
Comprar coche eléctrico en España sigue siendo cosa de pocos: hogares con más ingresos y estudios
Un estudio ha puesto de manifiesto la brecha social y ambiental que se produce en España en lo que se refiere al acceso a la tecnología eléctrica en el automóvil. Estas son las propuestas para poder facilitar la compra de coches eléctricos a más españoles.

Acelerar la transición hacia el coche eléctrico avanza a pasos desiguales, lo veas por donde lo veas. A nivel mundial, está claro que China lleva una ventaja enorme al resto, con Europa creciendo pero a años luz, todavía, de los asiáticos. Aquí en el Viejo Continente, hay también una brecha importante entre países, con España avanzando poco a poco y reduciendo dicha brecha con la media europea.
¿Y a nivel nacional, hay también esa desigualdad? Según la última investigación realizada conjuntamente entre la Universidad del País Vasco (EHU) y el centro BC3 sobre el cambio climático, sí, también existe. El estudio en cuestión habla de brecha social y brecha ambiental sobre el acceso a los coches eléctricos en el mercado español, analizando factores que influyen en su compra y en la eficacia de los programas de ayuda pública.
Las conclusiones que saca el estudio son claras: los coches eléctricos se concentran principalmente en «hogares con altos ingresos, mayor nivel educativo y ubicados en grandes ciudades, sobre todo en Barcelona y Madrid», algo que, según este, evidencia una brecha social en su acceso. Pero además, para más inri, los actuales programas de ayudas públicas, articuladas actualmente en el Plan Auto+ que todavía debe aprobarse de forma oficial, no corrigen esa desigualdad.
«Si no se democratiza el acceso a estas tecnologías, no se cumplirán los objetivos climáticos. Necesitamos entender qué está pasando, porque, al ritmo que van ahora, no se van a conseguir los objetivos. En otros contextos europeos la adopción de vehículos eléctricos sí está funcionando. No hace falta irse a los países nórdicos. Portugal, por ejemplo, lo está haciendo mucho mejor», asegura Mercè Amich, investigadora de la EHU.
Los objetivos de los que se habla en este estudio tienen que ver con el objetivo marcado en España de alcanzar los 5,5 millones de coches eléctricos en nuestras carreteras para el 2030. Algo que se antoja complicado teniendo en cuenta que a día de hoy, en 2026, hay unos 600.000 vehículos, según datos de la propia DGT.

Las propuestas de la EHU para reducir la brecha
El estudio del que hablamos analiza datos reales de propiedad de vehículos eléctricos por primera vez; antes, solo se limitaba a preferencias de compra y no reflejaban el comportamiento real de los compradores. Sobre esta base, desde la Universidad del País Vasco lanzan una serie de propuestas para enderezar el rumbo.
Lo primero de todo sería poner un límite de renta para poder optar a las ayudas públicas, algo que nunca se ha realizado ni contemplado en España. «Los recursos públicos no están llegando a quienes más los necesitan ni están impulsando una renovación efectiva del parque automovilístico. No están cambiando el comportamiento de compra, que es precisamente el objetivo de este tipo de políticas públicas».
La EHU apunta a la ineficacia de los planes de ayudas, los cuales no están cumpliendo adecuadamente con su función. «Se está destinando mucho dinero público para subvencionar vehículos bastante exclusivos y caros a segmentos de la población muy pequeños que seguramente ya tienen la capacidad económica para hacer la inversión. Se debería poner una renta tope como se hace en otro tipo de ayudas».
Y por último, el estudio apunta a otro problema que, lamentablemente, se ha recrudecido con el último plan de ayudas Auto+. Si bien los anteriores planes del MOVES III incluían una dotación extra de ayudas al entregar un coche viejo para achatarrar, el plan propuesto por el Gobierno para este 2026 lo ha excluido. «Muchos usuarios no reemplazan sus coches de combustión, sino que añaden el vehículo eléctrico a la flota, disminuyendo el efecto ambiental de las ayudas».
Desde la EHU alientan a recuperar el requisito de enviar un coche de combustión antiguo al desguace, de forma que se vaya solucionando el grave problema que sufre el parque automovilístico español, y es su elevada edad media, superior a los 14 años.



