
Decían que era imposible II: la pala cargadora eléctrica más grande del mundo ya está trabajando y desplazando a las diésel
Hace unos días dábamos unas muy malas noticias a los agoreros que decían que era imposible electrificar sectores como el marítimo con la entrega del mayor portacontenedores del mundo. Ahora las "malas noticias" para estos aumentan con la entrega comercial, no programa piloto, de la mayor pala cargadora del mundo. Una bestia de 127 toneladas de carga útil.

El fabricante chino de maquinaria pesada XCMG ha dado un golpe encima de la mesa en plena carrera por electrificar la industria minera. La compañía ha entregado a la australiana Fortescue la que ya es la mayor pala cargadora eléctrica del mundo, dentro de un pedido récord valorado en 400 millones de dólares (unos 370 millones de euros al cambio).
No hablamos de un simple prototipo para la foto. XCMG ha puesto en manos de Fortescue dos de sus máquinas más grandes alimentadas por baterías: el XC9260BEWL, una pala cargadora sobre ruedas, y el XC9260BEWD, un bulldozer también sobre ruedas. Son las dos primeras unidades de un contrato que marca un antes y un después en la descarbonización de la minería a gran escala.
Ambos modelos se sitúan en lo más alto del catálogo eléctrico de XCMG y han sido diseñados para igualar, e incluso superar en algunos apartados, a las versiones híbridas diésel-eléctricas XC9260 que el fabricante ya tenía en producción. La diferencia clave es evidente: aquí todo depende de la electricidad almacenada en el pack de baterías, sin una gota de gasóleo.
Tanto la pala como el bulldozer recurren a un motor eléctrico de 783 kW. En las versiones híbridas, esa potencia se apoyaba en un sistema diésel; en estas nuevas variantes, la energía procede exclusivamente del sistema de baterías instalado a bordo. Es un paso directo hacia explotaciones mineras completamente libres de emisiones en el día a día.
Una pala cargadora eléctrica de 127 toneladas de carga útil

Para entender la magnitud de estas máquinas basta con mirar las cifras. La nueva pala cargadora eléctrica XC9260BEWL juega en la misma liga que los gigantes diésel de superficie: su capacidad de carga útil ronda las 127 toneladas, lo que equivale a unos 127.000 kilos por ciclo. El volumen de la cuchara se mueve entre los 11 y los 14 metros cúbicos, dependiendo de la configuración.
Esto la coloca directamente en el territorio de la minería a cielo abierto de gran escala. Es decir, puede mover prácticamente el mismo volumen de material por turno que una pala tradicional, pero sin consumo de combustible ni emisiones de escape. En una industria donde cada litro de gasóleo cuenta y cada tonelada de CO₂ empieza a tener precio, la diferencia no es menor.
XCMG no ha detallado todavía la capacidad exacta del pack de baterías de estos nuevos modelos. Sin embargo, hay precedentes que nos dan pistas bastante claras. El año pasado, la firma presentó una versión eléctrica de 15 toneladas del modelo XC9150 equipada con una batería LFP de 1.002 kWh, desarrollada en colaboración con BYD, y preparada para carga rápida en corriente continua de alta potencia.
Si en una máquina de menor tamaño ya se hablaba de más de 1.000 kWh, es razonable pensar que en el caso del XC9260BEWL y el XC9260BEWD el pack será, como mínimo, igual de impresionante, y probablemente mayor. Estas unidades trabajan con ciclos extremadamente exigentes, jornadas largas y picos de potencia continuos, por lo que necesitan una capacidad energética enorme y tiempos de recarga muy ajustados para no comprometer la productividad.
El reto no es solo mover toneladas de roca, sino hacerlo durante horas sin parar. En este sentido, la electrificación de maquinaria pesada plantea desafíos muy distintos a los de los coches eléctricos. Aquí no se trata de recorrer kilómetros por carretera, sino de aguantar turnos completos de trabajo duro, con aceleraciones, elevaciones y cargas constantes.
Un despliegue de hasta 100 máquinas eléctricas para 2030

La entrega de estas dos primeras unidades es solo el comienzo. Dentro de su estrategia de descarbonización a largo plazo, Fortescue planea incorporar hasta 100 vehículos eléctricos ultrapesados de XCMG. Hablamos de camiones mineros de entre 70 y 130 toneladas, además de palas y bulldozers.
El objetivo es ambicioso: transformar sus operaciones de mineral de hierro en la región de Pilbara, en Australia Occidental, en un sistema minero realmente sin emisiones para 2030. Y cuando dicen sin emisiones, no se refieren solo a reducir el uso de gasóleo, sino a eliminar todos los combustibles fósiles e incluso los biocombustibles tanto en la extracción como en el transporte interno de materiales y la generación de energía en las instalaciones.
Si lo consiguen, será uno de los movimientos de electrificación industrial más agresivos jamás vistos en la minería a gran escala. Según ha explicado el codirector ejecutivo de Fortescue, Gus Pichot, la llegada de estos primeros prototipos no es solo un hito dentro de la colaboración con XCMG, sino una señal clara de que el plan de descarbonización avanza a buen ritmo.
Para la compañía australiana, estas máquinas demuestran que la tecnología necesaria para alcanzar operaciones con emisiones netas cero en 2030 ya no es una promesa lejana, sino una realidad que empieza a rodar sobre el terreno. Y para XCMG supone colocarse en una posición privilegiada en un mercado donde la presión regulatoria y social va en aumento.
En un momento en el que los coches eléctricos siguen ganando cuota en las carreteras, la electrificación de la maquinaria pesada abre otro frente igual de relevante. Puede que no generen titulares tan llamativos como un nuevo SUV eléctrico, pero si gigantes de la minería consiguen dejar atrás el diésel, el impacto en emisiones globales puede ser enorme.


