
Las primeras pruebas de los MG IM5 e IM6 dejan una conclusión clara: mucho potencial, pero varias sombras
Los nuevos MG IM5 e IM6 debutan en Europa con una gran carga tecnológica, elevadas prestaciones y una autonomía competitiva; sin embargo, las primeras pruebas de la prensa internacional coinciden en señalar varios aspectos del interior y la ergonomía que les impiden competir de tú a tú con las marcas premium; estas son las primeras impresiones de ambos modelos.

MG está preparando la ampliación de su gama europea con dos modelos que aspiran a situar a la marca en un escalón superior. A finales de este mes arrancará la comercialización del MG IM5 y del MG IM6, una berlina eléctrica y un SUV eléctrico que buscan competir en un segmento donde hasta ahora la firma china apenas tenía presencia.
Con ellos, la oferta de MG crecerá hasta los doce modelos en Europa. Sin embargo, el objetivo de los nuevos IM5 e IM6 no es aumentar el volumen de ventas, sino mejorar la imagen de la marca con una propuesta más ambiciosa.
Hemos podido conocer las primeras valoraciones de la prensa internacional tras la toma de contacto con ambos modelos y, aunque destacan por tecnología, potencia y carga rápida, también dejan claro que todavía existen aspectos importantes que impiden considerarlos auténticos modelos premium.
Mucho tamaño, una imagen diferenciada y una apuesta clara por el segmento alto

Aunque ahora llegan al mercado europeo bajo la marca MG, realmente estos modelos no son nuevos. Fueron presentados hace más de dos años y en China llevan tiempo comercializándose bajo la marca IM, siglas de Intelligence in Motion, perteneciente igualmente al grupo SAIC.
En Europa, MG ha decidido integrarlos dentro de su propia gama, aunque con una identidad diferenciada. Incluso estrenan un nuevo logotipo que prescinde del tradicional emblema octogonal para ofrecer una imagen más moderna.

El MG IM5 mide 4,93 metros de longitud, mientras que el MG IM6 se queda en 4,90 metros, situándose claramente por encima de rivales como el Tesla Model 3 y el Tesla Model Y, de los que les separan alrededor de 20 centímetros de longitud.
A pesar de esto, de nuevo tenemos un déjà vu con el maletero, ya que a pesar de rozar los 5 metros nos encontramos con espacios bastante justitos para este segmento, con los 457 litros del IM5 como máximo exponente. Poco más que un BYD Dolphin G de 4.16 metros de largo.
Interior muy tecnológico... pero con una ergonomía discutible

El habitáculo es uno de los apartados donde MG ha querido marcar diferencias. La protagonista absoluta es una enorme pantalla panorámica de 26,3 pulgadas, encargada tanto de la instrumentación como del sistema multimedia.
Además, integra las imágenes procedentes de las cámaras exteriores para eliminar prácticamente los ángulos muertos delanteros y traseros, una solución llamativa que mejora notablemente la visibilidad.
A esta pantalla se suma otra táctil vertical de 10,5 pulgadas, desde la que se controlan prácticamente todas las funciones del vehículo.
Y aquí aparece uno de los primeros puntos débiles señalados por la prensa especializada. La práctica desaparición de botones físicos obliga a navegar continuamente por menús para realizar acciones cotidianas, algo que obliga a apartar la vista de la carretera con demasiada frecuencia y perjudica claramente la ergonomía.

Tampoco convence la ausencia de una guantera tradicional, sustituida únicamente por un compartimento bajo la consola central que resulta menos práctico para el uso diario.
Según los probadores, los acabados ofrecen una buena sensación general, aunque sin alcanzar el nivel de refinamiento que se espera de un modelo premium. Los materiales cumplen, pero no transmiten una calidad especialmente superior respecto a otros modelos más asequibles de la propia MG.
En el MG IM5 también se critica el espacio disponible para los pies en las plazas traseras, inferior al esperado para una berlina de casi cinco metros. El MG IM6 mejora ligeramente este aspecto gracias a la diferente configuración del suelo.
Otro detalle difícil de justificar en vehículos de este precio es que los pasajeros traseros no disponen de controles propios para la climatización, únicamente salidas de aire y un puerto USB-C.
El SUV añade respaldos traseros reclinables en cinco posiciones mediante mandos manuales situados junto a los reposacabezas, mientras que la berlina únicamente permite dos posiciones de inclinación.
Prestaciones de primer nivel y cargas ultrarrápidas

En el apartado mecánico es donde los nuevos modelos de MG muestran todo su potencial. Ambos utilizan una arquitectura eléctrica de 800 voltios, acompañada por un pack de baterías de 100 kWh capaz de admitir potencias de carga de hasta 396 kW en corriente continua.
Según la marca, eso permite pasar del 10% al 80% de carga en únicamente 17 minutos, situándose entre las referencias actuales del mercado, mientras que la autonomía homologada alcanza 655 kilómetros WLTP en las versiones de tracción trasera.
En otros mercados europeos existen alternativas más asequibles con arquitectura de 400 voltios, batería de 75 kWh, 295 CV y hasta 490 kilómetros de autonomía WLTP. Sin embargo, por el momento MG ha decidido no comercializarlas en algunos mercados, apostando exclusivamente por las variantes más completas.
La gama queda formada por dos configuraciones mecánicas: la versión de acceso incorpora un único motor trasero con 400 CV, mientras que la variante superior añade un segundo motor para ofrecer tracción total y una potencia conjunta de 752 CV.

Esta última acelera de 0 a 100 km/h en solo 3,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 268 km/h, mientras que su autonomía homologada se sitúa en 575 kilómetros WLTP.
Los dos modelos incorporan dirección a las cuatro ruedas con un giro del eje trasero de hasta 12 grados, lo que permite reducir notablemente el radio de giro pese a sus generosas dimensiones.
También incluyen el sistema iAD, que permite realizar maniobras de aparcamiento, salir automáticamente de una plaza o recorrer marcha atrás hasta 100 metros utilizando las funciones de conducción autónoma disponibles.
Mucho equipamiento, pero siguen existiendo carencias difíciles de justificar

MG ha optado por una estrategia muy sencilla. Tanto el MG IM5 como el MG IM6 llegan con un único acabado y prácticamente una sola opción, la pintura metalizada.
La dotación de serie es muy completa e incluye bomba de calor, preacondicionamiento de la batería, carga bidireccional V2L, techo panorámico, asientos calefactados y ventilados, función de masaje para el conductor, equipo de sonido de 20 altavoces, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, cámara de 360 grados y un completo conjunto de asistentes de conducción.
Ambos modelos continúan fabricándose en China, por lo que están afectados por los aranceles europeos aplicados a los coches importados desde ese país. Algo que tiene su repercusión en unos precios que en el caso del MG IM5 partirá de 53.990 euros en su versión de 400 CV, mientras que la variante de 752 CV costará 59.990 euros.
Por su parte, el SUV, el MG IM6, arrancará en 56.990 euros con 400 CV, elevándose hasta 62.990 euros en la versión de tracción total y 752 CV.

La conclusión es que de nuevo estamos ante una llegada de un fabricante chino que quiere competir contra las marcas premium con un buen producto desde el punto de vista tecnológico, pero que se queda atrás en aspectos clave como la eficiencia, la capacidad del maletero o el precio. Y es que por ese dinero, 51.900 euros, puedes comprarte por ejemplo un Polestar 4, que tiene un diseño mucho más moderno, más autonomía, 620 km WLTP, más maletero, 545 litros, y carga ultrarrápida que no es tan potente, pero que con 200 kW te permite hacer una parada en 20 o 25 minutos para recuperar el 80% de carga.
Por supuesto, también está la comparativa con Tesla, tanto Model 3 como Model Y, que a pesar de estar un escalón por debajo en cuanto a tamaño, son la referencia en cuanto a eficiencia, calidad/precio y maletero. Además, ahora con el FSD en fase de homologación. Con un Model 3 Long Range y sus 750 km WLTP desde 44.990 euros, y el Model Y en su versión Premium Long Range desde 50.990 euros, los rivales lo tienen complicado.
Por lo tanto, MG tendrá que dar un paso adelante con su marca IM si quiere que sea un emblema de prestigio, y no un nombre más sin apenas matriculaciones.


