La rentabilidad de los grandes fabricantes se hunde y solo uno consigue mantenerse.

Los grandes fabricantes de automóviles han visto caer con fuerza sus beneficios por vehículo durante el último ejercicio; Tesla mantiene el liderazgo pese a sufrir un importante retroceso; los aranceles, la menor demanda y la competencia china anticipan un 2026 todavía más complicado.

La rentabilidad de los grandes fabricantes se hunde y solo uno consigue mantenerse.

Publicado: 16/07/2026 13:00

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Aranceles, menor demanda y un mercado con cada vez más competencia han cambiado por completo el panorama de la industria del automóvil. Aun así, hay un fabricante que mantiene el liderazgo en rentabilidad por vehículo, aunque con una caída que deja claro que incluso los gigantes atraviesan momentos complicados.

Según los datos del diario japonés Nikkei, el ejercicio fiscal 2025 ha dejado un escenario muy diferente al de años anteriores para los principales fabricantes de automóviles del mundo. La combinación de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, la desaceleración del crecimiento del mercado de coches eléctricos y una competencia cada vez más intensa ha reducido de forma notable el beneficio obtenido por cada vehículo vendido.

Un análisis elaborado a partir de los datos financieros de Tesla, Toyota, BYD, Volkswagen, General Motors, Ford y Stellantis refleja que los siete grandes fabricantes han visto disminuir su rentabilidad por unidad durante el último ejercicio. En el caso de Tesla, el descenso ha sido especialmente llamativo, con una caída cercana al 40%, aunque la marca estadounidense sigue ocupando el primer puesto en beneficios por coche vendido por quinto año consecutivo.

La rentabilidad de los grandes fabricantes se hunde y solo uno consigue mantenerse.

Tesla obtuvo un beneficio medio de 2.140 euros por vehículo, frente a los aproximadamente 3.430 euros registrados el año anterior. La diferencia sigue siendo suficiente para conservar el liderazgo, pero pone de manifiesto el cambio que vive el mercado. La desaparición de las ayudas fiscales para la compra de coches eléctricos en Estados Unidos ha reducido la demanda, mientras que el crecimiento de los fabricantes chinos ha elevado considerablemente la presión competitiva.

A esta situación también se suma otro factor importante para las cuentas de Tesla: la reducción de los ingresos procedentes de la venta de créditos de emisiones. Estos créditos, que otros fabricantes adquieren cuando no alcanzan por sí mismos los objetivos medioambientales, generaron alrededor de 1.700 millones de dólares durante el ejercicio fiscal 2025, un 40% menos que los 2.900 millones de dólares obtenidos un año antes. La relajación de parte de la normativa medioambiental en Estados Unidos ha reducido la necesidad de comprar este tipo de créditos.

No hace demasiado tiempo la situación era muy distinta para Tesla. Gracias a la optimización de sus costes de producción, impulsada entre otros factores por el proceso de fabricación mediante la Giga Press, y al fuerte crecimiento del mercado de coches eléctricos, la compañía consiguió situarse como el fabricante más rentable por vehículo desde el ejercicio fiscal 2021. Tanto en 2022 como en 2023, el beneficio por unidad superó ampliamente los 6.100 euros, una cifra que hoy queda muy lejos.

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La segunda posición corresponde al Toyota, que logró un beneficio medio de unos 2.100 euros por vehículo, apenas unas decenas de euros por debajo de Tesla. Aunque el fabricante japonés también registró una caída, en su caso fue del 20%, considerablemente menor que la sufrida por la marca estadounidense.

La buena acogida de sus modelos híbridos ha permitido a Toyota amortiguar el impacto de la ralentización del mercado de coches eléctricos. Además, la fortaleza de su imagen de marca y una política comercial con menores descuentos han contribuido a mantener unos márgenes relativamente sólidos. De hecho, la distancia que separaba a Tesla y Toyota hace apenas un año prácticamente ha desaparecido.

La tercera posición fue para BYD, que tampoco escapó al deterioro del mercado. El fabricante chino sufrió una reducción del 55% en su beneficio neto durante el primer trimestre del año después de que el Gobierno chino redujera los incentivos fiscales destinados a la compra de vehículos de nuevas energías.

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Mucho más complicada fue la situación para Stellantis y Ford. Ambos fabricantes habían logrado durante el ejercicio anterior un beneficio cercano a los 920 euros por vehículo, pero en 2025 terminaron registrando pérdidas por unidad vendida, reflejando el fuerte deterioro de sus resultados.

Uno de los principales responsables de esta caída generalizada ha sido la política arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. Los nuevos impuestos sobre las importaciones han incrementado de forma notable los costes para numerosos fabricantes. Solo Toyota calcula que los aranceles redujeron su beneficio operativo en torno a 8.450 millones de euros durante el ejercicio cerrado en marzo. Volkswagen y General Motors también reconocieron un importante impacto negativo en sus cuentas.

El gran problema es que trasladar ese incremento de costes al precio final resulta cada vez más difícil. La inflación ha hecho que los compradores estadounidenses sean mucho más sensibles a cualquier subida, obligando a los fabricantes a absorber buena parte del sobrecoste para evitar una caída todavía mayor de las ventas.

La situación es especialmente delicada para aquellas marcas que no cuentan con modelos de gran demanda capaces de sostener los márgenes comerciales. En muchos casos se han visto obligadas a aumentar los descuentos y los incentivos para mantener el ritmo de ventas, reduciendo aún más la rentabilidad de cada vehículo.

A ello se suma la ralentización del crecimiento del mercado de coches eléctricos, especialmente en Europa y Estados Unidos, tras la flexibilización de algunas políticas medioambientales. Varios fabricantes occidentales que habían realizado fuertes inversiones en electrificación han tenido que asumir importantes pérdidas contables por la cancelación o el retraso de diferentes proyectos.

Las previsiones para el ejercicio fiscal 2026 tampoco invitan al optimismo. Los problemas logísticos derivados de la inestabilidad en Oriente Medio están afectando al suministro de componentes y obligando a algunos fabricantes a reducir temporalmente la producción. Al mismo tiempo, el aumento del coste de las materias primas seguirá presionando unos márgenes que ya muestran claros síntomas de desgaste.

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