Montar neumáticos convencionales en un coche eléctrico puede salir caro: los tres mitos que siguen confundiendo a muchos conductores

Los neumáticos específicos para coches eléctricos siguen rodeados de mitos que llevan a muchos conductores a tomar decisiones equivocadas; el peso, la eficiencia y el desgaste hacen que no todos los modelos ofrezcan el mismo rendimiento; además, la llegada de Euro 7 obligará a la industria a evolucionar durante los próximos años.

Montar neumáticos convencionales en un coche eléctrico puede salir caro: los tres mitos que siguen confundiendo a muchos conductores

Publicado: 04/07/2026 08:00

11 min. lectura

Los neumáticos son uno de los elementos más importantes de cualquier coche, pero en el caso de un coche eléctrico cobran todavía más protagonismo. Sin embargo, una gran parte de los usuarios sigue sin tener claro si realmente merece la pena montar neumáticos específicos o si basta con recurrir a cualquier modelo convencional.

Un estudio realizado por UScale entre más de 1.500 conductores pone sobre la mesa una situación llamativa. Tres de cada cuatro propietarios saben que existen neumáticos desarrollados para coches eléctricos, pero menos de la mitad considera que dispone de información suficiente para elegir correctamente. El problema no es la falta de oferta, sino los numerosos mitos que siguen rodeando este componente.

Tres ideas equivocadas que siguen rodeando a los neumáticos para coches eléctricos

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El primero de esos mitos asegura que cualquier neumático sirve para un coche eléctrico. En realidad, la respuesta no es tan sencilla. Organismos como el ADAC recuerdan que la normativa no obliga a utilizar neumáticos específicos siempre que se respeten el índice de carga y el código de velocidad homologados por el fabricante.

Eso no significa que todos los neumáticos ofrezcan el mismo rendimiento. La principal diferencia está en el peso. Un coche eléctrico suele ser entre 200 y 500 kilogramos más pesado que un modelo equivalente con motor de combustión debido al peso del pack de baterías.

La comparación entre dos SUV de Volkswagen lo deja claro. Mientras que el Volkswagen ID.4 ronda los 2.200 kilogramos, el Volkswagen Tiguan se sitúa cerca de los 1.700 kilogramos. Utilizar un neumático diseñado para un vehículo mucho más ligero puede ser completamente legal, pero supone aceptar una serie de compromisos durante toda su vida útil.

Entre las posibles consecuencias aparecen un desgaste más acelerado, una menor estabilidad en curvas rápidas y un comportamiento menos eficaz sobre asfalto mojado. A eso se suma otro aspecto especialmente importante en un coche eléctrico: la resistencia a la rodadura.

Reducir esa resistencia permite disminuir el consumo energético y aumentar la autonomía. Según datos de Continental, una menor resistencia a la rodadura puede traducirse en una mejora de entre un 3% y un 4% de autonomía.

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Las pruebas realizadas por Auto Bild muestran además diferencias muy significativas entre unos neumáticos y otros. En algunos casos la distancia entre el modelo más eficiente y el menos eficiente supera los 2,5 kWh cada 100 kilómetros, una cifra que, con una batería de 75 kWh, puede representar hasta 50 kilómetros adicionales de autonomía. En otros ensayos incluso se han registrado diferencias cercanas a los 70 kilómetros.

Todo ello demuestra que montar un neumático convencional no supone un problema grave, pero sí implica renunciar a una parte del potencial del coche.

El segundo gran mito sostiene que el elevado par motor de un coche eléctrico destroza los neumáticos. Es una afirmación muy repetida, aunque la realidad resulta bastante diferente.

Los sistemas electrónicos que gestionan la entrega de potencia en un coche eléctrico controlan con mucha precisión la tracción y reducen el deslizamiento de las ruedas. Desde el punto de vista del neumático, lo importante no es cómo se genera el par, sino la carga que soporta y la forma en la que se conduce.

El verdadero responsable del mayor desgaste vuelve a ser el peso. Cuanto mayor es la masa del vehículo, mayor es la presión que soporta el neumático sobre el asfalto y, por tanto, mayor resulta la abrasión.

Continental y Renault desarrollan un neumático capaz de añadir hasta 30 kilómetros de autonomía a los coches eléctricos

El estilo de conducción también desempeña un papel fundamental. Conducir de forma suave, aprovechar la frenada regenerativa, revisar periódicamente la presión de los neumáticos y mantener correctamente alineada la dirección permite aumentar de forma notable su vida útil.

De hecho, numerosos propietarios de un Volkswagen ID.3 aseguran haber superado los 120.000 kilómetros con el primer juego de neumáticos, lo que demuestra que no existe una relación directa entre coche eléctrico y desgaste prematuro.

Hay otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido. Al ser vehículos mucho más silenciosos, los coches eléctricos hacen que el ruido generado por los neumáticos resulte mucho más evidente. Por ese motivo, algunos fabricantes incorporan espumas aislantes en el interior del neumático capaces de reducir la resonancia y disminuir el ruido percibido hasta en 9 decibelios, una diferencia claramente apreciable durante la conducción.

El tercer mito asegura que los neumáticos específicos para coches eléctricos siempre son mucho más caros. Tampoco existen pruebas que respalden esa afirmación de forma generalizada.

Según diferentes fuentes del sector, cuando existe una diferencia de precio suele situarse entre el 10% y el 30%, una cantidad que puede compensarse gracias a un menor consumo energético y a un desgaste más uniforme durante toda la vida útil del neumático.

Al final, los tres mitos parten de una misma idea equivocada: analizar los coches eléctricos con los mismos criterios que los vehículos de combustión. Son automóviles más pesados, más silenciosos y con un comportamiento completamente distinto, por lo que sus necesidades también cambian.

Los fabricantes mantienen posturas muy diferentes

Continental y Renault desarrollan un neumático capaz de añadir hasta 30 kilómetros de autonomía a los coches eléctricos

Las propias marcas de neumáticos tampoco coinciden completamente sobre la necesidad de desarrollar productos específicos.

Continental considera que no es imprescindible separar neumáticos para coches eléctricos y de combustión, ya que existen vehículos ligeros y pesados con ambos tipos de propulsión. Por ello identifica determinados modelos con el distintivo EV Compatible, aunque forman parte de una gama común.

Michelin mantuvo durante años esa misma estrategia, aunque llegó a lanzar modelos específicos como el Michelin e.Primacy y el Michelin Pilot Sport EV. Finalmente decidió abandonar ambas familias y volver a apostar por una oferta única, defendiendo que los vehículos más exigentes simplemente necesitan los mejores neumáticos disponibles.

En el extremo opuesto se encuentra Pirelli. La compañía considera que los coches eléctricos requieren soluciones específicas y comercializa su tecnología Elect, desarrollada inicialmente para el Porsche Taycan y que ya acumula más de 500 homologaciones. Según la propia marca, siete de cada diez fabricantes de vehículos premium utilizan esta tecnología como equipamiento de origen.

Goodyear también dispone de la certificación EV-Ready, mientras que Falken comercializa su familia e.ZIEX específicamente orientada a coches eléctricos. Bridgestone, por su parte, no vende una gama diferenciada para el mercado de sustitución, aunque sí desarrolla neumáticos adaptados para determinados modelos durante el proceso de fabricación.

Las pruebas independientes tampoco ofrecen una respuesta única. En el test de neumáticos para coches eléctricos realizado por Auto Bild en 2024 se impuso el Michelin Pilot Sport 4 SUV, un neumático convencional, por delante del Continental PremiumContact 7 y de un modelo específico de Hankook.

Sin embargo, un año después, el vencedor fue precisamente la gama específica de Hankook para coches eléctricos, que obtuvo la mejor valoración global y superó por un estrecho margen al Continental PremiumContact 7.

En otras palabras, un neumático convencional de alta calidad puede ofrecer excelentes resultados, pero eso no significa que cualquier neumático barato sea una alternativa recomendable para un coche eléctrico.

Euro 7 cambiará el mercado a partir de 2028

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Los próximos años traerán además cambios importantes para toda la industria.

La normativa Euro 7 introducirá por primera vez límites específicos al desgaste de los neumáticos. Para los turismos, estas exigencias comenzarán a aplicarse en las nuevas homologaciones desde el 1 de julio de 2028, mientras que a partir de julio de 2030 únicamente podrán comercializarse neumáticos que cumplan los nuevos requisitos.

El motivo es reducir las emisiones derivadas del desgaste del caucho. En Alemania se calcula que cada año se generan entre 60.000 y 100.000 toneladas de partículas procedentes de la abrasión de los neumáticos. Diversas publicaciones especializadas estiman que, debido a su mayor peso, los coches eléctricos pueden producir hasta un 20% más de este desgaste.

Al mismo tiempo, los fabricantes trabajan para aumentar el uso de materiales sostenibles. Hankook ya comercializa neumáticos con certificación ISCC PLUS fabricados parcialmente con sílice de origen biológico, fibras recicladas de PET, caucho biocircular y negro de carbono obtenido mediante el reciclaje de neumáticos usados.

La experiencia acumulada en la Fórmula E también está sirviendo para acelerar el desarrollo de nuevos compuestos destinados a los modelos de producción.

Todo apunta a que este mercado seguirá creciendo con fuerza. Las previsiones de Mordor Intelligence estiman que el negocio mundial de los neumáticos para coches eléctricos, valorado en torno a 9.500 millones de euros en 2025, alcanzará aproximadamente 18.600 millones de euros en 2030, con un crecimiento medio anual cercano al 15%.

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