
Los futuros del diésel se disparan en Europa y anticipan nuevas subidas en las gasolineras
El mercado energético vuelve a mostrar señales de tensión y como siempre, el que lo pagará serán los consumidores. La evolución del suministro de diésel amenaza con elevar los costes del transporte por carretera; una situación que también puede repercutir en el precio de los productos y aumentar el interés por alternativas como el coche eléctrico.

El mercado del petróleo vuelve a dar señales de alarma y el transporte por carretera se prepara para afrontar nuevas subidas de costes. La tensión en Oriente Medio y las dudas sobre el suministro internacional de combustibles están complicando los intentos de frenar los precios, justo cuando las economías europeas siguen expuestas a las importaciones energéticas.
La última jornada ha dejado nuevas subidas en los mercados mayoristas, con especial preocupación por el diésel, un combustible fundamental para el transporte de mercancías, la agricultura y buena parte de la actividad industrial. Aunque los movimientos en los mercados de futuros no se trasladan de forma inmediata a las gasolineras, sí anticipan una posible subida en los próximos días si se mantiene esta tendencia.
Los mercados vuelven a anticipar más subidas del diésel

Los contratos de futuros del diésel estadounidense subieron alrededor de un 5% durante la jornada del martes 13 de octubre, hasta alcanzar sus niveles más altos en varias semanas. En Europa, los futuros del gasóleo avanzaron aproximadamente un 3,8%, mientras que los del gas natural alcanzaron niveles que no se veían en lo que va de año, según la información publicada por NBC News.
Estas subidas llegan después de varios meses de fuertes tensiones energéticas por razones como el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, y los ataques ucranianos contra instalaciones rusas. De acuerdo con los datos recogidos por el medio estadounidense, el precio medio del diésel en Estados Unidos había aumentado un 70% desde los ataques contra Irán del 28 de febrero. La gasolina también se había encarecido más de un 45% durante ese periodo. Aunque estas cifras corresponden al mercado estadounidense, reflejan la magnitud de la crisis energética y sus posibles repercusiones internacionales.
El petróleo también continúa en niveles elevados. El barril de Brent rondaba los 106 dólares, mientras que el crudo estadounidense se aproximaba a los 95 dólares. Ambos referentes acumulan una subida cercana al 70% desde comienzos de año, un encarecimiento que presiona los costes de producción y transporte de los combustibles.
La evolución de los futuros es especialmente relevante porque anticipa las expectativas de los operadores sobre el suministro y la demanda. No significa que el precio en las gasolineras vaya a subir exactamente en la misma proporción, pero sí apunta a que el alivio que esperaban los consumidores podría tardar más de lo previsto.
En Europa, la situación preocupa especialmente por la dependencia del transporte por carretera y por la repercusión que tiene el combustible en el precio final de prácticamente cualquier producto. Un camión no necesita que el gasóleo alcance máximos históricos para encarecer sus servicios: basta con que el incremento sea sostenido para que las empresas empiecen a trasladar parte de esos costes a sus clientes.
El acuerdo con Rusia no convence al mercado

La nueva subida se produce pocos días después de que Donald Trump anunciase un acuerdo con Vladímir Putin para aumentar el suministro de diésel en Estados Unidos mediante la compra de reservas rusas previamente sometidas a sanciones. El presidente estadounidense defendió que la operación permitiría incorporar millones de toneladas de combustible al mercado mundial, pero los analistas cuestionan que el volumen sea suficiente para cambiar la situación.
Las estimaciones citadas por NBC News apuntan a que esas reservas cubrirían, como máximo, menos de dos semanas de la demanda estadounidense. La reacción de los mercados sugiere que los operadores tampoco confían en que el acuerdo vaya a proporcionar un alivio significativo a corto plazo.
Trump también ha presionado a sus aliados europeos para que liberen más reservas de diésel. El anuncio realizado el 2 de octubre sobre una supuesta disposición de Europa a aumentar la oferta de combustible contribuyó a moderar temporalmente los precios, pero la falta de novedades concretas terminó por borrar ese efecto. Posteriormente, la Agencia Internacional de la Energía aclaró que Europa no estaba liberando nuevas reservas adicionales, sino manteniendo los compromisos adquiridos en marzo dentro de una iniciativa internacional para contener el encarecimiento de los combustibles.
En este contexto, Europa se enfrenta al riesgo de volver a pagar más por el diésel sin disponer de una solución inmediata para aumentar la oferta. Si el petróleo continúa caro y las tensiones geopolíticas dificultan el suministro, el gasóleo podría seguir subiendo en las próximas semanas. En España, donde el transporte por carretera desempeña un papel esencial en la distribución de mercancías, un precio superior a los 2 euros por litro supondría una presión casi insoportable para empresas y consumidores.
El efecto también puede extenderse al mercado del automóvil. Los conductores que recorren muchos kilómetros con un coche diésel serían los primeros en notar el incremento, pero quienes utilizan gasolina tampoco quedarían al margen si la escalada del petróleo se mantiene. En paralelo, un combustible más caro mejora el atractivo económico de los coches eléctricos para quienes pueden cargar en casa o acceder a tarifas competitivas, aunque la diferencia real depende del consumo, del precio de la electricidad y de los kilómetros recorridos.
Por supuesto, el gran beneficiado de todo esto será el coche eléctrico, y en definitiva de la transición a una movilidad más sostenible. Y es que sectores como el transporte pesado estaba transformándose a una velocidad mucho más lenta que el transporte ligero. Pero las turbulencias ha disparado el interés en camiones y furgonetas eléctricas, con China como gran ejemplo y donde han llegado a una cuota de ventas del 30% en el sector de los camiones de media y larga distancia.
Y es que si el diésel se cronifica en los 2 euros el litro, y sufre shocks que lo eleven más allá, sin duda habrá mucha más gente dispuesta a eliminar los prejuicios sobre los vehículos eléctricos y animar una economía de escala que logra bajar los costes de adquisición, lo que acelerará la expansión de las redes de carga rápida.



