Este agricultor cambió su furgoneta diésel por una Citroen eléctrica y ahora carga gratis con energía solar en su finca

La verdad es que somos muy fans de estas historias de éxito de personas que han cambiado su forma de moverse de manera radical. De un diésel a un eléctrico recargado con sus propias placas solares. Es el caso de un agricultor francés que ha electrificado casi toda la movilidad de su finca apostando por coches eléctricos de segunda mano y energía solar logrando un enorme ahorro económico.

Este agricultor cambió su furgoneta diésel por una Citroen eléctrica y ahora carga gratis con energía solar en su finca

Publicado: 24/07/2026 11:00

9 min. lectura

Lejos de limitarse al uso urbano, las furgonetas eléctricas empiezan a hacerse un hueco en explotaciones agrícolas y pequeños negocios gracias a unos costes operativos muy bajos y un mantenimiento mucho más sencillo.

La experiencia de Franck, un agricultor francés de la región de Aude, es una buena prueba de ello. En pocos años ha transformado prácticamente toda la movilidad de su familia y de su explotación apostando por coches eléctricos de segunda mano, alimentados además con la energía generada por los paneles solares instalados en su finca. Después de varios años utilizando esta tecnología, lo tiene claro: volver a un vehículo con motor de combustión sería dar un paso atrás.

Todo comenzó en 2020, cuando la familia dejó de necesitar un monovolumen tras independizarse sus hijos. El viejo Dacia Lodgy de gasolina fue sustituido por un Skoda Citigo eléctrico, comprado nuevo poco antes de que cambiaran las ayudas públicas. La experiencia fue tan positiva que el pequeño urbano, con cerca de 50.000 kilómetros, sigue siendo uno de los vehículos favoritos de la casa por su sencillez, su fiabilidad y unos costes de uso prácticamente testimoniales.

Aquella compra marcó el inicio de una transición completa hacia la movilidad eléctrica. Poco después vendieron su Mazda de gasolina y adquirieron un Jaguar I-Pace de segunda mano por 27.000 euros, con apenas 21.000 kilómetros. Aunque el SUV ha funcionado sin problemas, Franck reconoce que la fuerte depreciación provocada por los conocidos problemas de algunos packs de baterías del modelo ha sido una decepción, aunque no tiene intención de desprenderse de él.

Este agricultor cambió su furgoneta diésel por una Citroen eléctrica y ahora carga gratis con energía solar en su finca

Aun así, su opinión sobre los coches eléctricos no ha cambiado. Explica que basta con comparar el coste por kilómetro para comprender sus ventajas. El menor mantenimiento, el silencio de marcha, la suavidad de conducción y la robustez mecánica hacen que hoy le resulte difícil imaginarse conduciendo de nuevo un coche con motor de combustión.

El siguiente paso era sustituir la veterana Renault Express de gasolina que utilizaba para el mantenimiento de la finca. Incluso estudió convertirla a eléctrica mediante un kit de transformación, pero finalmente descartó la idea porque no existía una homologación específica para ese modelo.

Comenzó entonces la búsqueda de una furgoneta eléctrica de ocasión que se adaptara a sus necesidades. Tenía claro que no quería comprar un vehículo nuevo y buscaba una unidad con menos de 1,90 metros de altura, capaz de transportar materiales de hasta cuatro metros gracias a la trampilla existente entre la cabina y la zona de carga.

Después de revisar numerosas unidades muy castigadas por el uso profesional, encontró la oportunidad perfecta: un Citroën ë-Jumpy XL matriculado a finales de 2021, equipado con el pack de 75 kWh, apenas 21.000 kilómetros y un precio de 16.000 euros.

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Durante el viaje de regreso a casa le sorprendió el consumo registrado en autopista, cercano a 30 kWh cada 100 kilómetros, aunque con el paso del tiempo comprobó que esas cifras eran completamente normales para una furgoneta de estas dimensiones circulando a velocidad elevada. Como la mayor parte de sus desplazamientos transcurren por carreteras secundarias y trayectos cortos, el consumo diario resulta mucho más contenido.

Uno de los aspectos que más valora es que la ë-Jumpy comparte prácticamente toda su carrocería con las versiones diésel. Gracias a ello ha podido sustituir retrovisores, paragolpes, la mampara de separación e incluso otros elementos utilizando piezas de desguace muy económicas. Para él, esta compatibilidad supone una gran ventaja frente a los nuevos vehículos comerciales diseñados exclusivamente como eléctricos.

La furgoneta se ha convertido en una herramienta imprescindible en la explotación. La utiliza para reparar vallados, transportar herramientas, recoger materiales de construcción, realizar trabajos de mantenimiento, acudir al punto limpio o incluso ayudar en mudanzas. En definitiva, para todas esas tareas que antes realizaba con la antigua furgoneta de gasolina, pero ahora con un coste de utilización mucho menor y un mayor confort de conducción.

Además, su presencia sigue despertando curiosidad entre otros agricultores. Muchos se sorprenden al descubrir que se trata de una versión eléctrica y, después de probarla, reconocen que el funcionamiento les convence mucho más de lo que esperaban. Franck está convencido de que el sector agrícola adoptará con rapidez esta tecnología cuando lleguen al mercado vehículos todoterreno y pick-up eléctricas con precios más asequibles.

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Donde sí ve margen de mejora es en la incorporación de funciones como la tecnología V2L, que permitiría alimentar herramientas eléctricas directamente desde la batería del vehículo. En su trabajo utiliza con frecuencia motosierras y otras máquinas eléctricas, por lo que disponer de una toma de corriente integrada convertiría la furgoneta en un auténtico generador móvil.

Otro de los pilares de su proyecto es la energía solar. En 2021 comenzó instalando varios paneles solares y, desde entonces, ha ido ampliando la instalación hasta incorporar un sistema de almacenamiento doméstico. Gracias a ello, buena parte de la electricidad que consumen tanto la vivienda como los coches procede directamente de la producción fotovoltaica de la finca, reduciendo todavía más el coste de utilización.

Tras varios meses de uso, Franck asegura que la Citroën ë-Jumpy ofrece entre 280 y 300 kilómetros de autonomía en un uso normal aprovechando prácticamente toda la capacidad del pack. En autopista esa cifra puede reducirse alrededor de un 30%, aunque considera que no supone un inconveniente porque simplemente adapta la velocidad cuando realiza desplazamientos largos.

Eso sí, reconoce que todavía existen retos pendientes para electrificar completamente una explotación agrícola. El camión que utiliza para transportar sus productos y los tractores siguen siendo diésel, principalmente porque las alternativas eléctricas disponibles continúan teniendo unos precios demasiado elevados para una explotación familiar.

Aun así, sigue muy de cerca la evolución de nuevos fabricantes especializados en maquinaria agrícola eléctrica, convencido de que esa tecnología terminará imponiéndose también en el campo.

La historia de Franck es especialmente interesante porque demuestra que el cambio al coche eléctrico no depende de comprar vehículos nuevos y caros. Gracias al mercado de segunda mano y a una instalación fotovoltaica bien dimensionada ha conseguido electrificar casi por completo la movilidad de su familia y de su explotación, reduciendo gastos y mejorando su día a día.

Y, como ocurre en muchos testimonios de propietarios que ya han dado el paso, su conclusión es clara: después de convivir durante años con varios coches eléctricos, volver a conducir un vehículo con motor de combustión no le aportaría ninguna ventaja. Al contrario, sería volver atrás.

Fuente | AP

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