CATL confirma sus baterías de sodio para este 2026 y promete hasta 600 km de autonomía

CATL ha confirmado el inicio de la producción masiva de sus baterías de sodio en 2026; una tecnología más económica y basada en materias primas abundantes; la compañía ya trabaja en nuevas generaciones capaces de competir con las soluciones actuales y reforzar su liderazgo en el mercado.

CATL confirma sus baterías de sodio para este 2026 y promete hasta 600 km de autonomía

Publicado: 31/05/2026 10:59

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CATL sigue avanzando en su estrategia para reducir la dependencia del litio y ha confirmado que comenzará la producción en masa de una nueva generación de baterías de sodio este mismo año.

Según explicó el directivo, los principales obstáculos técnicos para fabricar estas baterías a gran escala ya han sido superados, lo que permitirá a CATL acelerar la comercialización de una tecnología que promete costes más bajos y una mayor estabilidad en el suministro de materias primas frente a las actuales baterías de litio.

La compañía lleva tiempo trabajando en la integración de estas baterías en diferentes segmentos del mercado. Sus planes contemplan aplicaciones en coches, vehículos comerciales, estaciones de intercambio de baterías e incluso infraestructuras energéticas. Una apuesta que busca diversificar la oferta tecnológica de CATL mientras mantiene su liderazgo en el sector.

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La industrialización de esta tecnología llega después de que CATL lograse recientemente un contrato de suministro de 60 GWh, considerado el mayor acuerdo firmado hasta ahora para baterías de sodio. La clave de esta química reside en el uso de materiales mucho más abundantes y económicos que el litio, reduciendo la exposición a las fluctuaciones de precios y a posibles problemas de suministro.

Las primeras generaciones estarán orientadas principalmente a vehículos asequibles y sistemas de almacenamiento energético. Sin embargo, CATL ya trabaja en versiones de mayor densidad energética que permitan ampliar significativamente sus prestaciones.

De hecho, los responsables de la compañía han indicado que las futuras evoluciones de estas baterías tendrán como objetivo alcanzar hasta 600 kilómetros de autonomía con una sola carga, una cifra que las situaría en una posición muy competitiva frente a las actuales baterías LFP utilizadas en numerosos coches eléctricos.

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Pero los planes de CATL no terminan ahí. Paralelamente, el fabricante está destinando recursos al desarrollo de las baterías de litio-aire, una tecnología considerada por muchos expertos como una de las posibles grandes revoluciones del sector a largo plazo.

Este sistema emplea litio metálico como electrodo negativo y utiliza el oxígeno presente en la atmósfera para completar las reacciones químicas durante la descarga. Gracias a ello se elimina parte del peso asociado a los materiales que utilizan las baterías convencionales, permitiendo teóricamente alcanzar densidades energéticas muy superiores.

El proceso genera peróxido de litio durante el funcionamiento y, sobre el papel, podría ofrecer capacidades de almacenamiento muy por encima de las tecnologías actuales, incluidas las baterías sólidas que se encuentran en desarrollo. No obstante, todavía se trata de una solución en fase de investigación y con importantes desafíos técnicos pendientes antes de llegar al mercado.

El potencial es enorme para esta química: algunos laboratorios apuntan a más de 700 Wh/kg en las últimas versiones. El límite teórico ronda los 11.000 Wh/kg, similar al de la gasolina. Ese es el motivo de que esta tecnología genere tanta expectación.

Mientras tanto, el negocio principal de CATL continúa creciendo a gran velocidad. Según los datos del mercado chino, la compañía instaló durante abril de 2026 un total de 29,06 GWh de baterías para coches eléctricos, lo que le permitió alcanzar una cuota de mercado del 46,6% en su país.

De ese volumen, 19,53 GWh correspondieron a baterías LFP, mientras que otros 9,53 GWh procedieron de baterías ternarias de níquel, manganeso y cobalto. La llegada de las baterías de sodio añadirá una nueva línea de producción a un catálogo que ya domina buena parte del mercado mundial.

Si CATL cumple sus previsiones, las baterías de sodio podrían convertirse en una alternativa especialmente atractiva para los coches eléctricos más asequibles, reduciendo costes y aliviando la presión sobre las cadenas de suministro de litio. Una tecnología que hasta hace pocos años parecía limitada a aplicaciones muy concretas y que ahora comienza a perfilarse como una opción real para millones de vehículos.

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