El Tesla Model 3 con batería LFP conserva mejor su capacidad que las versiones con baterías NCM

Un amplio estudio basado en casi 10.000 diagnósticos reales revela importantes diferencias en la degradación de la batería entre las distintas versiones del Tesla Model 3; los resultados también sitúan a varios modelos de Kia y Hyundai entre los mejores; las conclusiones refuerzan la buena reputación de una tecnología cada vez más utilizada.

El Tesla Model 3 con batería LFP conserva mejor su capacidad que las versiones con baterías NCM

Publicado: 16/07/2026 11:30

7 min. lectura

Durante años, las baterías LFP han arrastrado la etiqueta de ser la opción más económica dentro de la gama de Tesla. Sin embargo, un nuevo estudio realizado con casi 10.000 pruebas reales de baterías demuestra que esa percepción no refleja toda la realidad. Al menos en términos de durabilidad, la versión más asequible del Tesla Model 3 ofrece un resultado claramente superior.

El análisis ha sido realizado por la empresa sueca Carla, especializada en la venta de coches eléctricos de ocasión, que recopiló 9.954 diagnósticos de baterías efectuados entre 2022 y 2026 mediante el sistema de análisis de AVILOO. A diferencia de la información que muestra el vehículo en su cuadro de instrumentos, esta tecnología mide el estado real de salud del pack de baterías.

Los datos corresponden a vehículos que ya habían recorrido más de 100.000 kilómetros, lo que permite hacerse una idea bastante precisa del comportamiento de cada tecnología con el paso del tiempo.

Graves problemas para Tesla con las baterías LG chinas: un quebradero de cabeza para los Model 3 y Model Y

En el caso del Tesla Model 3, las diferencias entre unas versiones y otras resultan especialmente llamativas. La variante equipada con la batería LFP suministrada por CATL conserva de media un 93,3% de su capacidad original. Por detrás aparecen las versiones con baterías de LG Chem, con química NMC, que registran un 91,5%, mientras que los modelos equipados con baterías Panasonic de química NCA bajan hasta el 89,8% y el 88,2%, según la capacidad instalada.

En otras palabras, entre la mejor y la peor versión del mismo coche existe una diferencia de cinco puntos porcentuales en el estado de salud de la batería tras superar los 100.000 kilómetros. Un resultado que contradice la idea de que las baterías con mayor densidad energética y precio más elevado son también las más resistentes al paso de los años.

Las baterías LFP consolidan su reputación como las más duraderas

El Tesla Model 3 estrena una batería LFP con más capacidad y carga a 250 kW

Aunque las baterías LFP ofrecen una menor densidad energética y, por tanto, suelen asociarse a autonomías más contenidas, desde hace tiempo se considera que compensan esa desventaja con una vida útil muy superior. Este estudio aporta ahora una comparación directa entre distintas versiones del mismo Tesla Model 3, eliminando prácticamente cualquier factor externo.

La explicación está en la propia química de estas baterías. Son más estables frente a las altas temperaturas y soportan mucho mejor las cargas completas al 100%, mientras que las baterías basadas en níquel suelen requerir que el uso diario se limite a cargas de entre el 80% y el 90% para reducir su degradación.

Con el paso de los años y de decenas de miles de kilómetros, esa diferencia en los hábitos de carga termina teniendo un impacto notable sobre la capacidad disponible. De hecho, estos resultados coinciden con otros estudios independientes y con investigaciones financiadas por la propia Tesla, que ya apuntaban a una degradación más lenta en las baterías LFP.

El estudio también ofrece una nueva perspectiva sobre la decisión de Tesla de incorporar este tipo de baterías en las versiones de acceso del Tesla Model 3 y del Tesla Model Y. En su momento, la estrategia respondió principalmente a la reducción de costes y a la menor dependencia del níquel, pero los propietarios también parecen haber obtenido una ventaja adicional en términos de durabilidad.

bateria-leaf-lfp

Más allá de Tesla, el informe establece una clasificación con los 20 coches eléctricos que mejor conservan la salud de su batería una vez superados los 100.000 kilómetros. Los primeros puestos corresponden al Kia e-Niro de 64 kWh, con un 97,25% de capacidad media restante, seguido muy de cerca por el Hyundai Kona de 64 kWh, que alcanza un 97,18%.

A continuación aparecen el Kia EV6, el Volvo XC40 Recharge, el Polestar 2, el BMW i3, otro Polestar 2, el Tesla Model 3 con batería LFP, los Audi e-tron 50 y Audi e-tron 55, además de modelos como el Skoda Enyaq iV, el Volkswagen ID.4, el Tesla Model S, el Tesla Model X, el Tesla Model Y, el Audi Q4 e-tron y el Volkswagen ID.3. Todos ellos mantienen una salud media de la batería superior al 91% tras recorrer más de 100.000 kilómetros.

Los resultados también coinciden con otros grandes estudios realizados en el sector. La empresa Geotab, tras analizar los datos de más de 22.700 vehículos, estima que la degradación media anual ronda actualmente el 1,8%, una cifra que permitiría a muchas baterías superar con facilidad los 20 años de vida útil, incluso por encima de la del propio vehículo.

Tesla también ha publicado anteriormente cifras similares para el Model 3 y el Model Y, indicando que las versiones Long Range pierden aproximadamente un 15% de capacidad después de recorrer unos 322.000 kilómetros, concentrándose la mayor parte de esa degradación durante los primeros años antes de estabilizarse.

Todo ello refuerza una conclusión cada vez más evidente. Las baterías LFP ya no solo destacan por su menor coste de fabricación, sino que también se están consolidando como una de las opciones más interesantes para quienes buscan un coche capaz de mantener una elevada capacidad de batería después de muchos años y cientos de miles de kilómetros.

Este artículo trata sobre...

Pixel