
Volkswagen rebaja sus previsiones tras un duro golpe en beneficios y China ya preocupa más que nunca
Volkswagen afronta un año más complicado de lo previsto tras reducir sus expectativas de ingresos; la presión de China y los aranceles de Estados Unidos siguen afectando al grupo; la esperanza está puesta en la nueva generación de coches eléctricos urbanos, que ya acumula decenas de miles de pedidos pero que tendrán que dar un paso adelante para compensar las malas cifras económicas del grupo.

El Grupo Volkswagen ha rebajado sus previsiones para 2026 después de presentar unos resultados del segundo trimestre claramente por debajo de lo esperado. El fabricante alemán, propietario de marcas como Volkswagen, Audi, Porsche, Cupra y Skoda, acusa el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, la creciente presión de los fabricantes chinos y un entorno económico que continúa deteriorándose.
Entre abril y junio, el grupo obtuvo un beneficio operativo de 3.500 millones de euros, lo que supone un descenso del 9,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Los ingresos alcanzaron los 82.400 millones de euros, mientras que el margen operativo se situó en el 4,2%.
A la vista de estos resultados, Volkswagen ha revisado a la baja sus previsiones para el conjunto del ejercicio. Si hasta ahora esperaba incrementar su facturación hasta un 3%, ahora estima que los ingresos podrían caer hasta un 3%. Eso sí, mantiene sin cambios su previsión de margen operativo, que seguirá moviéndose entre el 4% y el 5,5%.
China sigue siendo el gran problema de Volkswagen, mientras confía en su nueva generación de coches eléctricos

El consejero delegado del grupo, Oliver Blume, continúa impulsando un profundo proceso de reestructuración para devolver la competitividad al fabricante. El plan contempla una importante reducción de costes y, según las informaciones conocidas en los últimos meses, podría incluir hasta 100.000 recortes de empleo en los próximos años.
Blume ha reconocido que la compañía ha conseguido compensar parte de los "vientos en contra inevitables" que afectan al negocio, pero también ha advertido de que el contexto sigue siendo extremadamente complicado. Entre los principales desafíos citó las tensiones geopolíticas, los conflictos comerciales, el endurecimiento de la regulación, la volatilidad de los mercados y una competencia cada vez más intensa.

Uno de los principales focos de preocupación vuelve a ser China, un mercado que durante años fue el gran motor de crecimiento del grupo. En el segundo trimestre, las entregas de Volkswagen en el país cayeron un 37%, lastradas por el rápido avance de fabricantes locales como BYD y Geely, que continúan ganando terreno gracias a una oferta de coches eléctricos cada vez más competitiva.
A esta situación se suma la debilidad del mercado inmobiliario chino, que ha reducido la confianza de los consumidores y ha frenado la compra de productos de elevado precio, entre ellos los vehículos de las marcas alemanas.
Para revertir esta tendencia, Volkswagen está acelerando su estrategia local mediante alianzas con fabricantes chinos. El grupo desarrolla nuevos modelos junto a Xpeng, mientras que Audi trabaja con SAIC Motor en una nueva plataforma específica para el mercado chino.
Pese a este complicado escenario, Volkswagen confía en que la segunda mitad del año permita mejorar sus resultados gracias al lanzamiento de su nueva familia de coches eléctricos urbanos. Dentro de esta ofensiva se encuentran modelos como el Volkswagen ID. Polo, el Volkswagen ID. Cross, el Cupra Raval y el Skoda Epiq.
Según explicó Blume, estos nuevos modelos han despertado un importante interés comercial, acumulando 70.000 pedidos en apenas unas semanas, una cifra que el grupo espera convertir en uno de los pilares de su recuperación durante los próximos meses.


