Europa avanza a dos velocidades hacia el fin del motor de combustión: España fracasa, Portugal triunfa

Europa se prepara para decir adiós al motor de combustión en 2035, pero no todos los países avanzan al mismo ritmo ni mucho menos. Y la renta per cápita no está siendo la única clave; mientras el norte de Europa lidera con cifras cercanas al pleno, España se queda muy atrás; las previsiones apuntan a un retraso de más de una década respecto al objetivo marcado.

Europa avanza a dos velocidades hacia el fin del motor de combustión: España fracasa, Portugal triunfa

Publicado: 25/03/2026 11:07

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El fin del motor de combustión ya tiene fecha marcada en rojo en el calendario europeo: 1 de enero de 2035. A partir de ese momento, todos los coches y furgonetas nuevos vendidos en la Unión Europea y Reino Unido deberán ser de cero emisiones. Es decir, adiós a los gasolina, diésel, híbridos e híbridos enchufables. Una transformación histórica que no solo cambiará lo que conducimos, sino también cómo se fabrica, se vende y se usa el automóvil en Europa.

Pero como suele pasar en estos procesos, no todos avanzan al mismo ritmo. Y los últimos datos actualizados a 2026 dejan una foto bastante clara: Europa va a dos velocidades, con un norte que pisa el acelerador y la zona sur que sigue levantando el pie. Aunque con excepciones que ponen de relieve el fracaso de modelos como el de España o Italia.

El norte se escapa mientras España se queda atrás

Europa avanza a dos velocidades hacia el fin del motor de combustión: España fracasa, Portugal triunfa

Según los datos actualizados de LeRaffl-Gallery los países nórdicos vuelven a demostrar que juegan en otra liga. Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca ya están prácticamente en la recta final y, si nada se tuerce, llegarán a un 100% de matriculaciones de coches eléctricos mucho antes de 2035. No es casualidad. Llevan años apostando fuerte, con ayudas estables, ventajas fiscales claras y una red de recarga que funciona.

Islandia tampoco se queda muy lejos, con una previsión del 70%, mientras que Países Bajos roza el pleno con un 99% y Luxemburgo alcanza el 91%. Son cifras que hace solo unos años parecían ciencia ficción, pero que hoy reflejan una realidad muy consolidada.

En el grupo intermedio aparecen pesos pesados como Alemania, que se quedaría en un 67%, y Francia, con un 66%. Reino Unido, por su parte, apunta a un sólido 74%, apoyado en planes bastante agresivos y una infraestructura en crecimiento constante.

La sorpresa positiva llega desde la península ibérica, pero no precisamente desde España. Portugal apunta a un 87% en 2035, una cifra muy por encima de la media del sur de Europa y que demuestra que, con políticas coherentes, el cambio puede acelerarse incluso en mercados pequeños.

España, sin embargo, se queda muy lejos de ese ritmo. Las previsiones indican que en 2035 apenas alcanzaremos un 39% de ventas de coches eléctricos, una cifra que sabe a poco teniendo en cuenta el objetivo europeo. Italia está incluso peor, con un 18%, reflejando una falta de impulso similar.

Como nota curiosa, Chipre rompe todos los esquemas y apunta a un 100%, gracias a una regulación muy alineada con los países más avanzados.

España necesitará más de una década extra para completar la transición

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Uno de los datos más llamativos del análisis es el calendario realista para España. Según las proyecciones actuales, no alcanzaremos el 20% de cuota de coches eléctricos hasta 2029, lo que supone un crecimiento más lento de lo esperado pese a que ya hemos rozado el 10% en 2026.

La evolución posterior tampoco invita al optimismo. El 50% de ventas no llegaría hasta 2037, y el 100% se retrasaría nada menos que hasta 2049. Es decir, 14 años después del objetivo fijado por Bruselas.

Esto deja claro que el problema no es técnico, sino estructural. Porque el estudio también señala que alcanzar el 100% en 2035 es perfectamente viable, siempre que se mantengan tres pilares clave: incentivos, infraestructura de recarga y reducción de precios.

Aquí es donde España sigue teniendo deberes pendientes. Las ayudas llegan tarde o son insuficientes, la red de recarga crece, pero no al ritmo necesario, y el precio de los coches eléctricos sigue siendo una barrera para muchos compradores.

Mientras tanto, los fabricantes ya están haciendo su parte. Grupos como Volkswagen, Stellantis o Renault están adaptando sus gamas a marchas forzadas, mientras que marcas como Tesla, BYD o Polestar siguen ganando terreno con propuestas cada vez más competitivas.

El resultado es una brecha cada vez más evidente dentro de Europa. Por un lado, países que ya han normalizado el coche eléctrico y avanzan sin mirar atrás. Por otro, mercados que siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles.

Queda por ver como afecta a estos cálculos la escalada del conflicto en Irán. Una guerra que afecta a una de las zonas más sensibles en cuanto a energía, y que ha provocado un incremento del coste de los combustibles y un aumento del pesimismo en los coches con moor de combustión, frente al incremento del interés en los coches eléctricos.

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