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Volkswagen fabricará el Tesla killer en Zwickau, y el Golf eléctrico en Wolfsburgo

Volkswagen ha confirmado los planes de futuro para sus coches eléctricos, que incluye el lanzamiento de su largamente esperado proyecto Trinity, y también la llegada del Golf eléctrico, que dará carpetazo a la vida con motor de combustión del mítico compacto alemán.

De esa forma, Volkswagen fabricará el Trinity en su fábrica de Zwickau. Un proyecto emblemático, y clave en el futuro de la marca, que se ha descrito como en antídoto para frenar a Tesla y hacerse con el dominio dentro del sector del coche eléctrico.

Este usará la nueva plataforma SSP, que según Volkswagen, logrará un elevado nivel de eficiencia en producción, también en conducción, y además contará con un sistema de conducción autónoma que llegará al nivel 4, lo que significa que el coche podrá conducirse solo.

Por su parte, el Golf eléctrico saldrá de la gigantesca planta de Wolfsburgo, algo que tiene consecuencias y es que con esta distribución, Volkswagen no tendrá que levantar una nueva planta en la que tenía previsto invertir 2.000 millones de euros. Algo que permitirá ahorro económico, pero también acelerar los planes de producción.

Este cambio también supondrá modificaciones en la producción, y de esa forma, el Golf eléctrico no usará una variante de la plataforma MEB, sino que pasará a usar directamente la arquitectura SSP. Algo que se extenderá a Cupra, que tendrá para ella una versión de la misma.

Desde VW también se ha indicado que a partir de 2026, producirán en Wolfsburgo el Tiguan eléctrico, y un sucesor también eléctrico del Tiguan Allspace.

El proyecto Trinity y su eterno desarrollo

Recreación del Volkswagen Trinity

El principal problema de todo esto es que según Volkswagen, los primeros modelos SSP no llegarán hasta 2028 o 2029. Casi tres años más tarde de lo inicialmente previsto, y un plazo donde sus principales rivales aprovecharán para expandirse o implantarse. 

El reto más importante está siendo la parte del software. Y es que este apartado ha estado en un segundo plano para los grandes grupos occidentales, hasta que se ha convertido en pieza central de los nuevos desarrollos. Algo que le ha explotado en la cara a la propia Volkswagen, que ha intentando a la carrera arreglarlo, malgastando enormes cantidades de dinero sin éxito.

Incluso han tenido que tomar decisiones algo a la desesperada, como invertir en fabricantes chinos, como Xpeng, para poder acceder a su tecnología de primera generación para intentar arañar unos años de desarrollo.

Una tormenta perfecta a la que se suman factores como el incremento del coste de la energía, principalmente en Alemania que se ha visto especialmente afectada por la invasión de Ucrania, e incluso el cierre total de los sindicatos a la importación de modelos fabricados en China. Una situación que está afectando muy negativamente a los márgenes de los modelos fabricados en tierras germanas y que pone, según los propios directivos de la marca, en riesgo el futuro del grupo.

Esto ha provocado el cierre temporal, o la reducción de producción, de algunas plantas, y además en un momento donde rivales como Tesla no paran de crecer, y otros como los grupos chinos están posicionándose a las puertas de la ciudad listos para la invasión.

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