
El coche solar de 7.000 euros que se recarga mientras está aparcado: hasta 55 km gratis al día
Un pequeño coche eléctrico chino está llamando la atención por una solución muy diferente a la habitual; en lugar de apostar por una batería enorme, reduce al mínimo el peso y aprovecha la energía solar; ya se vende en varios mercados de Asia y África y está pensado para desplazamientos urbanos cortos.

Tengo que admitir que tengo una pequeña fijación con los coches solares. Un sueño que muchos comparten y que llevamos años esperando y persiguiendo, con proyectos que llegan y se van sin lograr triunfar. El problema es que, hasta ahora, casi todos han terminado chocando contra la misma realidad: un coche convencional necesita demasiada energía, la superficie disponible para colocar celdas solares es demasiado pequeña, y sobre todo los costes son muy elevados.
Mientras esperamos los avances de proyectos como el de BYD, o el de Toyota, desde china nos llega una alternativa cuando menos diferente. El Solarky sunV. En lugar de intentar convertir un coche convencional en un vehículo solar, la empresa china ha diseñado desde cero un pequeño coche eléctrico extremadamente ligero, con una batería de apenas 10,2 kWh y un techo solar que puede desplegarse cuando está aparcado. Su precio ronda los 7.000 euros al cambio, y ya se comercializa en mercados como Tailandia, Indonesia y Tanzania.
La idea tiene mucho más sentido cuando se entiende para qué ha sido diseñado. No pretende ser un coche para viajar cientos de kilómetros por autopista, sino una alternativa al ciclomotor o a los pequeños coches urbanos. Allí el coche puede pasar varias horas estacionado al aire libre bajo un sol muy intenso, precisamente el escenario en el que su sistema solar tiene más sentido.
El elemento más llamativo está en el techo. El Solarky sunV incorpora una superficie solar de unos 1,6 metros cuadrados que puede extenderse hasta alcanzar 3,2 metros cuadrados cuando el coche está aparcado. De esta forma aumenta considerablemente la superficie expuesta al sol sin tener que hacer permanente un techo gigantesco. El sistema puede aportar hasta unos 50-55 kilómetros de autonomía adicional en un día muy soleado, mientras que con nubosidad la cifra puede situarse alrededor de 30-40 kilómetros.
Y aquí está probablemente la clave de todo el proyecto. El Solarky sunV no necesita generar suficiente electricidad para alimentar continuamente un coche grande, sino simplemente recuperar la energía que consume durante sus desplazamientos urbanos. Si el propietario recorre unos pocos kilómetros para ir a trabajar, hacer compras o desplazarse por la ciudad y después deja el coche varias horas al sol, el techo puede ir recuperando parte de esa energía mientras está estacionado.
Un coche de solo 660 kg para hacer viable la energía solar

El otro gran secreto del Solarky sunV no está en el techo, sino debajo de él. El coche pesa aproximadamente 660 kg, una cifra extraordinariamente baja para un automóvil con cuatro plazas y aire acondicionado. Para conseguirlo, Solarky utiliza una estructura de aluminio y paneles exteriores fabricados en material compuesto, en lugar de recurrir a una carrocería convencional de acero.
El resultado es un coche de 3,15 metros de largo, 1,49 metros de ancho y 1,70 metros de alto, con una batalla de 2,07 metros. Tiene además una altura libre al suelo de unos 190 milímetros, algo que puede resultar interesante en mercados donde las carreteras y calles urbanas presentan unas condiciones bastante diferentes a las europeas. Su diseño recuerda vagamente a un pequeño todoterreno, aunque sus dimensiones lo sitúan claramente en el terreno de los coches urbanos.
La configuración mecánica también es extremadamente sencilla. El Solarky sunV monta un motor eléctrico trasero de 15 kW, equivalente a unos 20 CV, con 85 Nm de par. La velocidad máxima está limitada a 80 km/h, por lo que queda claro que su hábitat natural son las calles de las ciudades y no las vías rápidas. En la prueba realizada en Bangkok, el coche fue capaz de desenvolverse con suficiente soltura entre el tráfico urbano, aunque el propio probador señala que la suspensión y el aislamiento acústico tienen bastante margen de mejora.

La batería tiene solo 10,2 kWh de capacidad y emplea química de litio-ferrofosfato. Con ella, Solarky anuncia unos 151 kilómetros de autonomía bajo el antiguo ciclo NEDC. Es una cifra que conviene interpretar con cautela, pero resulta bastante llamativa teniendo en cuenta el reducido tamaño de la batería y, sobre todo, el peso del coche.
La explicación es sencilla: mover 660 kg requiere mucha menos energía que mover un coche convencional de 1.500 o 2.000 kg. Esa eficiencia permite que una instalación solar relativamente pequeña tenga un impacto mucho mayor. Con el techo desplegado y buenas condiciones meteorológicas, la marca asegura que puede recuperar energía equivalente a unos 50 kilómetros de conducción diaria. En el vídeo realizado en Bangkok, además, se comprobaron cifras de unos 30-40 kilómetros incluso con algo de nubosidad.
El funcionamiento cotidiano puede ser, por tanto, muy diferente al de un coche eléctrico convencional. El conductor puede salir de casa, recorrer unos pocos kilómetros, aparcar durante varias horas y dejar que el coche vaya recuperando energía. Después vuelve a casa y repite el proceso al día siguiente. En un escenario urbano con mucho sol y recorridos cortos, la necesidad de conectarlo a la red puede reducirse muchísimo e incluso desaparecer durante largos periodos.

Eso no significa que el Solarky sunV sea un coche que nunca necesite cargarse. Dispone de recarga mediante corriente alterna y no cuenta con un sistema de carga rápida en corriente continua. Sin embargo, con una batería de apenas 10,2 kWh, la necesidad de recurrir a un cargador externo resulta mucho menor que en un coche eléctrico convencional cuando el uso diario es reducido.
El interior sigue exactamente la misma filosofía. No hay una interminable lista de equipamiento, pero sí lo necesario para utilizarlo como un coche convencional. Cuenta con aire acondicionado, algo especialmente importante en el clima de Tailandia, elevalunas eléctricos y una pantalla central con integración de Apple CarPlay. También incorpora cámaras y sensores en la zona trasera para facilitar las maniobras.
El habitáculo permite transportar hasta cuatro adultos, aunque las plazas posteriores son bastante justas y los asientos tienen un diseño sencillo. No pretende competir con un utilitario europeo en calidad de materiales, aislamiento o confort. De hecho, durante la prueba se critica precisamente que algunos plásticos tienen un aspecto económico y que el coche resulta ruidoso al circular. Pero probablemente esa sea una consecuencia inevitable de haber llevado la reducción de peso y costes hasta este extremo.
También resulta bastante interesante por su capacidad de carga. Con las plazas traseras en uso, el maletero ofrece alrededor de 70-80 litros, pero al abatirlas puede alcanzar aproximadamente 800 litros. El portón trasero de apertura lateral facilita además el acceso a la zona de carga, lo que permite utilizar el sunV no solo como coche para pasajeros, sino también como pequeño vehículo de transporte para negocios y desplazamientos locales.

En marcha tampoco pretende engañar a nadie. La dirección asistida facilita las maniobras y la aceleración es suficiente para incorporarse al tráfico urbano, pero el comportamiento dinámico está lejos de ser su principal argumento. El probador de Everything Electric APAC considera que la suspensión es algo seca y ruidosa y que la conducción resulta simplemente adecuada para ciudad. Y precisamente ahí está la clave: no intenta ser un coche para todo, sino resolver un problema muy concreto con el menor coste posible.
Solarky ya ha llevado el sunV a varios mercados del sudeste asiático y África. En Indonesia se comercializa bajo la colaboración con MAB y también ha llegado a Tanzania, mientras que Tailandia fue uno de sus primeros mercados. La empresa está buscando además ampliar su presencia internacional, especialmente en países donde abundan el sol, los desplazamientos urbanos cortos y las infraestructuras de recarga todavía no están tan desarrolladas.
Y aquí es donde el pequeño Solarky sunV resulta especialmente interesante. No demuestra que todos los coches eléctricos deban llevar paneles solares, ni que el coche solar convencional esté a punto de sustituir a los modelos actuales. Lo que demuestra es algo bastante más sencillo: si reduces radicalmente el peso, utilizas una batería pequeña y diseñas el coche alrededor de un uso urbano concreto, la energía solar puede dejar de ser un simple elemento decorativo y convertirse en una ayuda real.
El Solarky sunV no es perfecto y tampoco pretende serlo. Su conducción es sencilla, su equipamiento es básico y sus prestaciones son muy limitadas. Pero ha encontrado una combinación poco habitual de precio, bajo peso, batería pequeña y energía solar que puede funcionar en lugares muy concretos. Y, en un mercado donde cada vez se habla más de coches eléctricos grandes y baterías enormes, no deja de ser refrescante que alguien haya decidido hacer justo lo contrario.



