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Cómo el coche eléctrico está robando ingresos al gas o el carbón como respaldo de la red eléctrica

Los coches eléctricos generan ingresos extras al dueño ¡Y a la red eléctrica!

Llevamos unos años escuchando el potencial de tecnologías como la V2G. Un sistema que utiliza la batería de los coches eléctricos como respaldo para cubrir picos de demanda de la red de distribución de electricidad. Pero esto ya no es una idea de futuro, y en algunas partes del mundo la están poniendo en marcha como alternativa al uso de combustibles fósiles, como el gas y el carbón, lo que supone añadir nueva competencia en este sector.

Como recordamos, la tecnología V2G (Vehicle-to-Grid) permite a los coches eléctricos no solo consumir energía, sino también devolverla a la red eléctrica. Esta innovación convierte a los vehículos en acumuladores que pueden estabilizar la demanda energética, almacenar energía renovable y reducir costes. Durante picos de demanda, los vehículos conectados a la red pueden descargar energía almacenada, ayudando a equilibrar el suministro y aumentar la eficiencia del sistema eléctrico, y de paso, ofreciendo ingresos a los particulares y empresas que le den uso.

Es el caso de Australia. Uno de los primeros mercados donde se está poniendo en marcha de forma comercial esta tecnología, que el pasado mes de febrero sufrió una ola de calor en la región de Nueva Gales del Sur, que disparó la demanda de los sistemas de climatización de los hogares.

La energía solar fotovoltaica ayudó a reducir la demanda máxima, que habría alcanzado picos todavía más altos de no ser por el fuerte despliegue de la misma, incluso cuando el sol comenzó a ponerse después de las 5 de la tarde, los sistemas de aire acondicionado seguían funcionando a un nivel elevado.

En ese momento la red eléctrica tiró de todos los recursos disponibles, incluyendo las baterías de los coches eléctricos que forman parte del programa V2G de Nueva Gales del Sur. Un momento donde algunos propietarios han visto mediante su aplicación como la red estaba comprando el kWh a 17 dólares australianos (10.4 euros). Una cifra más que considerable.

La batería de su coche se había cargado al 100% en días previos gracias a la instalación solar de la vivienda, y en dos horas de descarga entregó el 25% de su capacidad, generando unos 92 euros al cambio. Todo mientras el propietario estaba de vacaciones en otra parte del país.

El potencial de este sistema es enorme. Un informe indicaba que para 2050 el almacenamiento de la flota de vehículos eléctricos en Australia será casi cuatro veces mayor que los requisitos de almacenamiento del operador nacional, y representará una de las opciones de almacenamiento de menor coste por kWh.

A principios de 2030, la capacidad será mayor que todas las demás formas de almacenamiento en el sistema eléctrico de Australia. Incluso con la flota de vehículos eléctricos actual, la capacidad de almacenamiento equivalente es de alrededor de 13,5 GWh, o 70 veces la capacidad de la reserva de energía de la gran batería de Tesla en Hornsdale.

Opinión

Marie, dueña del Nissan EV200 con la que participó en la prueba de V2G en Reino Unido

Pero para lograrlo, hacen falta varias cosas, empezando por una legislación que facilite su adopción. En el caso de los propietarios australianos, han sufrido en sus carnes ser pioneros en una tecnología nueva que les ha supuesto tener que romper muchas barreras desde el sector público.

En lugares como California ya se están adelantando, y han puesto en marcha un proyecto de ley que supondrá que todos los vehículos eléctricos vendidos en el estado a partir de 2027 deberán estar habilitados para usar los sistemas V2G.

En Europa, y más concretamente en España, los interesados posiblemente se tendrán que enfrentar a las reticencias de las empresas eléctricas, que logran grandes beneficios con los sistemas de respaldo, y que lucharán para que los particulares no se beneficien mediante sus coches eléctricos tal como lo han hecho peleando contra los sistemas de compensación de excedentes de la solar residencial.

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