
China apuesta por las baterías de sodio mientras el resto del mundo intenta igualar sus baterías de litio
Tras superar al resto del mundo en la fabricación de baterías de iones de litio, la industria china quiere volver a adelantarse con la prometedora tecnología de iones de sodio.

China saca una importante ventaja al resto del mundo en el desarrollo de baterías de litio, gracias en gran medida a su apuesta por la química LFP (litio-ferrofosfato). Aunque fabricantes surcoreanos como LG Energy Solution, Samsung SDI o SK On todavía gozan de una fuerte presencia en el mercado, lo cierto es que los gigantes chinos CATL y BYD dominan con claridad este sector.
Mientras el resto del mundo trata de recortar distancias con China en el campo de las baterías de litio, la industria del país asiático ya ha abierto otro frente que pretende dominar: el de las baterías de sodio, una tecnología que promete unos costes más bajos, un mejor rendimiento en climas fríos, cargas más rápidas y una menor dependencia de ciertos materiales críticos. En definitiva, una solución para hacer todavía más accesible la movilidad eléctrica.
El sodio es un elemento más abundante y fácil de extraer que el litio; además, también está más repartido geográficamente. El 60% del litio refinado por China en 2024 fue de origen extranjero, de ahí el interés de la superpotencia por esta nueva tecnología, que permitirá reducir la presión sobre las actuales cadenas de suministro, dando además una mayor independencia al país.
Se espera que también tenga un enorme impacto en el sector del almacenamiento energético estacionario, clave para el despliegue de las renovables. "Las baterías de iones de sodio son menos vulnerables a los riesgos de la cadena de suministro y a las fluctuaciones de los precios de las materias primas", explica a Reuters Liu Chenguang, investigador de la Universidad Xi'an Jiaotong-Liverpool en Suzhou.

Las baterías de sodio de CATL empezarán a montarse en coches eléctricos de producción este mismo año
Las baterías Naxtra de segunda generación de CATL, diseñadas específicamente para turismos eléctricos, prometen una densidad energética de 175 Wh/kg, ligeramente por debajo de las LFP de última generación. Esto es suficiente para desarrollar modelos con más de 500 km CLTC de autonomía. Otra de sus ventajas es su durabilidad, pues prometen una vida útil de 10.000 ciclos.
Otras firmas chinas que están invirtiendo en las baterías de sodio son BYD, HiNa y Eve Energy. Se espera que también tengan cierto peso en el sector del transporte pesado (camiones, autobuses...), donde la densidad energética importa menos. "Almacenan menos energía por kg que las baterías de iones de litio. Esto significa que, para almacenar la misma cantidad de energía, una batería de iones de sodio suele ser más pesada y voluminosa".

Empresas europeas como Northvolt (ahora en manos estadounidenses) o Tiamat también están trabajando en sus propias baterías de sodio; sin embargo, las compañías chinas siguen llevando la voz cantante. Y es que, como ya se ha visto en el sector del coche eléctrico, el ritmo de innovación de China coloca a su industria en una liga completamente diferente a la de otras regiones.
Fuente | Reuters


