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La nula demanda del Audi Q8 e-tron pone en peligro la continuidad de la fábrica de Bruselas

Volkswagen ha confirmado que las malas ventas del Audi Q8 e-tron podrían llevarse por delante la actividad en la planta de Bruselas, que solamente fabrica el SUV eléctrico. Un ejemplo de la desconexión de las marcas europeas con sus clientes y con el mercado representado un Q8 que está siendo un desastre en cuanto a ventas.

Lanzado en 2022, el Q8 ha ido menguando en sus ventas y si en 2023 logró acumular 21.853 unidades, este año en el primer semestre apenas logra acumular 8.036 unidades en toda Europa. Algo que de mantenerse en lo que queda de año supondrá un descenso de casi el 30% respecto al año anterior.

Los problemas para el Q8 e-tron son varios, empezando por una fábrica de Bruselas que se enfrenta a limitaciones por la localización de la fábrica cerca de la ciudad. Algo que dificulta y encarece la logística para una fábrica que da trabajo a 3.000 empleados, que cuenta con una capacidad para sacar adelante 50.000 unidades al año, y que funciona a menos del 50% de su capacidad máxima.

Otro problema es la propia visión de Audi de sus coches eléctricos. Esto empieza por una página web que es un caos a la hora de encontrar información o configurar un coche. Un aspecto crucial a la hora de decidirse por su compra, pero en el caso de Audi obliga al cliente a bucear por hasta cinco menús antes de entrar en la configuración. Y eso solo para comenzar.

También está la propuesta del vehículo. Un Q8 que mantiene la estética de los modelos convencionales de la marca, pero que cuenta con un interior totalmente desfasado diseñado pensando en un cliente que busca algo clásico y simple. Algo muy alemán.

Pero el cliente de los coches eléctricos es un perfil mucho más tecnológico que los motores de combustión, algo que está provocando que ver el interior de un Q8 sea un ejercicio de nostalgia al que muchos no están dispuestos a pagar las cifras que pide Audi.

Como recordamos, el Q8 etron cuenta con hasta tres variantes, con una de acceso con dos motores y 250 kW (340 CV) de potencia. Una cifra algo modesta para un SUV de más de 2.500 kilos de peso, que necesita 6 segundos para ponerse a 100 km/h. La batería es un pack de 89 kWh, que le otorgan 491 km de autonomía homologada, que se completa con un sistema de carga rápida que se queda en unos obsoletos 150 kW de potencia pico. Todo a cambio de un precio que arranca en los 87.310 euros antes de añadir algunos de los muchísimos accesorios que no vienen de serie.

Un peldaño por encima está el Q8 e-tron 55, que aumenta la potencia de su sistema de propulsión hasta los 300 kW (408 CV) pero apenas mejora la aceleración, 5.6 segundos hasta los 100 km/h, con una batería que eleva su capacidad, 106 kWh, la autonomía, 582 km, pero también aumentan el peso, por lo que se resiente este aspecto. Una versión que arranca en los 97.510 euros.

Tenemos que irnos hasta el SQ8, la versión más deportiva, para ver cifras de aceleración mínimamente decentes. Un modelo que llega a los 370 kW (503 CV) que le impulsan hasta los 100 km/h en 4.5 segundos. Un sistema alimentado por la misma batería de 106 kWh, pero con una autonomía que se reduce hasta apenas 458 km. Todo a cambio de unos «módicos» desde 108.800 euros.

Un Q8 que se enfrenta a competencia dentro y fuera de la marca, con el nuevo Q6 como abanderado, pero que también ve como sus rivales chinos están comenzando a ofrecer alternativas en los segmentos premium, con modelos mucho más atractivos en todos los aspectos.

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