
Esta batería tiene 142 kWh y promete más de 1.000 km de autonomía
Los avances en baterías están comenzando a pasar del laboratorio a la calle, y el último ejemplo nos llega de la mano del grupo chino FAW, que ha integrado por primera vez en un coche eléctrico de producción una batería semisólida de litio-manganeso de 142 kWh con la que lograrán superar los 1.000 km de autonomía.

La China FAW Group Corporation, fundada en 1953, es uno de los mayores fabricantes de coches de propiedad estatal en China, y esta semana ha anunciado la instalación con éxito de su primera batería de litio-manganeso (Li-Mn) de estado semisólido con electrolito líquido-sólido de alta densidad energética en un coche eléctrico de producción. Se trata de la primera vez que este tipo de batería se instala en un modelo listo para salir de fábrica, y la marca asegura que permite superar los 1.000 kilómetros de autonomía.
Según los datos publicados por el fabricante, la densidad energética a nivel de celda supera los 500 Wh/kg, una cifra muy elevada que debería rondar los 350 o 400 Wh/kg en pack. La batería logra en este caso una capacidad neta de 142 kWh, lo que supone un incremento del 67% en capacidad total frente a la generación anterior.
Esta batería Li-Mn de arquitectura híbrida combina celdas de litio-manganeso de alta densidad con interfaces de electrolito sólido que actúan como elemento estabilizador. Con este planteamiento, FAW busca equilibrar dos aspectos clave: más energía almacenada sin comprometer la seguridad. Aunque la marca no ha detallado qué modelo concreto estrena esta tecnología, sí ha confirmado que es compatible con su plataforma actual para coches eléctricos, especialmente en el segmento de mayor tamaño y larga autonomía.
Una alternativa al níquel: manganeso para ganar densidad y seguridad

Uno de los puntos más interesantes de esta batería es su enfoque químico. Mientras que la mayoría de proyectos semisólidos actuales se basan en adaptar químicas convencionales —como las NCM o NCA de alto contenido en níquel— añadiendo electrolitos híbridos para mejorar rendimiento y seguridad, FAW ha optado por una vía menos habitual: apostar por sistemas ricos en manganeso en lugar de formulaciones dominadas por el níquel.
En China, fabricantes como Nio, SAIC, GAC, Geely o Chery trabajan principalmente con cátodos NCM de alto níquel combinados con soluciones líquido-sólidas para mantener compatibilidad con las líneas de producción actuales. Fuera del país, grupos vinculados a Toyota, BMW o Volkswagen centran sus esfuerzos en baterías de estado sólido basadas en sulfuros, también apoyadas en cátodos con alto contenido en níquel.
Frente a este panorama, la propuesta de FAW destaca por introducir una química diferente. El cátodo de esta batería ofrece una capacidad superior a 300 mAh/g, más del doble que la que logran las celdas LFP de alto rendimiento. Además, emplea una tecnología de electrolito compuesto curado “in situ”, que promete alta conductividad iónica, amplia ventana electroquímica, buena compatibilidad entre interfaces y resistencia al fuego, junto con ventajas en costes.
Otro aspecto relevante es la utilización de un electrodo negativo de litio formado también “in situ”. Con ello se evitan los riesgos y el sobrecoste asociados a los ánodos de litio metálico, al tiempo que se mejora la vida útil en ciclos de carga y descarga y se refuerza la seguridad general del conjunto.
Aunque FAW no ha publicado datos sobre dimensiones ni peso del pack de 142 kWh, la elevada densidad energética a nivel de celda sugiere un diseño relativamente compacto. Esto permitiría montar la batería en coches eléctricos de gran tamaño sin necesidad de modificar en exceso la estructura del vehículo. También se han realizado adaptaciones en la gestión térmica y en la electrónica de potencia para soportar el mayor flujo energético de este nuevo conjunto.
Por ahora, la marca no ha detallado la jerarquía de versiones ni el calendario exacto de despliegue comercial. Sin embargo, los medios chinos apuntan a que la producción en serie podría arrancar a medio plazo. Con 142 kWh, esta batería encajaría tanto en configuraciones estándar de gran autonomía como en versiones de rango extendido dentro de la gama media y alta de FAW.
La compañía ya trabaja en una evolución de este sistema. Según las fuentes locales, las futuras generaciones podrían superar los 200 kWh por batería y autonomías potenciales superiores a 1.600 kilómetros homologados. Además, se está desarrollando un sistema de protección integral térmico-eléctrico-gaseoso contra incendios en cinco dimensiones, junto con una gestión inteligente coordinada entre el vehículo y la nube. Las primeras operaciones de demostración están previstas para 2026.
Queda por ver como solucionan la cuestión de los costes. Y es que en el pasado hemos visto coches con baterías de 150 kWh, como los modelos de NIO, pero solo la batería era más cara que el coche. Un reto que no es menor, pero que los avances y las inversiones deberían colocar en el buen camino a corto plazo.



