
El Renault Twingo eléctrico estrena versión comercial: casi 800 litros de carga desde 17.900 euros
El Renault Twingo eléctrico amplía su oferta con una adaptación comercial destinada a profesionales. La transformación aprovecha las plazas traseras para transportar material y permite recuperar después la configuración de pasajeros. Su planteamiento encaja con el trabajo urbano, aunque la recarga limita su flexibilidad durante jornadas intensivas.

El Renault Twingo eléctrico quiere hacerse un hueco también como herramienta de trabajo. Su tamaño y su planteamiento urbano pueden encajar con profesionales que necesitan transportar material sin recurrir a una furgoneta más grande. Renault ya ha abierto en Francia los pedidos de una adaptación que conserva la apariencia del turismo, pero cambia el aprovechamiento del interior.
Esta versión comercial, presentada inicialmente mediante un prototipo desarrollado con EDF, amplía una oferta profesional en la que también tienen presencia el Renault 5 y el Renault 4 eléctricos. En España, Renault utiliza la denominación Van para derivados comerciales como el Renault 4, aunque todavía no hay confirmación de una comercialización equivalente del Twingo en nuestro mercado.
Exteriormente, el coche mantiene el diseño de la versión de pasajeros. La transformación se concentra detrás de los asientos delanteros, donde las plazas traseras dejan paso a una bandeja de plástico termoformado que se adapta al habitáculo y protege sus revestimientos. Es una solución pensada para cargar cajas, herramientas o pequeños equipos sin deteriorar el interior con el uso diario.

El resultado es una zona de carga de casi 800 litros, frente a los 269 a 360 litros de maletero que ofrece el turismo según la posición de sus asientos traseros. La adaptación incluye un cubreequipajes para ocultar el contenido y permite añadir una rejilla de separación detrás de las plazas delanteras. Esta variante está homologada en la categoría N1, correspondiente al transporte de mercancías.
La transformación tiene otra particularidad: permite recuperar posteriormente la configuración de pasajeros. Renault conserva los asientos traseros y la bandeja originales para que puedan reinstalarse antes de vender el coche. Esa posibilidad puede ampliar el número de compradores interesados cuando termine su etapa de trabajo, aunque la conversión debe realizarse con los trámites que correspondan.
En equipamiento se mantienen los acabados Evolution y Techno. El primero incluye climatización manual, instrumentación digital de 7 pulgadas y una pantalla central de 10,1 pulgadas con conexión inalámbrica para el móvil. También incorpora dos puertos USB-C, un equipo de sonido de dos altavoces y sensores traseros de aparcamiento.
Las ayudas a la conducción del Evolution incluyen reconocimiento de señales, regulador de velocidad, asistente de mantenimiento de carril, vigilancia de la atención del conductor y ayuda al arranque en pendiente. Completan la dotación los faros LED, las llantas de acero de 16 pulgadas con tapacubos y la luneta trasera oscurecida. Es un equipamiento sencillo, pero cubre buena parte de las necesidades habituales de un coche de trabajo urbano.
El Techno añade climatización automática, navegador, asistente de voz Reno y un equipo de sonido de seis altavoces. También suma retrovisores plegables eléctricamente, cámara trasera, control de crucero adaptativo y encendido automático de luces y limpiaparabrisas. Los cristales laterales traseros oscurecidos completan las diferencias más visibles.
Autonomía para la ciudad, pero sin carga rápida

El sistema de propulsión mantiene el motor eléctrico de 82 CV indicado para la versión francesa. No se anuncian modificaciones mecánicas específicas ligadas a la transformación comercial, ni nuevas cifras de aceleración. Su cometido sigue siendo desenvolverse en recorridos urbanos y periurbanos, ahora con un espacio de carga más aprovechable.
La batería utiliza química LFP y tiene 27,5 kWh de capacidad, con una autonomía anunciada de hasta 264 kilómetros WLTP. Es una referencia de homologación: la distancia disponible durante una jornada dependerá de factores como la carga transportada, la temperatura, el uso de la climatización y la velocidad.
La principal limitación está en la recarga. El cargador de corriente alterna admite hasta 6,6 kW y esta versión no ofrece carga rápida en corriente continua. Por tanto, su utilización encaja mejor con negocios que puedan dejarlo conectado durante la noche o aprovechar paradas prolongadas en una base. Para quien necesite recuperar autonomía en pocos minutos entre servicios, esa ausencia puede resultar decisiva.
El acabado Evolution dispone de dos modos de frenada regenerativa, mientras que el Techno ofrece cuatro e incorpora la función de conducción con un pedal. Esta última puede resultar cómoda en trayectos con muchas detenciones, aunque no cambia la necesidad de planificar las recargas según los kilómetros previstos para cada jornada.
Los pedidos ya están abiertos en su primer mercado, Francia, donde el Twingo comercial Evolution parte de 17.900 euros sin IVA y el Techno cuesta 19.200 euros, también antes de impuestos y ayudas. La rejilla de separación se ofrece como opción por 400 euros con impuestos incluidos.


