
No todos los coches retro triunfan: el enorme riesgo de un nuevo Volkswagen Beetle
En plena fiebre por los diseños retro, marcas como Volkswagen se muestran reacias a recuperar iconos como el Beetle. Y es que una estética que apele a la nostalgia no siempre es sinónimo de éxito comercial.

La moda de los diseños retro no parece agotarse. Aunque modelos como el Nissan Be-1 ya prefiguraron esta tendencia en los años 80, su verdadera eclosión tuvo lugar a finales de los 90 y principios de los 2000, cuando aparecieron propuestas como los Chevrolet HHR y SSR, Chrysler PT Cruiser, Ford GT y Thunderbird, MINI Hatch o Plymouth Prowler.
De todos ellos, el MINI fue sin lugar a dudas el de mayor éxito. Esta corriente terminó de afianzarse unos años después gracias a la enorme popularidad de los FIAT 500 y Ford Mustang de quinta generación. Años después, la receta sigue tan apetecible como siempre: el renacido Renault 5, cuyo simpático diseño ha recibido el aplauso unánime del público, se colocó como el tercer coche eléctrico más vendido del mercado europeo en 2025.
La firma del rombo ha repetido esta fórmula con los R4 y Twingo. La buena acogida del R5 también ha llevado a otras marcas a revisar su propia historia con el objetivo de apelar a la nostalgia de los compradores; por ejemplo, Citroën está estudiando relanzar el mítico 2CV con tecnología de Leapmotor. Frente a la oleada de marcas chinas que están desembarcando en Europa, los fabricantes tradicionales quieren aprovechar su legado para defenderse.
Sin embargo, apostar por un diseño retro no siempre es sinónimo de éxito. El Honda e fue un estrepitoso fracaso, mientras que los FIAT 600, Renault 4 y Volkswagen ID. Buzz están teniendo un desempeño comercial más bien discreto. Precisamente Volkswagen fue una de las primeras en apostar por esta corriente estilística con el New Beetle, que nació en 1998.

El Volkswagen Beetle ya tuvo dos remakes
El Volkswagen New Beetle disfrutó de una calurosa acogida inicial, pero fue desinflándose con el paso de los años hasta quedar arrinconado en un segundo plano, muy lejos del éxito arrollador y sostenido en el tiempo de los FIAT 500 y MINI. La marca lo volvió a intentar en 2011 con una segunda generación, conocida en este caso simplemente como Beetle.
Nuevamente, no logró la popularidad que muchos esperaban, y terminó despidiéndose del mercado en 2019. Por comparar, el Escarabajo original estuvo en producción de 1938 a 2003, con más de 21.5 millones de unidades producidas. En los últimos años, Volkswagen ha coqueteado en varias ocasiones con una posible resurrección del Beetle, pero por el momento parece que estos planes han sido descartados.

Herbert Diess, anterior CEO del grupo, llegó a confirmar que estaba estudiando relanzarlo como un coche eléctrico de cinco puertas; sin embargo, su sustituto, Oliver Blume, ha adoptado un enfoque más pragmático. A pesar de que la compañía creó un prototipo eléctrico inspirado en el Beetle para la película animada "Miraculous: Ladybug & Cat Noir" de 2023, Thomas Schäfer, CEO de la marca, descartó su llegada a producción de forma categórica.
"Hay ciertos vehículos que han tenido su momento. No tendría sentido traer [el Beetle] de vuelta. No lo diría con un 100% [de certeza]. Pero actualmente, no lo consideraría. Es lo mismo que el Scirocco: tuvo su día, luego hubo una reinterpretación. ¿Volveremos a hacer eso? No lo creo. Y en el futuro, con el equilibrio de todas estas tecnologías y el coste asociado con ellas, se debe invertir el dinero en el mejor lugar posible".

"La marca siempre tiene que reinventarse y sacar cosas nuevas. Es similar a cuando terminó el tiempo del Beetle y llegó el Golf. Tienes que traer nuevos modelos, pero al mismo tiempo optimizar los existentes. Estamos orgullosos de nuestra herencia, no hay nada malo en eso. Y cuando miras hacia atrás, es algo de lo que estar orgulloso. Pero no es lo único que nos define".


