Primeras pruebas del Range Rover Sport eléctrico: hasta 609 km de autonomía y más equilibrio que prestaciones

El Range Rover Sport eléctrico se ha convertido en la gran esperanza de la marca británica para revivir unas ventas que se han ido deprimiendo de forma imparable. Esta es una de las primeras pruebas que ha podido hacer la prensa internacional que ha comprobado en primera persona las prestaciones del primer Range Rover eléctrico.

Primeras pruebas del Range Rover Sport eléctrico: hasta 609 km de autonomía y más equilibrio que prestaciones

Publicado: 28/10/2026 08:58

8 min. lectura

La electrificación parece encajar de forma natural con el silencio y el confort que se esperan de un Range Rover. En el Sport, sin embargo, la cuestión tiene algún matiz más. Su nombre promete una experiencia más dinámica, y sustituir el motor de combustión obliga a encontrar otras formas de transmitir ese carácter. Las primeras impresiones de la prensa internacional apuntan a un coche muy logrado, aunque dejan abierta una pregunta: ¿será suficiente para convencer a su clientela?

El Range Rover Sport eléctrico comparte la plataforma MLA con el Range Rover y con las versiones de combustión de ambos modelos. Los ingenieros han integrado la propulsión eléctrica sin transformar su carrocería, aprovechando incluso espacios concebidos para componentes mecánicos tradicionales. Parte de la electrónica de control ocupa una estructura de acero con la misma forma que la transmisión de las versiones térmicas, una solución que permite aprovechar la arquitectura existente.

Por fuera, la marca ha preferido mantener una imagen reconocible. La parrilla cerrada y algunos detalles específicos de las ruedas permiten distinguirlo, pero no hay una ruptura estética con el resto de la gama. El planteamiento responde a lo que, según Land Rover, pedían sus clientes: que siguiera siendo un Range Rover Sport, sin necesidad de anunciar su sistema de propulsión desde cada ángulo.

Range Rover Sport ev

El interior mantiene esa misma continuidad. La pantalla central de 13,1 pulgadas y la distribución de los mandos resultan familiares, mientras que las principales diferencias aparecen en funciones como el ajuste de la recuperación de energía. La conducción con un pedal se activa colocando el selector en la posición S. El espacio de carga alcanza los 647 litros detrás de la segunda fila, frente a los 818 litros del Range Rover de mayor tamaño.

La gama incluye un EV450 de 450 CV y un EV550 de 550 CV, ambos con dos motores y tracción total. Las impresiones de esta primera toma de contacto corresponden al más potente, cuya entrega destaca por su progresividad: el empuje no aparece como un golpe brusco, sino que aumenta de manera controlada. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, mientras que la variante de acceso necesita 5,6 segundos.

Ambas versiones utilizan un pack de 118,5 kWh, con una autonomía máxima anunciada de hasta 609 kilómetros WLTP, dependiendo de la configuración. La arquitectura eléctrica es de 800 V y la potencia máxima de carga indicada en esta primera prueba alcanza los 325 kW. Son cifras que permiten plantear viajes largos, aunque todavía faltan mediciones de consumo y sesiones de carga que permitan valorar su rendimiento real.

Más equilibrio en carretera y una gran capacidad fuera del asfalto

Range Rover Sport ev

La transformación más interesante está en el chasis. Según la marca, la estructura es un 61% más rígida y el centro de gravedad baja 7,3 centímetros respecto a las versiones híbridas enchufables. La integración de la batería contribuye a ese cambio, que busca mejorar la precisión de las reacciones sin renunciar al confort habitual de la familia Range Rover.

Las primeras pruebas en las carreteras de las Highlands escocesas, algunas con un firme bastante irregular, describen un coche especialmente equilibrado. La valoración llega hasta plantear que podría ser el mejor Range Rover Sport de la gama. La carrocería se mantiene más controlada que en el Range Rover grande, con menos oscilaciones y una dirección que transmite algo más de información.

En ese comportamiento intervienen la suspensión neumática adaptativa con una puesta a punto específica, las estabilizadoras activas y la dirección a las cuatro ruedas de la unidad probada. Lo interesante es cómo trabajan en conjunto: el Sport consigue sentirse más preciso sin convertir cada bache en una molestia. Esa combinación entre confort y control parece ser uno de sus argumentos más sólidos.

Range Rover Sport ev

Fuera del asfalto, las impresiones también son muy positivas. Destaca la capacidad del sistema de propulsión para dosificar el par y mantener la motricidad incluso sobre barro. El control del deslizamiento de las ruedas permite avanzar con suavidad y conservar una sensación de dominio sobre el coche, una cualidad más útil en ese entorno que una cifra de potencia espectacular.

Ahí encuentra una forma de diferenciarse de propuestas como el Porsche Cayenne Turbo Electric o el Mercedes-AMG GT SUV. El Range Rover Sport no pretende imponerse por aceleración o por una potencia desmesurada. Su apuesta combina prestaciones, confort y capacidad todoterreno, aunque esta primera toma de contacto no permite establecer una comparación directa con esos rivales.

La duda que dejan estas primeras impresiones es más emocional que técnica. Parte de la clientela del Sport puede asociar su carácter al sonido y a la respuesta de un V8, y quizá espere una experiencia especialmente llamativa al pasar a un eléctrico. Frente a las potencias de cuatro cifras de algunos competidores o al giro sobre sí mismo del Mercedes Clase G eléctrico, el británico ofrece una interpretación bastante más contenida.

Eso no convierte su planteamiento en un defecto, pero sí marca su personalidad. El Sport eléctrico parece buscar el equilibrio antes que el espectáculo, y habrá compradores que lo valoren precisamente por eso. Otros pueden encontrar una limitación más práctica en su capacidad máxima de remolque de 2.500 kg, especialmente si necesitan transportar una embarcación o un remolque pesado.

En precios, la referencia de esta primera prueba corresponde a Países Bajos: el EV450 Dynamic SE parte de 123.197 euros, mientras que el EV550 Dynamic HSE arranca en 143.367 euros. En ese mercado, el Range Rover eléctrico de mayor tamaño ronda los 166.000 euros de acceso. Con unas primeras impresiones que destacan una conducción incluso más satisfactoria y la misma capacidad de remolque, el Sport ofrece una alternativa interesante para quien no necesite el espacio adicional de su hermano mayor.

Este artículo trata sobre...

Pixel