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Opinión/encuesta. Del problema de producción de Tesla, al problema de demanda de los fabricantes tradicionales

Desde el inicio de la producción del Model 3, Tesla se ha visto sacudido por un problema que muchos medios han calificado de grave. La incapacidad para atender la demanda que ha creado el más económico de la oferta del fabricante norteamericano. Pero esto en realidad aunque no sea buena noticia, palidece ante el enorme problema que asoma entre los grandes fabricantes.

En mercados como Estados Unidos, las campas de los concesionarios están empezando a no poder acoger más coches que no se han vendido. Unidades en stock que suele ser mucho más habitual en aquel mercado que en el nuestro, pero que está camino de alcanzar niveles realmente peligrosos.

Y no hablamos de los cientos de miles de coches diésel afectados por el escándalo de emisiones de Volkswagen, sino de coches perfectamente legales que no logran encontrar un nuevo propietario.

No hay más que ver las fotos de muchas de las concesiones de marcas como BMW, y contemplar cientos de unidades esperando un nuevo dueño. Una imagen que se repite por prácticamente todas las marcas tradicionales, que parece que han encontrado un bache en el camino que les impide lograr sacar adelante su stock.

Una situación que no irá a mejor, principalmente por las tensiones comerciales que están provocando el incremento del coste de importación, sobre todo de las prestigiosas berlinas alemanas.

Otro factor que hará que la cosa empeore, es el incremento del ritmo de producción del propio Tesla Model 3. Con tasas superando las 5 o 6 mil unidades a la semana, el plazo de entrega de una unidad ha bajado en el mercado norteamericano de forma considerable. Algo que supondrá un nuevo golpe a una industria del coche con motor de combustión que está recibiendo desde varios frentes.

Además Tesla juega con la ventaja de que cada coche que hay producido en sus instalaciones, ha sido previamente vendido. Por lo tanto su acumulación de stock para el Model 3 es prácticamente cero. Una importante ventaja que choca con la de las marcas tradicionales que como vemos, no paran de incrementar su stock sin vender.

La cuestión es que este impacto todavía no se ha hecho notar demasiado en las cuentas de las marcas alemanas. En el primer semestre Mercedes ha bajado en Estados Unidos un 1.9%, BMW ha subido un 2.8%, mientras que Volkswagen ha tenido una subida del 7.2%, pero comparado con un desastroso 2017 donde el impacto del Dieselgate ha rebajado mucho las cifras de ventas en ese mercado.

Pero como recordamos, se trata de cifras de ventas en el primer semestre del 2018 que por un lado contemplan las unidades acumuladas en los concesionarios, y sin vender, y también no se han visto perjudicadas por el inicio de una producción del Model 3 que hasta el inicio del verano no ha logrado unas cifras considerables.

Ahora queda por ver como evolucionarán los números de las grandes marcas en el mercado estadounidense en un segundo semestre donde tendrán que dar salida como sea a los coches que se acumulan en sus concesiones, al mismo tiempo que ven como la tasa de producción del Model 3 continúa escalando sin parar, reduciendo el tiempo de entrega de algunas versiones a unas pocas semanas.

Será entonces cuando sepamos quién tiene el verdadero problema, si Tesla con su producción, o las marcas tradicionales con su problema de demanda que parece ha comenzado a afectarles de una forma cada vez más intensa, y que en Europa se ve también influenciado por la entrada en vigor del ciclo WLTP, que ha pillado a muchos con la marcha cambiada.

¿Y vosotros qué pensáis?. Es algo pasajero y las marcas tradicionales se recuperarán, o estamos ante el inicio de un ciclo donde las ventas de coches convencionales ha comenzado su declive.

Fotos | Cleantechnica

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