
China se ríe de los plazos de Europa: los coches de combustión se desploman del 90% en cinco años
El mayor mercado automovilístico del mundo está protagonizando una transformación histórica que parecía impensable hace apenas unos años; los coches de combustión pierden protagonismo mientras las alternativas enchufables conquistan a los compradores chinos; una evolución que pone sobre la mesa importantes preguntas sobre el futuro del automóvil en Europa.

El mercado chino del automóvil está viviendo una transformación que si nos lo cuentan hacer apenas dos o tres años, no nos lo creeríamos. Los coches gasolina y diésel están perdiendo terreno a una velocidad muy elevada. Y lo más llamativo es que esta transición no se está produciendo por una prohibición de los motores tradicionales, sino por el creciente atractivo de las alternativas eléctricas, y el aumento de los precios de los combustibles.
Los últimos datos de matriculaciones muestran hasta qué punto ha cambiado el panorama en el mayor mercado automovilístico del mundo. China se ha convertido en un enorme laboratorio de lo que puede suceder cuando los fabricantes compiten con una oferta cada vez más amplia de coches eléctricos, precios ajustados y una tecnología que avanza a un ritmo difícil de seguir para las marcas tradicionales.
Los coches eléctricos ya representan dos tercios del mercado chino

Según los datos publicados por Ember, en septiembre de 2026 los coches de combustión interna representaron apenas el 33% de las matriculaciones en China, una cuota que supone un nuevo mínimo histórico. Es la primera vez que los modelos de gasolina y diésel, agrupados en esta estadística bajo la categoría de combustión, caen hasta un tercio del mercado.
Por su parte, los coches eléctricos de batería alcanzaron una cuota del 47,3%, quedándose a las puertas de representar por sí solos la mitad de todas las matriculaciones. A esta cifra hay que añadir el 19,7% correspondiente a los híbridos enchufables, lo que eleva la participación conjunta de ambas tecnologías hasta el 67% del mercado.
Para entender la magnitud del cambio basta con mirar cinco años atrás. En 2021, los coches de combustión todavía representaban más del 90% de las ventas en determinados meses. Desde entonces, su cuota ha sufrido un desplome que no tiene precedentes recientes en un mercado de semejante tamaño. En apenas un lustro, han pasado de dominar prácticamente todas las matriculaciones a quedarse con una de cada tres.

La evolución resulta todavía más interesante al observar el comportamiento de las dos tecnologías enchufables. Los coches eléctricos de batería han protagonizado el crecimiento más intenso y ya superan ampliamente a los híbridos enchufables. Estos últimos también han ganado terreno, aunque su cuota muestra mayores oscilaciones durante los últimos meses. Esto indica que la electrificación china no depende exclusivamente de soluciones intermedias, sino que el coche eléctrico está consolidándose como una alternativa mayoritaria.
Detrás de esta transformación encontramos varios factores. La intensa competencia entre fabricantes chinos, con BYD, Geely, Xiaomi y otros grupos disputándose el mercado, ha acelerado la llegada de modelos cada vez más competitivos. A ello se suma una red de recarga en expansión, una industria de baterías muy desarrollada y una oferta que abarca desde pequeños coches urbanos hasta grandes berlinas y grandes SUV familiares.
También hay un elemento que conviene tener en cuenta. China no ha necesitado esperar a 2035, la fecha establecida por la Unión Europea para la aplicación de sus objetivos de emisiones a los coches nuevos, y que los grupos europeos intentan tumbar, para que los modelos de combustión pierdan su posición dominante. El mercado está protagonizando este cambio mucho antes, impulsado por una combinación de política industrial, incentivos y competencia comercial.
Eso no significa que los motores de combustión vayan a desaparecer de un día para otro. Todavía representan una parte importante de las matriculaciones y los híbridos enchufables siguen utilizando gasolina. Pero la tendencia de fondo resulta difícil de ignorar: en China, los coches que pueden conectarse a la red eléctrica ya son la opción mayoritaria.
Para Europa, la evolución china supone una advertencia y, al mismo tiempo, una referencia de lo rápido que puede cambiar un mercado. Mientras aquí continúa el debate sobre los objetivos de 2035 y el futuro de los motores de combustión, China demuestra que la transición puede avanzar mucho más deprisa de lo previsto cuando los coches eléctricos se convierten en una opción atractiva para una parte creciente de los compradores.


