
El coche eléctrico acelera en Europa, pero España continúa lejos de sus vecinos
Los coches eléctricos representaron el 29,9% de las matriculaciones de turismos nuevos en la Unión Europea durante septiembre, frente al 18,5% de España. La distancia resulta todavía mayor respecto a Portugal y Francia, donde alcanzaron el 47,7% y el 41,7%, respectivamente lo que pone sobre la mesa las diferentes velocidades entre Europa y una España que se suma al vagón de cola.

España sigue lejos del ritmo europeo de adopción del coche eléctrico. Los datos de septiembre de 2026 sitúan su cuota en el 18,5% de las matriculaciones de turismos nuevos, mientras que la media de la Unión Europea alcanza el 29,9%. La diferencia es de 11,4 puntos porcentuales: aquí todavía no llegamos a uno de cada cinco coches nuevos, mientras el conjunto comunitario se acerca a tres de cada diez.
Y no hace falta buscar ejemplos en Noruega para comprobar el retraso. Basta con mirar al otro lado de nuestras fronteras. Portugal registra una cuota del 47,7% y Francia alcanza el 41,7%. En ambos países, los coches eléctricos tienen un peso en las matriculaciones que supera ampliamente el doble del español.
Es importante precisar qué estamos comparando. Estas cifras corresponden exclusivamente a turismos eléctricos de batería matriculados durante septiembre. No incluyen híbridos enchufables ni híbridos sin enchufe, y tampoco representan el porcentaje de coches eléctricos que circulan por las carreteras. Son una fotografía de las decisiones de compra de ese mes, que muestra una distancia considerable entre España y buena parte de su entorno.
El contraste llega, además, en un momento de fuerte crecimiento europeo. Las matriculaciones de coches eléctricos aumentaron un 72,9% interanual en la UE durante septiembre, mientras que las de gasolina cayeron un 23,4% y las diésel retrocedieron un 29,6%. Estas variaciones corresponden a las categorías de gasolina y diésel de la estadística, con los híbridos contabilizados por separado.
Portugal y Francia muestran la distancia de España

La comparación con Portugal es especialmente reveladora por su proximidad. Su cuota eléctrica supera a la española en 29,2 puntos porcentuales y es aproximadamente 2,6 veces mayor. Eso no significa que venda más unidades, porque hablamos de mercados de distinto tamaño, pero sí que el coche eléctrico tiene una presencia mucho mayor entre quienes matriculan un turismo nuevo.
El resultado portugués también obliga a mirar más allá de la habitual comparación entre el norte y el sur de Europa. No estamos hablando únicamente de países escandinavos, con condiciones económicas y fiscales muy particulares. En la propia península ibérica conviven dos mercados donde el peso del coche eléctrico es radicalmente distinto.
Francia ofrece otra referencia cercana. Con su 41,7%, aventaja a España en 23,2 puntos porcentuales. Alemania, por su parte, alcanza el 34,5%, mientras que Reino Unido se sitúa en el 28,3%. Aunque este último queda ligeramente por debajo de la media comunitaria, también mantiene una ventaja clara respecto al mercado español.
Más arriba aparecen Países Bajos, con un 52,8%, y Bélgica, con un 50,9%. En ambos casos, los coches eléctricos ya representan más de la mitad de las matriculaciones del mes. Irlanda alcanza el 49,3%, Suecia el 49% y Finlandia el 62,1%, dibujando un escenario en el que esta tecnología tiene un peso muy superior al que registra en España.
Los extremos siguen estando en el norte. Noruega llega al 98,8%, Dinamarca al 88,8% e Islandia al 81,6%. Son resultados que conviene interpretar dentro de las circunstancias de cada mercado, pero para evaluar el retraso español ni siquiera es necesario utilizar esos referentes: la media de la UE ya queda bastante lejos.

Si ampliamos el análisis a la Unión Europea, los países de la Asociación Europea de Libre Comercio y Reino Unido, la cuota conjunta se sitúa en el 30,5%. En el bloque de la Asociación Europea de Libre Comercio, que incluye mercados como Noruega y Suiza, alcanza el 65,1%. Son ámbitos geográficos diferentes y no deben confundirse, aunque todos refuerzan el contraste con España.
Tampoco sería correcto presentar a nuestro país como el último de Europa. Italia registra un 7,6%, Polonia un 6,2% y Croacia un 3,5%. España está claramente por delante de esos mercados, pero encontrar países con peores resultados no cambia el hecho de que seguimos por debajo de la referencia comunitaria y de nuestros dos vecinos más próximos.
Para poner la distancia en perspectiva, con el mismo volumen total de matriculaciones, España necesitaría aproximadamente un 62% más de coches eléctricos para pasar de su cuota actual a la media comunitaria de septiembre. Es un cálculo sobre el reparto del mercado, no una previsión de ventas, pero ayuda a entender que la diferencia no se corrige con un pequeño avance.
El gráfico, por sí solo, no permite atribuir ese retraso a una causa concreta. No explica cuánto pesan el precio de compra, la facilidad de recarga, la fiscalidad, las ayudas o las matriculaciones de empresa. Sí deja clara la pregunta que deberíamos hacernos: qué condiciones están facilitando la adopción en los países cercanos y qué falta para que más compradores españoles puedan dar el paso.
También conviene separar el resultado mensual del acumulado. En los nueve primeros meses de 2026, los coches eléctricos representan el 22,7% del mercado de la UE, según ACEA. El 29,9% corresponde únicamente a septiembre. Un mes puede verse afectado por entregas concentradas o campañas comerciales, por lo que hará falta seguir la evolución para saber cómo se consolida esta diferencia.
La lectura para España sigue siendo muy pobre. Alcanzar una cuota cercana al 20% no basta para hablar de convergencia si nuestros vecinos se mueven por encima del 40%. Portugal demuestra que no hace falta trasladarse al norte de Europa para encontrar un mercado donde casi uno de cada dos coches nuevos ya es eléctrico.


