Henrik Fisker asegura que están avanzando más rápido de lo esperado con el electrolito sólido, y que estará disponible para el lanzamiento del EMotion en 2020

El presidente y fundador de Fisker, el danés Henrik Fisker, ha afirmado esta semana que los trabajos para el desarrollo de baterías de electrolito sólido estaban marchando mejor de lo esperado. Algo que asegura les podría permitir lanzar su primera propuesta al mercado ya con esta nueva tecnología.

Como recordamos, Fisker había anunciado que en un primer momento el EMotion, su primer coche, contaría con baterías de litio convencionales, firmando incluso un acuerdo de suministro con los coreanos de LG. Algo que les permitiría lanzar el coche a tiempo para continuar trabajando en terminar el desarrollo del electrolito sólido.

Pero según el directivo, el desarrollo marchaba mejor de lo esperado, y que ya estaban realizando las primeras pruebas con algunas de estas celdas. Un diseño que solventa algunos problemas de esta tecnología, como su bajo rendimiento con climas fríos. Algo que el director de la división de baterías de Fisker, Fabio Albano, explica con la adopción de un sistema que cubre las celdas para protegerlas de las condiciones externas.

A pesar de esto el contar con un electrolito sólido, que prescinde de elementos líquidos, permite diseñar unas baterías con menos sistemas de seguridad para evitar cortocircuitos. Un aspecto que permite básicamente almacenar más capacidad en menos espacio, y que tiene como resultado coches con más autonomías y sin ver perjudicados aspectos como la capacidad de carga, el espacio para los pasajeros, o un peso que en el caso del electrolito sólido indican será casi la mitad de una batería de litio actual.

Según Fisker, esto les permitirá lanzar al mercado en 2020 un coche eléctrico con una autonomía de 740 kilómetros, que será capaz de acceder a recargas ultra rápidas.

Por supuesto, una cosa es querer, y otra cosa es poder. Mientras gigantes como Toyota, con enorme equipos de cientos de ingenieros trabajan con unos plazos que indican que no llegarán antes de 2025 al mercado, una pequeña startup como Fisker asegura que serán capaces no sólo de terminar su diseño antes de 2020, sino de ponerlas a la venta para esa fecha. Algo que obligaría a tener el desarrollo acabado en 2019 para contar al menos con un año de pruebas por delante.

Algo que suena demasiado bonito para ser cierto, y que puede atender a la necesidad de lograr atención e inversión por parte de Fisker, más que a un verdadero desarrollo tecnológico que sin duda sería rompedor. Pero otra cosa es cierta, muchas veces una empresa pequeña logra avanzar de una forma más rápida y agresiva que los anquilosados fabricantes tradicionales.

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Vía | Inc

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