Revisiones anuales: ¿por qué los coches eléctricos ya no son tan baratos de mantener?

El mantenimiento de los coches eléctricos se está encareciendo, y muchas revisiones anuales cuestan tanto como las de un coche de combustión. El coste de la hora sube, sobre todo por trabajos en alta tensión. Tesla ofrece un enfoque distinto, sin obligar a pasar por talleres con precios elevados marcando una tendencia diferente.

Revisiones anuales: ¿por qué los coches eléctricos ya no son tan baratos de mantener?
Taller mecánico

Publicado: 20/01/2026 12:30

7 min. lectura

Los coches eléctricos son más caros de comprar que los de combustión, pero se supone que deberían salir ganando en coste operativos. Son mucho más eficientes, por lo que salen más baratos a la hora de conducir, y sobre el papel, requieren menos gastos de mantenimiento. No necesitan cambio de aceite, ni filtro de aceite, ni bujías. El desgaste de los frenos es menor gracias a la frenada regenerativa y no hay sistemas de depuración de emisiones que puedan averiarse. Fabricantes como Volkswagen o BMW han usado esta ventaja durante años y aún lo siguen haciendo.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y no son pocos los clientes que se llevan una sorpresa con el coste de la revisión anual. El mantenimiento de un coche eléctrico se está disparando en muchos talleres, y no parece haber una explicación clara.

Hasta 400 euros por hora de trabajo

No es que los coches eléctricos sean más propensos a averiarse, todo lo contrario, sino que el coste por hora de reparación han subido mucho en los últimos dos años. Para trabajos en el motor eléctrico hacen falta especialistas en alta tensión, y su hora de trabajo puede alcanzar hasta 400 euros, según un experto de la Asociación Central del Comercio Alemán de Vehículos Motorizados (ZDK). Como resultado, la revisión anual de un coche eléctrico puede costar entre 300 y 1.000 euros, dependiendo del modelo, el taller y la zona. En algunos casos, eso ya lo iguala o incluso supera al coste de una revisión de un coche de combustión.

Trabajos un 30% más caros que en un coche de gasolina

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Un caso extremo llegó a los medios alemanes hace unas semanas desde un propietario de un Skoda en el sur de Baja Sajonia. En un concesionario Volkswagen, las horas de taller para un coche eléctrico cuestan hasta 30% más que para un vehículo convencional. En lugar de 159 euros, un mecánico cobra 212,90 euros por revisar la mecánica o la electricidad del coche. Incluso la pintura sale más cara: 305,83 euros en un eléctrico frente a 279,65 euros en un coche de combustión, casi un 10% más. Cuando se intentó obtener una explicación del responsable del concesionario, no hubo respuesta.

Por supuesto, aquí podemos aplicar aquello de "piensa mal y acertarás". La explicación es que los talleres ya no venden aceite ni filtros de motor, ni reparan "juntas de la trócola" defectuosas, así que tienen que buscar otras formas de compensar ingresos perdidos. La consecuencia es que algunos concesionarios suben sus precios de forma significativa, especialmente cuando se trata de coches eléctricos.

Una estrategia discutible

Wolf Warncke, director de un concesionario especializado en coches eléctricos del Grupo Volkswagen en Tarmstedt, Bremen, lo explica así: "Algunos compañeros suben las tarifas por hora para recuperar el volumen de negocio que antes obtenían con un simple cambio de aceite". La situación preocupa incluso a los fabricantes: Thomas Djuren, director de Kia Alemania, reconoce que estas prácticas afectan la transición hacia la movilidad eléctrica. Según Djuren, los costes extra alegados por la inversión en formación y equipos para alta tensión son una excusa: los trabajadores de cualquier coche moderno deben actualizar constantemente sus conocimientos. Subir los precios por este motivo no es justificable y podría alejar clientes.

Mantenimiento mínimo, costes altos

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En realidad, los coches eléctricos requieren poco mantenimiento. Muchas piezas de desgaste simplemente no existen, por lo que la revisión anual suele limitarse a inspecciones visuales y al cambio de filtros de aire, que los talleres suelen cobrar a precio elevado. A medida que la flota de coches eléctricos crece, los talleres ven cómo disminuye la carga de trabajo por vehículo, aunque siguen teniendo que cubrir los gastos de personal y herramientas.

Pero para muchos expertos, subir los precios de las revisiones es una medida cortoplacista que afectará al negocio a medio y largo plazo. Si los precios suben demasiado, los clientes buscan alternativas o cambian de marca.

Y aquí entran en juego los "outsiders". Marcas sin la mochila de la combustión que pueden afrontar la era eléctrica de forma más nativa y natural. Es el caso de Tesla, que no obliga a sus clientes a un proceso fijo de revisiones. Solo recomienda revisar ciertos elementos: el líquido de frenos cada cuatro años, el aire acondicionado cada seis, el filtro de aire cada dos y el filtro HEPA cada tres. Sin indicar kilometraje. Esto puede hacerse en un Tesla Center o por cuenta propia, y la garantía sigue vigente. Una manera de mantener el coche en buen estado sin pasar por las tarifas desorbitadas de muchos talleres.

Lo que está claro es que políticas caducas como pasar por el taller cada 15.000 o 20.000 km parecen totalmente obsoletas en esta nueva era eléctrica, donde no hay elementos mecánicos importantes que revisar en tan corto plazo de tiempo. Es por eso que la recomendación a la hora de plantearse un coche es que además del diseño, prestaciones y precio, preguntemos por los procesos de revisión obligatorios y sus precios, y si no estamos de acuerdo, optemos por otra marca.

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