Cada vez más fabricantes deciden separar su negocio de coches eléctricos en una unidad independiente. ¿Por qué?

El medio especializado Automotive News Europe ha publicado esta semana un interesante informe en el que analiza una de las tendencias que han comenzado a seguir algunos fabricantes tradicionales para afrontar su proceso de electrificación: la separación de su negocio eléctrico en una nueva unidad independiente.

Entre las compañías que han decidido seguir esta estrategia habría que señalar a Ford (recientemente ha creado dos divisiones separadas para coches térmicos -Ford Blue- y eléctricos -Ford Model e-) y Renault (la firma francesa está estudiando separar su negocio de coches eléctricos y su empresa de movilidad Mobilize en una entidad independiente cuya salida a bolsa le permitiría financiar el desarrollo de sus futuros proyectos).

Sin embargo, el mejor ejemplo lo encontramos en Geely, que recientemente creó una joint venture con Volvo (Aurobay) que se encargará del desarrollo de sus motores térmicos. Además, la marca Polestar, ya independizada de Volvo, saldrá a bolsa a corto plazo, mientras que smart, controlada a través de una empresa conjunta con Mercedes-Benz, se ha transformado en un fabricante 100% eléctrico.

El objetivo tras estos movimientos es lograr una transición lo más suave posible. Tom De Vleesschauwer, de IHS Markit, señala que «desde un punto de vista operativo, el aspecto más inmediato que preocupa a muchos fabricantes es la planificación para retirar sus productos térmicos. En otras palabras, ¿cómo salen con gracia, o al menos ordenadamente, del mercado térmico sin demasiadas heridas autoinfligidas, como la disminución de los márgenes de beneficio, despidos, cambios drásticos en los planes de productos y, en última instancia, activos de fabricación varados?»

Ford Mustang Mach-E

Grupos como Volkswagen todavía no se han decidido a dar el paso

Sin embargo, compañías como el Grupo Volkswagen por el momento no se plantean seguir esta estrategia, algo que confirmó recientemente Herbert Diess, director ejecutivo del conglomerado alemán. «Creemos que hacer el mejor uso de los activos de vehículos térmicos para ser rápidos y competitivos en el mundo eléctrico es la mejor manera de avanzar para nosotros».

Jim Farley, director ejecutivo de Ford, tiene una visión radicalmente diferente del asunto. «Dirigir un negocio térmico exitoso y un negocio eléctrico exitoso no es lo mismo. Los clientes son diferentes. Los tipos de productos que desarrollamos son diferentes. La adquisición, la cadena de suministro son todas diferentes. El talento es diferente. El nivel de contratación interna es diferente. Y, de hecho, el ritmo del negocio es diferente».

Polestar 2

La mayoría de inversores ven la tecnología térmica heredada y sus activos de producción como un lastre a pesar de que los fabricantes tradicionales todavía dependen de las ganancias generadas por este negocio. Sin embargo, la cuota de mercado de los coches eléctricos se incrementa con rapidez (de hecho, a partir de 2035 la Unión Europea prohibirá la venta de coches térmicos nuevos), al igual que las inversiones en esta tecnología.

La capitalización de mercado lograda por algunos fabricantes de coches eléctricos de nueva creación (Tesla, XPeng) está creando mucha presión sobre los grandes grupos; de hecho, los inversores han celebrado la posibilidad de que Renault cree una nueva división separada para sus coches eléctricos. Por este motivo, los fabricantes tradicionales tendrán que eliminar complejidades, reducir costes operativos, reorientar sus gastos e inversiones y maximizar la productividad de sus plantas para lograr que el proceso de electrificación sea estable y económicamente sostenible.

Fuente | Automotive News Europe

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