
Probamos el "Range Rover de Temu”, el Jaecoo 7 SHS: autonomía real, consumos, espacio interior...
El Jaecoo 7 SHS, la versión híbrida enchufable, se ha convertido en uno de los coches de moda en varios mercados gracias a su imagen, prestaciones y sobre todo, por su precio ajustado. En pocos meses ha logrado cifras de ventas sorprendentes y una fuerte presencia principalmente entre familias jóvenes. Lo ponemos a prueba para saber si merece la pena frente a sus rivales.

Muchos le llamaban irónicamente el “Range Rover de Temu”, pero su imagen se ha convertido en una de las más repetidas a la hora de dejar a los niños en el colegio. Un coche con un emblema poco conocido, una estética que quiere ser premium y un precio a años luz de los SUV de lujo europeos. Su nombre es el Jaecoo 7, y en apenas unos meses ha pasado de ser un desconocido a colarse entre los modelos más vendidos del país.
El año pasado, el primero a la venta en España, el Jaecoo 7 SHS se coló entre los 10 híbridos enchufables más vendidos de nuestro país, con 6.036 unidades, superando a nombres tan implantados como el Toyota RAV4, Cupra Formentor, Hyundai Tucson o Volkswagen Tiguan, y mirando de reojo al líder del segmento, el BYD Seal U DM-i, que cerró el año como líder con 9.373 unidades.
A primera vista, los menos expertos confunden al Jaecoo con un Range Rover, pero basta acercarse un poco para descubrir que se trata de un modelo chino que cuesta prácticamente la mitad. El Jaecoo 7 arrancó su comercialización a comienzos de año como el primer modelo de la marca Jaecoo, una submarca del gigante Chery, el mayor exportador de coches de China. Su nombre mezcla la palabra alemana “jäger” (cazador) con “cool”, y resume bastante bien lo que pretende transmitir: una imagen potente, moderna y aspiracional, pero sin un precio prohibitivo.
El éxito ha sido especialmente notable entre familias jóvenes y, muy en particular, entre madres y padres que buscan un coche con aspecto de lujo, espacioso y bien equipado, sin dejarse el presupuesto familiar en el intento.
Por qué tantas familias se están pasando al Jaecoo 7

Las redes sociales están teniendo mucho que ver con este éxito. Una vía de comunicación que ha democratizado el acceso a la información sobre modelos desconocidos, que son “descubiertos” por influencers mostrando sus puntos fuertes. Algo que permite romper la barrera de marca que hasta ahora había permitido a los grupos tradicionales mantener una especie de monopolio.
Nosotros hemos pasado unos días con el Jaecoo 7 SHS, y la primera impresión es clara: estamos ante un coche con aire premium, pero por 10.000 o 15.000 euros menos de lo que piden Toyota o Volkswagen por sus propuestas. Algo que muchos consideran clave cuando cambian las prioridades con la llegada de un hijo y que está permitiendo al modelo abrirse paso precisamente en ese importante nicho de mercado.
El espacio interior, la gran pantalla central y los sistemas de seguridad son algunos de los puntos que más se valoran. Pero también hay detalles más curiosos que han conquistado a muchos usuarios, como el sistema de karaoke integrado. Puede parecer una tontería, pero es uno de esos extras que hacen que el coche se sienta diferente y más divertido. Un elemento que prácticamente no tiene coste para la marca, pero que los grupos tradicionales prefieren evitar por razones difíciles de entender.
En el interior, el planteamiento es claro: mucho equipamiento desde las versiones básicas. El Jaecoo 7 se ofrece en dos acabados, Deluxe y Luxury. Ambos incluyen techo panorámico de serie, llantas de 19 pulgadas, iluminación ambiental, climatizador bizona y asientos calefactados. El acabado Luxury suma detalles como la pantalla central de 14,8 pulgadas, el sistema de cámaras con visión panorámica, un equipo de sonido mejorado, asientos ventilados y volante calefactado.
A los mandos del Jaecoo 7 SHS

Cuando uno se sienta en el Jaecoo, lo primero que le viene a la cabeza es que estamos ante un modelo que parece costar bastante más de lo que realmente cuesta. Su nivel de calidad no es premium, pero lo parece. Todo está bien ensamblado y los acabados son más que correctos. No es un Audi ni un Mercedes, pero no desmerece frente a los niveles de Volkswagen o Toyota.
No se puede negar que el Jaecoo 7 recuerda mucho al Range Rover Velar. La línea del techo, los faros estilizados, la parrilla contundente y los tiradores escamoteables hacen que muchos los confundan a simple vista. De hecho, existen comparativas en línea que los enfrentan directamente.
Eso sí, hablamos de un recién llegado y eso se nota cuando se pasa del primer vistazo. El coche da la impresión de haber sido adaptado con cierta prisa al mercado europeo. Algo que se aprecia en un sistema de infoentretenimiento bastante farragoso y poco intuitivo. Para acceder a algunas funciones hay que hacer dos o tres clics, como para ver el consumo o entrar en ciertos ajustes.

Luego hay detalles inexplicables, como que para quitar el freno de mano —por ejemplo, si estamos en nuestro garaje— es obligatorio ponerse el cinturón de seguridad. Si no lo hacemos, y además no sabemos que este comportamiento se puede desactivar desde un botón en el menú rápido de la pantalla (deslizando como en un móvil), el coche se mueve, pero no libera el freno de mano.
El resultado es que la primera vez que ocurre, por ejemplo al recolocar el coche en la plaza sin el cinturón puesto, la tracción delantera empuja, pero las ruedas traseras se quedan bloqueadas. Lo habitual en la mayoría de coches con freno de mano eléctrico es que, al detectar movimiento, este se desconecte automáticamente. No es el caso del Jaecoo, que puede llegar a arrastrar el coche de forma poco elegante y potencialmente peligrosa.
Los pitidos son otro punto claramente mejorable. La normativa obliga a avisar cuando se supera el límite de velocidad, algo especialmente molesto en zonas de 30 o cuando el sistema no detecta bien la señalización. El resultado es un carrusel de avisos sonoros que obliga a entrar en el menú para desactivarlos. Algo que otras marcas solucionan con un acceso directo en pantalla y un solo clic.

También hay detalles que delatan falta de desarrollo, como los tiradores de las puertas. Al ser retráctiles, en ocasiones se pliegan justo cuando metes la mano para abrir, pillándote los dedos. No es peligroso porque la manilla vuelve a salir rápidamente, pero el susto te lo llevas.
Lo más molesto, al menos en mi caso, es el funcionamiento del selector de marchas. Funciona como en los Tesla antiguos: hacia arriba marcha atrás, hacia abajo marcha adelante. El problema es que requiere un gesto excesivamente contundente para engranar la marcha. Si no, se queda en punto muerto. En maniobras de aparcamiento resulta frustrante tener que intentarlo dos o tres veces hasta que entra. Supongo que será cuestión de acostumbrarse.
Tampoco convence la distribución del espacio interior. Estamos ante un C-SUV de 4,5 metros, pero curiosamente el Jaecoo 7 tiene menos maletero que el Omoda 5, un modelo 13 centímetros más corto. Son apenas 340 litros. Eso sí, las plazas traseras ofrecen un espacio enorme, casi como para jugar un partido de pádel detrás. Algo que se habría solucionado fácilmente con una banqueta trasera corredera que permitiese priorizar maletero o espacio para las piernas, una ausencia bastante habitual en los modelos de origen chino.
Jaecoo 7 SHS: conducción y eficiencia

La conducción del Jaecoo 7 SHS es, como mínimo, llamativa. Estamos ante un modelo muy potente, 340 CV, eso sí, siempre que tengamos carga en la batería. En ese escenario, incluso en modo híbrido, la sensación es muy similar a la de un coche eléctrico: aceleración rápida y silenciosa, y recuperaciones contundentes. Es un coche divertido de conducir.
Cuando la batería se agota, las prestaciones se reducen. Algo que se nota sobre todo en carreteras secundarias, mientras que en autovía, incluso sin carga, el comportamiento sigue siendo muy correcto.
En cuanto a eficiencia, hemos realizado una prueba de autonomía en ciclo mixto —ciudad, carreteras secundarias y autovía— para medir consumo y autonomía en modo eléctrico. El Jaecoo 7 SHS monta una batería de 18,7 kWh, con una autonomía homologada de 90 kilómetros WLTP. En nuestro recorrido, con temperaturas de unos 5 grados, logramos recorrer 86 kilómetros antes de que entrase el modo híbrido, cuando aún quedaba un 18% de batería.
Sin carga y circulando en modo híbrido, en autovía el consumo medio se ha situado entre 5 y 6 litros a los 100 km, una cifra muy competitiva teniendo en cuenta el tamaño, el diseño SUV y las condiciones de frío del test.
Otro punto positivo es la posibilidad de carga rápida. El Jaecoo 7 SHS cuenta con conector CCS Combo, que permite alcanzar hasta 41 kW durante unos minutos, suficientes para pasar del 30 al 80% en unos 20 minutos. No es espectacular, pero sí muy útil para recuperar parte de la carga en un viaje largo y aumentar el uso del modo eléctrico.
Conclusión

La conclusión tras la prueba es clara: por su precio, el Jaecoo 7 SHS ofrece mucho más que la mayoría de sus rivales directos. Es un coche pensado para quien busca un SUV híbrido enchufable polivalente y, sobre todo, asequible. A cambio, hay que asumir ciertas incógnitas, como su fiabilidad a largo plazo, el valor de reventa o la cercanía de un concesionario para el mantenimiento.
Y es que se puede acceder a un Jaecoo 7 SHS por unos 30.900 euros, con promoción financiando con la marca, antes de ayudas públicas. Ayudas que podrían situarse entre 4.500 y 7.000 euros si se achatarra un coche antiguo (siempre que se mantengan las condiciones del MOVES).
Frente a esto, encontramos los 36.130 euros del MG SH híbrido enchufable, con descuento del fabricante, los 38.990 euros del BYD Seal U DM-i con campaña (4.800 euros de descuento) o los 41.990 euros del Volkswagen Tiguan PHEV. Por no hablar de los 48.375 euros que pide Toyota por el RAV4 híbrido enchufable.
Queda por ver cómo envejecen estos coches y cómo responde la marca con el paso del tiempo, pero es innegable que el arranque ha sido muy contundente. Jaecoo ha sabido leer perfectamente lo que busca una parte creciente del mercado: imagen, tecnología y precio razonable, aunque eso implique renunciar al prestigio de un logo histórico. El ahorro, en cualquier caso, es considerable, y en los tiempos que corren eso vale su peso en oro.


