores del ecosistema chileno, se reunirán con una delegación encabezada por el Puerto de Rotterdam y visitar importantes proyectos piloto en el norte y sur de Chile. La Misión H2 ha sido organizada por el Ministerio de Energía de Chile y el Puerto de Rotterdam, con el apoyo de las embajadas de ambos países y ProChile, y generará sinergias y proyectará soluciones relacionadas con la cadena de suministro de hidrógeno verde entre Chile y Europa, incluyendo temas relacionados con la certificación, regulatorio, comercial, tecnológico, capital humano y desarrollo de infraestructura.

Hacer barcos a hidrógeno es fácil, lo difícil es conseguir el hidrógeno verde que los alimente

La idea es sacar provecho a una capacidad de producción que se estima puede llegar a los 1.800 GW de renovables, o 75 veces las necesidades energéticas actuales del país, lo que supone un excedente enorme con el que poder exportar energía en forma de hidrógeno.

Para ello el país lanzó su hoja de ruta que se marca como objetivo que para 2030 Chile sea una potencia mundial en la producción de este vector, y además pueda hacer un hidrógeno verde económico que se coloque por debajo de los 1.5 dólares el kilo.

Estos excedentes en forma de hidrógeno se mandarían en barco a los puertos europeos, como el de Róterdam, desde donde se distribuiría al resto de mercados. Un formato todavía por definir que posiblemente necesite varias bases para lograr una distribución lo más eficiente posible.

Queda por ver la cuestión del impacto del transporte, que salvo novedades tendrá que realizarse en barcos convencionales y consumidores de grandes cantidades de carburantes fósiles, y el coste total de un proceso que no es precisamente famoso por su eficiencia que busca llevar hidrógeno a una Europa muy dependiente del gas y el petróleo, y que ahora busca diversificar con hidrógeno propio y foráneo para acelerar su adiós a los combustibles fósiles.

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