
Análisis del Polestar 4: lujo, espacio pero un software desastroso
Esta prueba nos propone una visión de un conductor que ha vivido durante unos meses y 10.000 km con el Polestar 4. Tiempo suficiente para comprobar cómo es realmente en el día a día el eléctrico sueco que destaca por diseño, espacio interior y sensación premium. Sin embargo, el software y algunos sistemas clave empañan una experiencia que por precio, debería ser mucho mejor.

No todos los días una revista se toma la molestia de convivir durante meses con un coche eléctrico y contar, sin edulcorantes, cómo es realmente vivir con él. AutoWeek, uno de los medios del motor más respetados de Europa, ha recorrido 10.000 km con el Polestar 4 Long Range Single Motor Plus y el resultado es un análisis largo, detallado y muy honesto. Un coche que enamora a primera vista, pero que también deja claros sus puntos débiles.
Polestar 4: diseño y carrocería, el gran argumento de compra
La decisión de elegir el Polestar 4 se tomó casi de inmediato por una razón muy clara: el diseño. No es un SUV convencional, no resulta excesivo ni tosco, y mantiene una línea limpia, elegante y muy reconocible. El color Electron potencia aún más su estética, aunque la revista señala que las llantas de 20 pulgadas se ven algo justas si se comparan con las opciones de 21 o 22 pulgadas. Aunque a cambio es algo más barato y más eficiente.

Eso sí, el tamaño impone. Con más de 2 metros de ancho con espejos, al principio genera respeto en carretera y obliga a extremar la atención en ciudad. Aparcar no siempre es sencillo, aunque aquí entran en juego las cámaras 360º, lo califican como excelentes, con una calidad de imagen sobresaliente y una visión casi “de dron” alrededor del coche.
No todo es positivo. El medio holandés destaca la delgadez del metal de la carrocería, algo que se nota al tacto y ante pequeños golpes. Polestar lo justifica por el ahorro de peso, pero en un coche de más de 2,3 toneladas, el argumento pierde fuerza.
Otro punto crítico son los tiradores de las puertas integrados en la carrocería, que carecen de protección antipinzamiento. La revista no duda en calificarlos como un elemento mal resuelto desde el punto de vista de la seguridad.
Interior: espacio y calidad como grandes bazas

Una de las mayores sorpresas positivas del Polestar 4 está en el interior. Se destaca el enorme espacio disponible, especialmente para los pasajeros traseros, algo que no se aprecia del todo desde fuera.
Los asientos del Plus pack ofrecen múltiples ajustes y un alto nivel de confort, aunque el probador señala que el tacto es algo diferente al de una berlina tradicional: se viaja más “sobre” el asiento que “dentro” de él. La tapicería Nappa en color claro eleva notablemente la percepción de calidad, con buenos ajustes y, tras 10.000 km, sin signos de desgaste.
La iluminación ambiental, con nueve colores y detalles luminosos en puertas y pies, refuerza esa sensación premium. También se menciona el pequeño panel trasero que permite a los pasajeros regular climatización, multimedia e incluso la inclinación del respaldo, un detalle poco habitual.
Los controles táctiles del volante, muy criticados en otros mercados, no han supuesto un gran problema en esta unidad, aunque sí requieren un periodo de adaptación y no siempre resultan intuitivos.
Practicidad y detalles discutibles

El maletero, con sus 526 litros, cumple por tamaño y forma y parece suficiente para un uso familiar, sobre todo por su apertura tipo portón, lo que facilita el acceso y el poder llevar bultos más voluminosos. Sin embargo, el probador es muy crítico con el maletero delantero de 17 litros, al que directamente considera inútil por capacidad y acceso. Un espacio testimonial que apenas sirve para guardar nada.
En iluminación hay contrastes claros. Los faros delanteros pixel LED funcionan de forma impecable, con gran alcance y un sistema muy eficaz para no deslumbrar. En cambio, la luz de marcha atrás es claramente insuficiente, algo difícil de entender en un coche de este nivel.
Uno de los elementos más comentados del Polestar 4 es la ausencia de luneta trasera, sustituida por un espejo digital. Contra lo que podría pensarse, AutoWeek afirma que funciona muy bien y ofrece incluso mejor visibilidad que un espejo convencional. El único inconveniente aparece para conductores con gafas progresivas, que pueden notar cierta falta de nitidez.
Software y multimedia: el punto más débil

Aquí llegan las críticas más duras. El probador define el Polestar 4 como “un ordenador con ruedas”, y no precisamente en sentido positivo. A pesar de múltiples actualizaciones OTA, el sistema sigue arrastrando fallos: arranque lento, errores en la navegación, cámaras que no se pueden desactivar y funciones que cambian tras cada actualización.
Los asistentes de conducción dejan sensaciones muy irregulares. El control de crucero adaptativo ha mejorado, pero el asistente de mantenimiento de carril es poco fiable fuera de autopista, hasta el punto de resultar peligroso en carreteras secundarias. La lectura de señales de tráfico es descrita como errática y obliga a desconectar avisos constantemente.
En el lado positivo, AutoWeek destaca la excelente legibilidad de las pantallas, la buena integración del sistema Google y la calidad del equipo de sonido Harman Kardon, siempre que se ajuste correctamente el ecualizador.
Polestar 4: autonomía, consumo y carga

El Polestar 4 probado equipa un motor trasero de 272 CV, suficiente para cualquier situación, aunque no es un misil, sobre todo teniendo en cuenta el peso del coche. La batería de 100 kWh permite una autonomía realista de entre 370 y 470 km, lejos de los 610 km homologados bajo el ciclo WLTP, pero coherente con su tamaño y peso.
El consumo se sitúa entre 18 y 22 kWh/100 km, con una media real de 20,2 kWh/100 km. La estimación de autonomía es precisa, algo que la revista valora muy positivamente. En carga, el cargador de 22 kW en corriente alterna facilita mucho el uso diario, mientras que la carga rápida en corriente continua llega a los 200 kW pico, lo que supone algo más de 30 minutos para completar el 20 al 80%. Algo que para los tiempos que corren y en un coche de 2025, no es para tirar cohetes.
Confort y comportamiento
En autopista, el Polestar 4 es descrito como un coche extremadamente silencioso y estable, con una sensación de aplomo sobresaliente incluso a ritmos elevados. En asfalto perfecto, la suspensión ofrece un confort muy alto.
El problema aparece en carreteras bacheadas, donde se critica una suspensión excesivamente dura y seca, que penaliza el confort de marcha. En conducción dinámica, el peso se deja notar y la dirección resulta poco comunicativa. No es un coche pensado para disfrutar en tramos revirados.
Conclusión
Tras 10.000 km, el probador lo tiene claro: el Polestar 4 enamora por diseño, espacio y calidad, pero desespera por su software, sus asistentes de conducción y su comportamiento en firmes irregulares. Reconoce que, en el momento de la compra, probablemente lo ha elegido frente a rivales como el Volkswagen ID.7 o el BMW i4. Hoy, con la experiencia acumulada, las dudas son mayores.
Un coche eléctrico con una personalidad muy marcada, capaz de generar una auténtica relación de amor-odio, y que demuestra que el diseño no siempre basta para compensar los fallos del día a día, y que no tiene un precio precisamente accesible, con esta versión Long Range de tracción trasera con un precio de 65.900 euros antes de promociones, mientras que si queremos optar por la variante de dos motores, y 544 CV de potencia, tendremos que aumentar el presupuesto hasta los 72.900 euros.



