Un experto explica cuándo puedes devolver un coche eléctrico por tener menos autonomía de la anunciada

Es un melón que no se había abierto, hasta ahora. Una sentencia alemana abre un nuevo escenario para los propietarios de coches eléctricos en relación con la autonomía que indican los fabricantes y vendedores. Cuando esta se aleja demasiado de la real puede existir derecho a reclamar; un experto explica qué pruebas son necesarias y qué factores influyen realmente en el rendimiento diario.

Un experto explica cuándo puedes devolver un coche eléctrico por tener menos autonomía de la anunciada

Publicado: 03/07/2026 09:19

9 min. lectura

La autonomía sigue siendo uno de los aspectos que más preocupa a quienes están pensando en comprar un coche eléctrico. Aunque las cifras oficiales sirven como referencia, la realidad es que el uso diario suele ofrecer resultados bastante diferentes. Temperatura, velocidad, climatización o el tipo de recorrido pueden reducir notablemente los kilómetros disponibles respecto a la homologación WLTP.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre que esa pérdida sea normal y que el vehículo presente un defecto. En Alemania, una reciente sentencia ha abierto la puerta a que los propietarios puedan reclamar e incluso solicitar la devolución del dinero cuando la autonomía real queda muy por debajo de la anunciada por el fabricante debido a un fallo técnico.

El experto en movilidad de la Asociación de Consumidores de Alemania (VZBV) Gregor Kolbe, ha explicado a la prensa alemana dónde está ese límite y qué pueden hacer los usuarios si sospechan que su coche tiene un problema.

El periodista plantea un caso muy habitual. Durante un viaje, un SUV de tamaño medio apenas consiguió recorrer unos 350 kilómetros, muy lejos de los 550 kilómetros homologados. La pregunta es evidente: ¿qué ha fallado?

Kolbe responde que, en principio, probablemente nada. Recuerda que la autonomía oficial corresponde al ciclo de homologación WLTP, un procedimiento realizado en laboratorio que busca comparar vehículos en igualdad de condiciones, pero que difícilmente refleja el uso cotidiano.

En situaciones como una ola de calor, utilizar el aire acondicionado de forma intensiva incrementa el consumo energético y reduce la autonomía. Lo mismo ocurre en invierno cuando entra en funcionamiento la calefacción. Son circunstancias que el ciclo de homologación no puede reproducir con total fidelidad.

Cuándo una pérdida de autonomía puede convertirse en un defecto del vehículo

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La conversación gira entonces hacia una reciente sentencia de un tribunal alemán que considera que una autonomía muy inferior a la anunciada puede constituir un defecto relevante del vehículo, permitiendo incluso solicitar su devolución.

Kolbe considera que esta resolución aporta seguridad jurídica a los consumidores. Explica que, tradicionalmente, en los coches con motor de combustión se acepta que el consumo real pueda superar en torno a un 10% el homologado. Si la diferencia es superior, puede entenderse como un defecto. Ese mismo criterio comienza ahora a trasladarse a los coches eléctricos cuando la autonomía real se desvía de forma injustificada.

Eso sí, advierte de que demostrarlo no resulta sencillo. Para reclamar con posibilidades de éxito es prácticamente imprescindible contar con un informe elaborado por un perito independiente que certifique técnicamente que existe un problema en el vehículo.

Ante la pregunta de si basta con hacer fotografías del cuadro de instrumentos o llevar un registro de los recorridos, Kolbe responde que esa información puede servir como indicio, pero no constituye una prueba definitiva.

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Su recomendación es documentar cuidadosamente los desplazamientos, anotando la velocidad, el tipo de vía utilizada, la temperatura exterior e incluso el porcentaje de batería disponible antes y después del trayecto. Si las diferencias son muy llamativas, esos datos pueden ayudar al perito durante su análisis.

En el caso que dio origen a la sentencia, el informe técnico detectó que las celdas de la batería habían sufrido un envejecimiento prematuro, reduciendo significativamente su capacidad útil y, por tanto, la autonomía disponible.

El entrevistador recuerda además que, según el club automovilístico alemán ADAC, la autonomía real suele situarse entre un 15% y un 20% por debajo de la homologada. Pregunta entonces si los fabricantes están exagerando deliberadamente sus cifras.

Kolbe rechaza hablar de engaño. Explica que todos los fabricantes están obligados a utilizar el mismo procedimiento de homologación y que cada conductor utiliza el vehículo en condiciones diferentes. Aun así, reconoce que existen modelos que se acercan mucho más a las cifras oficiales que otros.

También señala que aspectos como disponer de bomba de calor, una gestión más eficiente de la climatización o un sistema de frenada regenerativa más eficaz pueden marcar diferencias importantes entre unos modelos y otros.

Otro de los temas abordados es el efecto que esta sentencia puede tener sobre la imagen de los coches eléctricos. Para algunos críticos podría interpretarse como una confirmación de que la autonomía sigue siendo un problema.

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Kolbe discrepa completamente. Recuerda que el tribunal no cuestionó la tecnología eléctrica, sino que determinó que el vehículo concreto analizado presentaba un defecto técnico que afectaba al funcionamiento de la batería.

En su opinión, el miedo a quedarse sin autonomía está disminuyendo con rapidez gracias a la evolución de los nuevos modelos y la expansión de las redes de carga públicas. Cada generación ofrece más kilómetros por carga, los tiempos de recarga siguen reduciéndose. Todo esto hace mucho más sencillos los desplazamientos de larga distancia.

Aun así, reconoce que una diferencia importante entre la autonomía homologada y la real puede resultar especialmente problemática en modelos con baterías de menor capacidad, donde cualquier desviación tiene un impacto mucho mayor en el uso diario.

Por ese motivo considera que los fabricantes deberían comunicar la autonomía de una forma mucho más transparente. Explica que las cifras WLTP corresponden a utilizar prácticamente toda la capacidad de la batería, desde el 100% hasta el 0%, algo que pocos conductores hacen habitualmente.

Desde su punto de vista sería mucho más útil ofrecer también estimaciones de autonomía utilizando rangos de carga habituales, por ejemplo entre el 80% y el 20%, que representan mucho mejor el uso cotidiano del vehículo.

En la parte final de la entrevista, Kolbe ofrece algunos consejos para sacar el máximo partido a cualquier coche eléctrico. Recomienda mantener velocidades moderadas, especialmente en autopista, anticiparse al tráfico para aprovechar la frenada regenerativa y utilizar los modos Eco cuando sea posible.

También aconseja que quien vaya a comprar un nuevo modelo analice con sinceridad cuáles son sus necesidades reales de movilidad. La mayoría de los conductores recorren distancias diarias muy inferiores a la autonomía de cualquier coche eléctrico moderno, por lo que no tiene sentido elegir el vehículo pensando únicamente en ese viaje excepcional de vacaciones de más de 1.000 kilómetros.

Por último, recuerda que la velocidad de carga es casi tan importante como la autonomía. Muchos modelos actuales permiten recuperar varios cientos de kilómetros en apenas 15 o 20 minutos, un tiempo que, en la práctica, suele coincidir con la parada habitual para descansar o tomar un café durante un viaje largo.

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